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salto como el antecedente[1], pero a la otra parte del rio[2].


  1. El derrotero del señor Vidal Gormaz indica que pasó el rio un poco abajo de la poza. Hemos trazado el mismo camino a Menendez, quien cruzó el rio talvez por el mismo vado i se halló en la ribera opuesta lo mismo que aquel en la mejor situacion para divisar las cataratas. Parece que la primera catarata no permite pasar por su pié, lo que obliga a vadear el rio ántes de enfrentarla.

    "El recodo que hace el rio" i luego los saltos que se desprenden de lo alto de las barrancas, nos hacen reconocer fácilmente el recipiente i las entrantes del rio descrita i demarcadas tan bien por el señor Vidal Gormaz.

    He aquí como este autor describe el cuadro grandioso que tenia a la vista: "La poza, llamada el Recipiente, es una pequeña laguna de doscientos metros de diámetro. De la parte occidental nace el Vodudahue, i por el Sur le entran de golpe las aguas de una imponente catarata que, descolgándose por un hondo tajo formado en el abra de dos cerros, se precipitan sobre el Recipiente desde una elevacion de ciento veinte metros. Hermosísima es sin duda esa vista; pero una vez que se asciende un poco mas por la falda del cerro Peña, el cuadro mejora aun ofreciendo el magnífico espectáculo de otra dos cataratas, que colocados en forma de escalones se descuelgan la una sobre la otra. La mas baja tiene ciento sesenta metros sobre la anterior i la última doscientos sobre la segunda. Por la parte del ocaso se ve otra cuarta catarata en todo igual a la tercera. Esta es formada por dos grandes torrentes que corren faldeando el cerro Demetrio i una vez que reunen sus aguas las precipitan sobre el nivel de la segunda catarata".

    Los ilustres esploradores Menendez i Vidal Gormaz son los únicos mortales que han gozando del prodijioso espectáculo que ofrecen estos saltos. Es difícil imajinarse un cuadro mas pintoresco é imponente. No dudamos que estas cataratas igualan i aun superan los mas célebres saltos conocidos, si se toma en cuenta, para su valorizacion el conjunto de su altura enorme (cerca de 500 metros, sin contar la cuarta) i su caudal abundante de agua. Los cerros grandiosos i bosques sombríos que las rodean, deben imprimir a este paisaje un carácter encantador de magnificencia i soledad.

    Es de esperar que los grandes adelantos que el último decenio ha introducido en estas comarcas, sobre todo los viajes de descubrimiento llevados acabo en una i otra banda por el Dr. I. Steffen i el coronel Luis Jorge Fontana abran mui pronto estas cordilleras que permanecian completamente cerradas i faciliten al viajero de paseo, al turista alpino, los medios de contemplar este i otros fenómenos en que abundan.

  2.