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GUSTAVO ADOLFO BECQUER
LXVI
¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero
De los senderos busca;
Las huellas de unos piés ensangrentados
Sobre la roca dura;
Los despojos de un alma hecha jirones
En las zarzas agudas,
Te dirán el camino
Que conduce a mi cuna.
De los senderos busca;
Las huellas de unos piés ensangrentados
Sobre la roca dura;
Los despojos de un alma hecha jirones
En las zarzas agudas,
Te dirán el camino
Que conduce a mi cuna.
¿A dónde voy? El más sombrio y triste
De los páramos cruza;
Valle de eternas nieves y de eternas
Melancóliens brumas.
En donde esté una piedra solitaria
Sin inscripción alguna,
Donde habite el olvido,
Allí estará mi tumba.
De los páramos cruza;
Valle de eternas nieves y de eternas
Melancóliens brumas.
En donde esté una piedra solitaria
Sin inscripción alguna,
Donde habite el olvido,
Allí estará mi tumba.
LXVII
¡Qué hermoso es ver el día
Coronado de fuego levantarse,
Y a su beso de lumbre
Brillar las olas y encenderse el aire!
Coronado de fuego levantarse,
Y a su beso de lumbre
Brillar las olas y encenderse el aire!
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