chos se desvanecerá, desaparecerá la crisis y devolveréis á la sociedad la posibilidad de vivir.
Está probado, además, que la producción capitalista ya no es capaz de dirigir las fuerzas productivas que ella misma ha creado, y también que esas mismas fuerzas productivas tienden cada vez más imperiosamente á la solución del antagonismo, á la abolición de su cualidad de capital y al reconocimiento práctico de su carácter real, que es el de fuerzas productivas sociales. Esta reacción, sin cesar creciente, de las fuerzas productivas contra su cualidad de capital; este reconocimiento imperiosamente exigido de su carácter social son los que obligan á la clase capitalista, tanto como lo permite la naturaleza del capital, á tratar á esas fuerzas como fuerzas productivas sociales. El período de producción á alta presión, por haber llevado el crédito hasta el extremo, así como la crisis por la quiebra de grandes establecimientos capitalistas, imponen la forma de socialización de grandes masas de medios de producción, forma que revisten las diferentes especies de Sociedades por acciones. Muchos de estos medios de produc-