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RIMAS
Sé que en su corazón, nido de sierpes,
No hay una fibra que al amor responda;
Que es una estatua inanimada... pero...
¡Es tan hermosa!
No hay una fibra que al amor responda;
Que es una estatua inanimada... pero...
¡Es tan hermosa!
XL
Su mano entre mis manos,
Sus ojos en mis ojos,
La amorosa cabeza
Apoyada en mi hombro,
¡Dios sabe cuántas veces,
Con paso perezoso,
Hemos vagado juntos
Bajo los altos olmos
Que de su casa prestan
Misterio y sombra al pórtico!
Y ayer... un año apenas,
Pasado como un soplo,
Con qué exquisita gracia,
Con qué admirable aplomo,
Me dijo, al presentarnos
Un amigo oficioso:
"—Creo que en alguna parte
He visto a usted.—" ¡Ah! bobos,
Que sois de los salones
Comadres de buen tono,
Y andáis por allí a caza
De galantes embrollos:
Qué historia habéis perdido!
Sus ojos en mis ojos,
La amorosa cabeza
Apoyada en mi hombro,
¡Dios sabe cuántas veces,
Con paso perezoso,
Hemos vagado juntos
Bajo los altos olmos
Que de su casa prestan
Misterio y sombra al pórtico!
Y ayer... un año apenas,
Pasado como un soplo,
Con qué exquisita gracia,
Con qué admirable aplomo,
Me dijo, al presentarnos
Un amigo oficioso:
"—Creo que en alguna parte
He visto a usted.—" ¡Ah! bobos,
Que sois de los salones
Comadres de buen tono,
Y andáis por allí a caza
De galantes embrollos:
Qué historia habéis perdido!
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