trario, examina los objetos y sus representaciones intelectuales—las ideas—en su movimiento, en su modo de ser y dejar de ser; los procesos arriba mencionados son otras tantas pruebas de su manera de proceder. La Naturaleza es la demostración de la dialéctica, y debemos declarar en honor de las ciencias naturales, que ellas han proporcionado esta prueba, mediante una larga serie de hechos que aumentan de día en día y que denotan que, en último caso, es la dialéctica, no la metafisica, quien domina en la Naturaleza. Mas como los naturalistas que han aprendido á pensar dialécticamente son raros, el conflicto que surge entre los descubrimientos científicos y el método intelectual ordinario, explica la inextricable confusión de las teorías de la ciencia natural; conflicto que desespera tanto á los maestros como á los discípulos, á los escritores como á los lectores.
Una exacta representación del Universo, de su desarrollo y del de la Humanidad, así como de la reproducción de este desarrollo en el cerebro de los hombres, no puede hacerse sino por medio de la dialéctica, por la constante observación de las infinitas acciones y reac-