la sarna, lepra, las llagas gálicas y otras enfermedades contagiosas, y para dar posada y simple cubierto a los vagos, peregrinos y otros desamparados permanentes en esta cindad y su tierra.
Dice también, que dicho hospital no tiene más renta que seis mil reales, los que se distribuyen en los salarios del capellán, el médico, cirujano, lavandera y surtido de la ropa de diez y seis camas existentes; siendo de la obligación piadosa de doce sacerdotes y doce caballeros, a cuyo celo está entregada dicha conservación, dar el alimento que el médicoordenare a todos los enfermos y enfermas, y contribuir con luces y otros gastos precisos a la casa.
Dice también que, para el gobierno interior, asi de los enfermos como de los peregrinos, no tiene dicho hospital más asistente, pasante ni criado, que una sola mujer, la que actualmente sirve de ir por las provisiones diarias a las casas de los diputados, guisar la comida, servirla, acudir a la cura, hacer las camas, poner luces, limpiar, aliviar y sostener a los pobres enfermos." Dice también que el recibo y recogimiento de los vagos y peregrinos, siempre ha corrido por el cuidado de dos pordioseros más antiguos de los que se recogen en los albergues, a quienes llaman el rector y vicerrector, y que dichos pordioseros no han tenido jamás salario alguno, y sólo se han mantenido de la limosna común y de las miserables patentes que cobran y han cobrado de los vagos, peregrinos y existentes. El oficio de éstos es barrer la casa, limpiar sus inmundicias comunes, sacar agua del pozo,