ciones, del modo de ser y de no ser, de los progresos y de las degeneraciones. Desde su principio, la filosofía alemana moderna entró en este camino. Kant comenzó su carrera probando que el inmutable sistema solar de Newton y su existencia eterna, una vez impreso el choque inicial, se resolvía en un proceso histórico: en la formación del sol y de los planetas fuera de una masa nebulosa en rotación. Al mismo tiempo dedujo la conclusión de que el hecho del nacimiento del sistema solar implicaba la necesidad de su muerte futura. Esta opinión fué demostrada matemáticamente por Laplace medio siglo después, y, más tarde, el análisis espectroscópico probó la existencia en el espacio de idénticas masas gaseosas incandescentes en diversos grados de condensación.
La nueva filosofía alemana se resumió en el sistema hegeliano, en el que por primera vez, y en esto consiste su mérito, el mundo entero, natural, histórico é intelectual, fué representado como un proceso, es decir, como hallándose en un cambio, transformación y desarrollo constantes, en el cual se trató de encontrar la trabazón intima que hace un