Página:Sesiones de los Cuerpos Lejislativos de Chile - Tomo XIV (1827).djvu/14

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CONGRESO NACIONAL

aprecio. —Ministerio de la Guerra, Santiago, Enero 8 de 1827. —Agustín de Eyzaguirre. Tomas Obejero. —Al señor Presidente del Congreso Nacional.

Núm. 9

Es innegable que Chiloé es casi lo mismo como un destierro para los militares de Chile que estén destinados en servicio aquí. Han de sufrir muchas privaciones i, con todo, mayores gastos para conseguir lo que necesitan.

Sobre estos principios i siendo el servicio mas pesado i duro en un clima riguroso como éste, parece de justicia que gocen algún aumento en el sueldo, para contrapesar los inconvenientes que no sienten los demás compañeros. Me tomo la libertad de proponer que para la guarnicion en ésta se determinen los sueldos mensuales siguientes:

Coronel 220
Teniente coronel 160
Sarjento mayor 110
Capitan 70
Ayudante 50
Teniente 45
Subteniente 40
Sarjento 1.º 14
Sarjento 2. 11
Cabo 1.º 9
Cabo 2. 8
Soldado 7

Debiendo fuera de los sueldos, administrarse raciones a la tropa i según lo que ya ántes he tenido el honor de representar al Supremo Gobierno, también a los oficiales, raciones dobles.

Suplico que US. se sirva poner eso en conocimiento de S. E., el Director Supremo, i comunicarme lo que se digne decretar, admitiendo la seguridad de mi mayor consideración i aprecio. —Gobierno de Chiloé, San Cárlos, 17 de Agosto de 1826. J. S. Aldunate. —Señor Ministro de Estado en el departamento de la Guerra.

Núm. 10

No estando en las facultades del Gobierno acceder a la solicitud que promueve la viuda doña Rafaela Asenjo, natural de la plaza de Valdivia, sobre que se le conceda una pensión para alimentar a su numerosa familia, en razón de hallarse destituida de auxilios para conseguirlo; el Vice-Presidente de la República, sensible a la situacion lamentable de la recurrente comprobada con el informe del intendente de aquella provincia, no puede ménos de elevar dicha pretensión al Congreso Nacional, para que en su vista se digne resolver con su acostumbrada justificacion.

El Vice-Presidente de la República tiene el honor de saludar al Presidente del Soberano Congreso i de ofrecerle las consideraciones de su mayor aprecio i respeto. —Ministerio de la Guerra, Santiago, Enero 8 de 1827. —Agustin de Eyzaguirre. —Señor Presidente de la Sala del Soberano Congreso.

Núm. 11

Excmo. Señor:

Doña Rafaela Asenjo, viuda, ante V. E. sumisamente espongo: que, cercada de miserias i de una crecida familia a quien tengo que sustentar, no me queda otro asilo que ocurrir al paternal amparo de V. E. Soi una infeliz viuda a quien la suerte deparó un lugar lleno de fatalidades, pues, sin renta alguna, sin propiedades, sin un hijo varón capaz de auxiliarme, paso las mayores amarguras. Impelida de estos motivos i cierta de la misericordia i compasion que tanto manifiesta siempre el Supremo Gobierno con las desgraciadas como yo, me atrevo a suplicar a V. E. se digne concederme, por via de caridad i limosna, alguna pequeña pensión para poder subsistir con mi familia. La notoria benignidad de V. E. me hace esperar la gracia que solicito; con lo que haga V. E. una limosna i se proporcionará las bendiciones del cielo. Por todo lo que, A V. E. pido i suplico se digne compadecerse de mi lamentable situación, para cuyo alivio en alguna parte imploro la piedad de V. E., etc. —Excmo. Señor. —Rafaela de Asenjo.

Núm. 12

Excmo. Señor:

La señora que eleva a V. E. la anterior súplica, no solo es infeliz por los motivos que espone sino que aun lo es mas por la opinion que arrastra, de ser enemiga de la sagrada causa de la independencia, cuya opinion pública puede ser sea cierta; pero en el entender del informante no tiene otro oríjen que haber sido esposa del finado sarjento mayor del antiguo batallon de esta plaza don Lúcas Molina, quien falleció en Concepcion incorporado en las filas enemigas.

Bajo este supuesto i atendiendo a la miseria de esta desgraciada señora, me atrevo a asegurar a V. E. que es justa la solicitud, i mucho mas el que se le conceda la gracia de una pequeña pension; esto es si el Gobierno patrio, como me supongo, no atienda a los delitos u opinion de un hombre, cuya familia necesita o exije por su miseria su protección; i es cuanto tengo que informar a V. E. en obsequio de la justicia. —Excmo. Señor. —Ramón Picarte.