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Página:Rimas - Los Poetas Vol. 32.pdf/53

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RIMAS

XLV

En la clave del arco mal seguro,
Cuyas piedras el tiempo enrojeció,
Obra de cincel rudo, campeaba
   El gótico blasón.

Penacho de su yelmo de granito,
La hiedra que colgaba en derredor
Daba sombra al escudo, en que una mano
   Tenía un corazón.

A contemplarle en la desierta plaza
   Nos paramos los dos:
Y "ese, me dijo, es el cabai emblema
   De mi constante amor."

¡Ay! es verdad lo que me dijo entonces:
   Verdad que el corazón
Lo llevará en la mano... en cualquier parte...
   Pero en el pecho, ¡no!

XLVI

Me ha herido recatándose en las sombras.
Sellando con un beso su traición.
Los brazos me echó al cuello, y por la espalda
  Partiéme a sangre fría el corazón.

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