pia materia; al mismo tiempo las células de su cuerpo mueren y otras que nacen las reemplazan. En un tiempo más ó menos largo, la materia de su cuerpo se renueva completamente y es sustituída por otros átomos de materia, de suerte que todo organismo es y no es siempre él mismo.
Si se mira esto más de cerca, vemos que los dos extremos de una antinomia, el positivo y el negativo, son tan inseparables como opuestos el uno al otro, compenetrándose mutuamente á pesar de su oposición. Del mismo modo la causa y el efecto son ideas que no tienen valor sino aplicándolas á casos aislados; pero tan pronto como este caso aislado se considera en sus relaciones generales con el resto del Universo, aquéllos se confunden y desaparecen en el encadenamiento de una reciprocidad universal, en que causa y efecto cambian constantemente de lugar, y donde lo que en una parte era causa en cierto instante, es efecto en otra y en otro momento distinto, y viceversa.
Todos estos procesos naturales y métodos intelectuales no entran en el cuadro del pensamiento metafísico. La dialéctica, por el con-