Cventa la hiſtoria, que deſe el juzgado lleuaron a Sancho Pança a vn ſuntuoſo palacio adonde en vna grã ſala eſtaua pueſta vna real y limpiſsima meſa, y aſsi como Sancho entrô en la ſala ſonaron chirimias, y ſalieron quatro pages a darle aguamanos, queSancho recibio con mucha grauedad, ceſſô la muſica, ſentoſe Sancho a la cabecera de la meſa, porq̃ no auia mas de aq̃l aſsiento, y no otro ſeruicio en toda ella. Puſoſe a ſu lado en pie vn perſonage, que deſpues moſtrô ſer medico, cõ vna varilla de vallena en la mano, leuantarõ vna riquiſsima y blãca toalla, con q̃ eſtauan cubiertas las frutas, y mucha diuerſidad de platos de diuerſos manjares: vno que parecia eſtudiante echô la bendicion, y vn page puſo vn babador randado a Sancho, otro q̃ hazia el oficio de Maeſtreſala llegó vn plato de fruta delante, pero a penas huuo comido vn bocado, quando el de la varilla tocando con ella en el plato ſe le quitaron de delante con grandiſsimo celeridad: pero el Maeſtreſala le llegô otro, de otro mãjar, yua a prouarle Sancho, pero antes que llegaſſe a el, ni le guſtaſſe ya la varilla auia tocado en el, y vn page alçadole con tanta preſteza como el de la fruta. Viſto lo qual por Sancho quedô ſuſpenſo, y mirando a todos, preguntô ſi ſe auia de comer aquella comida como juego de Maeſſecoral. A lo qual reſpondio el de la vara, no ſe ha de comer ſeñor Gouernador, ſino como es vſo y coſtumbre en las otras inſulas dõde ay Gouernadores, yo ſeñor ſoy medico, y eſtoy aſalariado en eſta inſula para ſerlo de los Gouernadores della, y miro por ſu ſalud, mucho mas que por la mia, eſtudiando de noche y de dia, y tanteando la complexion del Gouernador, para acertar a curarle, quando cayere enfermo, y