lismo francés é inglés que, á pesar de sus imperfecciones, era su expresión teórica.
Pero la antigua concepción idealista de la Historia que sobrevivía aún, no conocía ni guerra de clases basada sobre intereses materiales, ni interés material alguno; la producción y todas las relaciones económicas apenas merecían una mirada desdeñosa y furtiva, y sólo se las consideraba como elementos secundarios de la historia de la civilización. Los nuevos hechos imponían un nuevo examen de toda la historia pasada; entonces se vió que la Historia no había sido más que la historia de la lucha de clases; que las clases combatientes habían sido en todas partes y siempre producto del modo de producción y de cambio, en una palabra, de las relaciones económicas de su época; que, por consecuencia, la estructura económica de una sociedad determinada forma siempre la base real que debemos estudiar para comprender la estructura exterior de las instituciones políticas y jurídicas, así como la de las opiniones religiosas, filosóficas y otras que le son propias. Así, el idealismo fué arrojado de su último refugio, de la ciencia histórica, pues ya estaban sentadas las bases