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RIMAS
Cuando en sombras la iglesia se envolvía,
De su ojiva calada,
¡Cuántas veces temblar sobre los vidrios
Vi el fulgor de la lámpara!
De su ojiva calada,
¡Cuántas veces temblar sobre los vidrios
Vi el fulgor de la lámpara!
Aunque el viento en los ángulos oscuros
De la torre silbara,
Del coro entre las voces percibía
Su voz vibrante y clara.
De la torre silbara,
Del coro entre las voces percibía
Su voz vibrante y clara.
En las noches de invierno, si un medroso
Por la desierta plaza
Se atrevía a cruzar, al divisarme
El paso aceleraba.
Por la desierta plaza
Se atrevía a cruzar, al divisarme
El paso aceleraba.
Y no faltó una vieja que en el torno
Dijese a la mañana,
Que de algún sacristán muerto en pecado
Acaso era yo el alma.
Dijese a la mañana,
Que de algún sacristán muerto en pecado
Acaso era yo el alma.
A oscuras conocía los rincones
Del atrio y la portada;
De mis pies las ortigas que allí crecen
las huellas tal vez guardan.
Del atrio y la portada;
De mis pies las ortigas que allí crecen
las huellas tal vez guardan.
Los buhos que espantados me seguían
Con sus ojos de llamas,
Llegaron a mirarme con el tiempo
Como a un buen camarada.
Con sus ojos de llamas,
Llegaron a mirarme con el tiempo
Como a un buen camarada.
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