Ir al contenido

Página:Rimas - Los Poetas Vol. 32.pdf/9

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página ha sido corregida

Su fecundidad e inventiva eran prodigiosas; tanto que a sus imaginaciones sólo faltaba un taquigrafo; y puede decirse que esto perjudicó a la corrección de sus escritos.

A fin de ganar el sustento, escribió mucho y en géneros diferentes: zarzuelas, traducciones, artículos políticos y de crítica, y multitud de bosquejos de obras, cuyos títulos sólo revelan facultades extraordinarias.

Sorprende a veces su semejanza en la manera de escribir con ciertos autores alemanes; domina siempre en sus escritos la idea a la forma, por más que ésta sea brillante y riquísima, y tiende más a conmover que a enseñar.

Sus leyendas, que pueden competir con los cuentos de Hoffman y de Grimm, y con las baladas de Rückert y de Uhland, por muy fantásticas que sean, entrañan siempre un fondo tal de verdad, que, en medio de su forma y contextura extraordinarias, aparece espontáneamente un hecho que ha sucedido o puede suceder, a poco que se analicen la situación de los personajes, el tiempo en que se agitan, o lus circunstancias que les rodean.

Sus rimas, en que parece huir a propósito de la ilusión del consonante y del metro, para no herir el ánimo del lector más que con la importancia de la idea, forman, como el Intermezzo de Enrique Heine — a quien, a pesar de la semejanza entre ambas producciones, no imitó, como alguno pudiera creer — un poema en que se encierra la vida del poeta.

Tal fué Gustavo A. Bécquer.

Todo lo que atesoraba en su imaginación, lo dijo el mismo en la introducción suya, que sigue.

— 7 —