Página:Sucesos de las islas Filipinas por el doctor Antonio de Morga (edición de José Rizal).djvu/357

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fumes y olores, y comidas y frutas[1] que llaman Anitos[2].

Otros adoraban el sol y la luna, haciendo fiestas y borracheras en la conjuncion[3]; y algunos adoraban un ave que hay, pintada de amarillo en los montes que llaman Batala[4]; y comunmente, adoraban y reve-

  1. Morga evidentemente reproduce aquí la relación de los misioneros de entonces, que veían demonios por donde quiera, pues no es creíble haya el Autor asistido á las ceremonias gentílicas de los Indios. Todas las historias escritas por los religiosos antes y después de Morga hasta casi nuestros días, abundan en cuentos de demonios, milagros, apariciones, etc., formando esto el grueso de las voluminosas historias de Filipinas.
  2. Parece que llamaban Anito á un genio tutelar, bien sea de la familia, bien sea extraño á ella. Ahora, con las nuevas ideas religiosas, llaman Anito los Tagalos á toda superstición, falso culto, ídolo, etc., imbuídos en el celo de los misioneros.
  3. En el culto del sol y de la luna se reconoce al hombre racional y agradecido, ya viese divinidades, ya símbolos en aquellos astros. ¿Qué más natural que adorar lo que es símbolo de lo bello, de lo eterno, de la luz, de la vida y de la misma Divinidad? ¿Qué sér hay en la naturaleza, al alcance de los sentidos del hombre, más grandioso, más útil, más hermoso y más aparentemente eterno que el sol? En la luna veían la mujer del sol, la diosa, y por esto le rendían también culto. En nuestro mundo no hay ser que pueda dar mejor idea de Dios que el sol, y adorarle es menos ceguedad que adorar á un hombre por grande y extraordinario que hubiese sido.
  4. Pájaro azul dicen lo jesuítas Chirino y Colin, que en su calidad de misioneros debían estar mejor enterados. «Del grandor de un tordo, que llamaban Tigmamanukin, y le atribuían el nombre de Bathalà», dice el último. Ahora bien; no conocemos ningún pajaro azul, ni de este tamaño, ni de este nombre, y amarillo (aunque no por completo) lo hay, y es el Kuliawan ú oropéndola. Probablemente este pájaro no ha existido jamás, y si un tiempo lo hubo, habrá sido como el águila de Júpiter, el pavo-real de Juno, la paloma de Venus, los diversos animales de la mitología egipcia, esto es, símbolos que suelen confundir con las divinidades el vulgo y los profanos ignorantes. El pájaro este, azul ó amarillo, sería el símbolo del Dios Creador que llamaban Bathalà May Kapal al decir de los historiadores, por eso le llamarían Bathalà, y los misioneros que tendrían poco interés en enterarse de cosas en que no creían y que despreciaban, confundirían todo, como lo haría un igorrote ó aeta que viese adorada la imagen del Espíritu santo ó los símbolos de los Evangelistas, representados á veces solo por un toro, águila ó león, quien contaría en el monte, entre las risas de sus amigos, que los cristianos adoraban una paloma, un toro, un gavilán ó un perro, según aparecen muchas veces aquellos símbolos representados. — Acerca del nombre Bathala que muchos lingüistas hacen derivar del sanscrito, da P. A. Paterno una interpretación muy ingeniosa en la obra (pág. 36) que más arriba citamos.