vimiento de la manufactura se cambió en un tempestuoso período de producción á alta presión. Con rapidez, sin cesar creciente, la sociedad se dividió en grandes capitalistas y en proletarios expropiados; la pequeña burguesía, hasta entonces la clase más estable de la sociedad, se convirtió en una masa nómada de artesanos y de pequeños comerciantes que arrastraban una vida intranquila y formaban parte flotante de la población.
Sin embargo, el nuevo modo de producción sólo se hallaba en el comienzo de su período ascendente; cierto que, en aquellas circunstancias, era el único modo de producción normal, á pesar de lo cual había ya producido las más irritantes incongruencias sociales: aglomeración de una población vagabunda en los espantosos zaquizamíes de las grandes ciudades; disolución de todos los lazos tradicionales de la subordinación patriarcal y de la familia; exceso de trabajo, principalmente en las mujeres y en los niños, llevado al último extremo; completa desmoralización de las clases trabajadoras, puestas de pronto en condiciones enteramente nuevas para ellas. Entonces apareció como reformador un fabri-