gendra los conflictos que reclaman imperiosamente una revolución en el sistema de la producción, y que surgen no sólo entre las clases que ella ha creado, sino entre las fuerzas productivas y las formas del cambio. Además, esta misma grande industria desarrolla, en medio de sus gigantescas fuerzas productivas, los medios de resolver estos conflictos. Si en 1800 los conflictos provenientes de las nuevas condiciones sociales estaban apenas en sus comienzos, en la misma proporción estaban los medios de encontrar sus soluciones. Tas masas no poseedoras de París, que durante el Terror se apoderaron un instante del Poder, no hicieron más que demostrar las dificultades de este Poder en las condiciones existentes. El Proletariado acababa de desprenderse de la masa no poseedora para formar el núcleo de una nueva clase; sólo era una reunión de hombres oprimidos y vejados, incapaces de toda iniciativa, de toda acción política independiente, y que necesitaban un auxilio extranjero y superior.
Los fundadores del Socialismo se vieron también dominados por esta situación histórica. De una producción poco desarrollada,