Página:Sesiones de los Cuerpos Lejislativos de Chile - Tomo XXXIV (1844).djvu/244

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CÁMARA DE DIPUTADOS

para el jardín de la Sociedad. Esto es una vergüenza, señor. Se ha hecho tan poco aun en ese jardín, que todavía no puede avenirse la Sociedad con el director; así es que en disputas con él se ha pasado un gran espacio de tiempo. Vuelvo, pues, a repetir que ínterin no hayan relaciones entre la Sociedad i el Gobierno es perdido cualquier servicio público que se haga. Hai en la Sala varios socios de la misma Sociedad, i yo espero que no creerán que hablo contra ellos; léjos de eso, señor, merecen altas consideraciones; pero vuelvo a repetir; no hai relacion entre ellos i el Gobierno (he dicho) no hai un lazo que les haga formar un cuerpo verdaderamente útil al pais: necesitan tener mas relacion con el Gobierno (he dicho...) de quien deben recibir su vida (he dicho...). Niego, pues, mi voto a la partida. (He dicho).

El señor Lira. —Desnudo el discurso del digno Diputado por Chiloé del interes que le anima por el bien del pais desnudo, de esa parte digo, queda mui poco justo, o mas bien tiene mui poco fundamento. Los siete mil pesos que se piden para la Sociedad de Agricultura se destinan a este gasto: el Gobierno ha comprado en las inmediaciones de Yungai unas diecisiete cuadras, tiene necesidad de cerrarlas, de pagar a los trabajadores, mayordomos i demás, tiene que pagar tambien un director científico que se ha hecho venir de Europa.

Si no me equivoco, a esto están reducidos los gastos del año 45 en la Sociedad de Agricultura. Por esta sencilla esposicion conocerá la Sala que son indispensables estos gastos porque necesariamente deben pagarse a los trabajadores que se encarguen de la obra. La Cámara de Diputados, debe tambien recordar que la existencia de este cuerpo tiene apénas tres años i que en este corto espacio de tiempo no se pueden poner árboles que produzcan los bienes que se desean; mas claro, los árboles no producen como la imajinacion quiere, están sujetos a la lei de la naturaleza i debemos esperar que llegue tiempo de ver los frutos. De unas cuantas púas trasladadas de Mendoza por un relijioso, tenemos ahora en el país un producto que importa millones; a los conatos del respetable i digno don Manuel Salas debemos de estar aclimatado ya el árbol de Mora del que hai mas de diez mil plantas en la Quinta Normal. No sé cual será el bien que la nacion espere de este árbol, pero es uno de los productos que la nacion espera de la Sociedad de Agricultura. El director venido de Francia no está, como se ha dicho, en una contradiccion con la Sociedad, se le ha pedido por ella que presente un plano de sus trabajos i se ha ido a Yungai para hacerlo con mas esmero. Si la suma de siete mil pesos que se pide para estos gastos de la Sociedad fuese sólo para conversar, yo convendría de mui buena gana con mi digno compañero que me ha precedido en la palabra, pero tiene un objeto mas importante.

La Cámara debe persuadirse que las ideas que ha manifestado el señor Diputado nacen del interes que tiene porque prospere el pais; pero nada hacen contra la partida en cuestion. Creo, pues, que es justa i debe aprobarse.

El señor Ministro del Interior. —Si una sociedad compuesta a todas luces en su totalidad de hombres verdaderamente patriotas; si una sociedad formada en bien del pais; si una sociedad que con este objeto ha procurado estender i ha estendido i fomenta relaciones importantes; si una sociedad que ha dado los primeros pasos para el establecimiento de la industria principal que tenemos en Chile; si una sociedad tal, es importante, es cuestion que yo no quiero decidir, pues que la habrá decidido ya cada uno de los señores Diputados que han oído un discurso pronunciado, no sé si podré decir, en contra de esa sociedad. Yo al pedir la palabra, me he propuesto sólo referirme a una espresion, talvez dudosa para mí, en que se dijo que los conatos de la Sociedad de Agricultura no eran bien acojidos. No sé si el señor Diputado que habló así, quiso decir que no eran bien acojidos por el público o por el Gobierno. Si quiso dar a entender lo primero, esto es, que el público acojia mal los conatos de la Sociedad de Agricultura, no convengo con él; i si esto sucediese, no podría atribuirse a otra causa que a la impaciencia por ver verificados en un dia los adelantos que no pueden ser sino obra de la esperiencia i del tiempo como ha dicho un señor Diputado. Ahora, si se quiso significar que los conatos de la Sociedad de Agricultura no eran bien acojidos por el Gobierno, yo creo que no hai comparacion ni particular alguno que pueda decir que el Gobierno no acoje sus proyectos. Pero estoi tan satisfecho de lo contrario, que creo no habrá otro miembro de la Sociedad de Agricultura, fuera del señor Diputado que tal ha dicho, que sea de ese mismo sentir. Tan pronto como la Sociedad de Agricultura principió a funcionar, manifestó al Gobierno la conveniencia de poseer un terreno para plantear una escuela práctica; inmediatamente se le proporcionó el terreno para la escuela; poco despues solicitó un profesor de Agricultura i el Gobierno dictó las providencias oportunas para proporcionarle ese profesor. Ha hecho la Sociedad diversas indicaciones, ya con respecto a algunas cosas que deben buscarse en Europa para hacerlas útil en nuestro pais, ya de aquellas que podrían encontrarse aquí, i no ha habido una sola que el Gobierno haya dejado de acojer i por cuya satisfacción no se haya empeñado lo posible. El Ministro de que la Sociedad depende, aquel con que está mas en relacion, es el de mi cargo, i no existe un solo oficio de la Sociedad de Agricultura pendiente en su archivo, porque por la misma razon que deben fomentarse por todos los medios posibles los servicios espontáneos que prestan sus miembros, se ha tenido cuidado no