mismo, al lado de cada movimiento burgués, estallaba el de la clase que era la antecesora más ó menos desarrollada del Proletariado moderno. Así, durante la Reforma en Alemania, se vió surgir á Tomás Münzer; durante la gran Revolución inglesa, á los niveladores; y durante la gran Revolución francesa, & Babœuf.
A estos levantamientos de defensores revolucionarios de una clase incompletamente formada, correspondían manifestaciones teóricas: así, en los siglos XVI y XVII aparecieron descripciones utópicas de sociedades ideales; en el XVIII eran ya teorías francamente comunistas (Morelly, Mably). La igualdad no debía limitarse sólo á los derechos políticos, sino abrazar también las condiciones sociales del individuo; era preciso abolir, juntamente con los privilegios de clases, los antagonismos que existían entre éstas. La primera forma de la nueva doctrina fué una especie de comunismo ascético, calcado sobre la constitución de la antigua Esparta. Después aparecieron los tres grandes utopistas: Saint-Simon, que dentro del orden proletario reconocía hasta cierto punto las tendencias burguesas, Carlos