dome con muchas enhorabuenas y alegrias. Nació la variedad de estos afectos de los desesperados pronósticos que me habian echado encima los doctores; pues los unos firmaron mi muerte, cuyo despacho remitieron los crédulos ociosos a las estafetas, y los otros aseguraban que si sacaba la vida de las garras del accidente, seria arrastrando, y para representar el papel de loco entre las gentes del mundo; y todos mintieron como me sucede a mi cuando pronostico, porque ann soy viviente, y cuanto al juicio, me tengo el que me tenia, y aun más aliviado; porque el rigor del accidente debió de verter alguna flema en mi sangre, y ésta me ha puesto más remilgado de palabras, menos liberal de movimientos, algo más sucio de figura, y me parece que un poco zalamero y ponderado; que me pesa bastante, pero como se usan así los juiciosos, lo sufro con conformidad. En los cronicones de mis desafectos y enemigos son innumerables las veces que me escriben loco y mentecato, y en las historias de los noveleros y ociosos que viven atisbando mi vida, esta es mi cuarta muerte, como lo dicen las exequias, que me hizo en unas coplas el año pasado un poeta macarrónico, tan hambriento, que no encontró para comer él con otra invención que la de matarme a mí; en mi falta de juicio pueden tener mucha razón, aunque poca caridad; pero en la historia de mis mortorios, juro por mi vida que mienten de cabo a rabo, y que el poeta es un poeta, y unos embusteros los demás bergantes que me han sacado en andas por ese mundo.
Perdieron el espanto y la credulidad. las gentes