ZURRÓN—CURRICHI
CONSEJA POPULAR
De fijo, lector mío, que muchas veces has oído decir: Puneña, zurróncurrichi (1) aplicado á las hijas de San Carlos de Puno, apóstrofe que, francamente, es la mayor injuria que hacerse puedo á las allí nacidas, porque equivale á llamarlas brujas, y harían nuy bien en boberle la sangre á sorbos al malandrin que tan picaramento las agravia.
Yo no diré que la cosa tenga mucho fundamento; pero alguno ha de tener, estando la ciudad á las faldas del Laycacota, que quiere decir, en castellano de Cervantes, algo así como Guarida de brujas.
Sin embargo, rebuscando en mis Anales de la Inquisición de Lima, librejo que escribí y publiqué no recuerdo cuándo ni cómo, no encuentroque jamás el Santo Oficio hubiera penitencialo una sola bruja de Puno; y eso que la lista que de ellas consigné, con todas sus habilidades y circunstancias, es larguita y minuciosa.
Pero si la tradición dice que en Puno hubo brujas, no es decir (y aquí me pongo en buen predicamento con las muchachas que actualmente comen pan en Puno) que hogaño también las haya; y si las hay, min la cuenta si no hacen uso de otro hechizo que el que Dios puso en sus ojos de gaccla y en su boquita de coral partido.
Después de esta introducción, nue parece que puedo, sin peligro de que me arañen, referir el cuento ó sucedido.
¡Niñas, niñas, lo que no fué en vuestro año no es en vuestro daño!
I
Era el año de 1672, y aunque recientemente fundada por el virrey conde de Lemos la villa de San Carlos de Puno, conservaba restos de la opulencia que cinco años antes esparciera por la comarca el rico mineral de Salcedo. De todos los rincones del Perú habían afluído á las riberas lel Titicaca aventureros ganosos de enriquecerse en poco tiempo y mercaderes que realizaban en breve su comercio con un ciento por ciento de provecho.
(1) Que hace correr zurrón.