medios de producción ha sido, desde la aparición histórica de la producción capitalista, un ideal más ó menos vaporoso que flotaba lo mismo ante la vista de los individuos que ante la de las colectividades; pero no era posible, no podía presentarse como necesidad histórica sino cuando existiesen las condiciones materiales para ponerla en práctica. La abolición de clases, como cualquier otro progreso social, se hace practicable, no porque exista en las masas la simple convicción de que la existencia de esas clases es contraria á la igualdad, ó á la justicia, ó á la fraternidad; no por el simple deseo de destruirlas, sino por el advenimiento de nuevas condiciones económicas.
La división de la sociedad en clase explotadora y clase explotada, dominante y oprimida, ha sido la consecuencia fatal de la productividad poco desarrollada de la sociedad. Allí donde el trabajo social no rinde más que una cantidad de productos que apenas excede de lo que es estrictamente necesario para mantener la existencia de todos; allí donde el trabajo, por consecuencia, absorbe todo ó casi todo el tiempo de la gran mayoría de los in-