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SESION EN 20 DE AGOSTO DE 1845

que debia gozar el sueldo de la Aduana de Valparaiso, que es el que ahora goza.

Yo, por lo tanto, creo que si hubiese de subsistir el mismo individuo que hoi desempeña una plaza en la oficina de Estadística, i cuyo sueldo viene consultado en el Ministerio de Justicia, era inútil conservarlo en el Ministerio de Hacienda. Mas, como ya se ha dicho, es de suponer que mui en breve se dé la lei de oficina de Estadística, al paso que no puede decirse que el Gobierno crea oportuno el cambiar la persona que ahora está encargada por el Ministerio de Justicia de la oficina de Estadística.

De estos datos que he dado puedo responder a la Sala i los presento para que con respecto a ellos resuelva lo que crea del caso. He dicho.

Se preguntó a la Sala sobre si se consultaba el sueldo de dicho empleado en el presupuesto del Ministerio de Justicia, i se acordó que no debia consultarse allí.

Se leyó la segunda partida que habia quedado para segunda discusion.

El señor Larrain. — Dos son las observaciones que ha hecho la Comision a esta partida: 1.a sobre que se reduzcan a 75 pesos los 100 presupuestos para gastos de escritorio. En el mismo informe de la Comision se ven las razones que ésta tuvo para ello; i al considerar que en los años anteriores sólo se consultaban 50 pesos para este destino, la Comision no encontró motivo por qué se hubiera consultado la cantidad que ahora se encuentra en el Presupuesto. Por lo que el señor Ministro de la Corte de Apelaciones dijo, me convenzo mas de la justicia de la supresion: dijo que todos los años sobraban 4 o 5 pesos.

En segundo lugar, señor, el Ordenanza que la Comision opina que se suprima es porque algunos señores que asisten constantemente a la Corte, informaron a la Comision sobre que nunca habian visto allí tal individuo.

El señor Palma. — Yo hablé en la sesion anterior sobre los gastos de escritorio de la Corte de Apelaciones, a la cual se le habian dado 100 pesos anuales, no hablé de los de la Corte Suprema, i por qué allá se les daba cincuenta solamente i no sé si ha podido sobrar. Yo no he dicho que sobrasen, sino que presumo que en el año anterior, cuando habia alguna economía mas talvez, se habian costeado unas encuadernaciones de libros; presumo que esto seria así; no que podrá sobrar ahora. Lo que he dicho es que estando encargados estos gastos al Secretario Vega, persona mui conocida por su honradez, lleva la cuenta con una estrictez tan severa que toca en ridículo.

Hablando de la partida de los gastos de escritorio, me veo en la necesidad de apelar al testimonio de un señor Diputado que está en la Sala, que sabe mejor que nadie estas cosas, que me ha asegurado que dándosele a la Corte Suprema 50 pesos en años anteriores, que casi no ha habido año que la misma Corte no haya tenido que pasar oficios al Gobierno diciéndole que no habian alcanzado los fondos para los gastos ordinarios. Todo esto prueba la necesidad que tuvo ahora el señor Presidente del Tribunal para pedir un aumento de fondos al señor Ministro. I ya que se trata de esto, es preciso decirlo todo.

A la Corte Suprema, a uno de los tribunales superiores de Chile, he tenido que prestarle media onza para pagar algunos gastos, porque no tenia fondos de que echar mano para hacerlos. Este es un hecho, señor, que puedo asegurar, i lo he espuesto únicamente para que la Sala conozca que no hai tal sobrante. Véase ahora lo que son 50 pesos, véase lo que es el gasto i cuánto es lo que se necesita. Cincuenta pesos al año, señor, sólo podrian ser buenos para aquellos tiempos en que se despachaban dos o tres causas cuando mucho, en la semana, i las causas eran las que todos sabemos; pero ahora, señor, que se despacha tanto, naturalmente han de haberse aumentado los gastos.

En fin, señor, me basta lo que dije en la sesion anterior con respecto a los gastos, i concluiré diciendo que por lo que hace al Ordenanza, puede la Cámara suprimirlo, si quiere; pero bajo la intelijencia de que dicha supresion importa nada ménos que un perjuicio al servicio público; esta supresion digo, contribuye en gran manera a debilitar esa actividad que demanda el despacho del Tribunal.

Por mi parte, yo desearia que se suprimiera el tal Ordenanza, pues que con ese motivo tendríamos algun rato de descanso en el laborioso despacho del Tribunal, pero mal dicho sea esto, señor, los que vamos allí, no vamos a descansar, vamos a trabajar como trabajamos; persona que han prestado ciertos votos, no deben ni van a buscar descanso allí. He dicho.

Se preguntó a la Sala si se aprobaba la reduccion hecha por la Comision de los 100 pesos presupuestos para gastos de escritorio de la Corte Suprema, a 75 pesos i resultó desechada, como igualmente la supresion del Ordenanza de esta misma Corte; quedando por consiguiente, aprobada la partida en los términos que está en el Presupuesto.

Se puso en segunda discusion la partida 3.a i se preguntó a la Sala si aprobaba la supresion que la Comision hacia del Ordenanza del Tribunal de la Corte de Apelaciones, i fué desechada del mismo modo que la reduccion a 75 pesos de los 100 presupuestos para gastos de escritorio de este Tribunal, quedando existente la partida del Presupuesto en la forma que tenia.

Se puso en segunda discusion la partida 4.a i se preguntó a la Sala si se suprimia el sueldo del amanuense del Consulado de Santiago, i si se reducian a 40 pesos los 50 presupuestos para gastos de escritorio de dicho Tribunal, i