Perfiles de una llaga social/II

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El Juego (1881) de Anónimo
III


EL JUEGO


De todos los vicios que pueden perseguir al hombre, el juego es sin disputa el mas fatídico y trascendental de todos ellos.

Esta pasion hace de sus adoradores, lo que una coqueta y desamorada dama hace con sus galanes; jugueteando con ellos primeramente, engañándolos despues, para convertirlos en último término, en un juguete á merced de sus veleidosos caprichos y esclavos de sus tiránicos deseos.

Este fatal vicio es el traidor enemigo que nos quita el sociego, el que nos roba la tranquilidad del corazon y el que insensiblemente sin que nosotros de ello nos apercibamos, nos vá conduciendo lentamente hácia una resbaladiza pendiente, de donde solamente se vislumbra el crimen, la mentira, la infamia, sangre, lodo y miseria luchando ferozmente con una familia honrada que hace sobrehumanos esfuerzos por salir, sin que pueda conseguirlo, por tenerla por todas partes asida los terribles y feroces huéspedes que habitan el lóbrego y oscuro antro que se divisa en el abismo.

Ellos le hacen una tenaz persecucion, por todas partes lo asedian, por todas partes le acometen y por todas partes encuentra cerrada la salida, único refugio para su salvacion.

Si el desgraciado juguete de la pasion observa lo que pasa á sus piés, si se detiene en analizar hecho por hecho, acto por acto, cuanto pasa en el infernal sitio á que le han conducido; entónces, de seguro antes de ser presa del vértigo que le amaga, salvará la resbaladiza pendiente y alejándose de tanta hediondez, volverá á emprender otro camino que le conduzca á lugares donde solo se vislumbre honradez, gloria, alegría y bendiciones.

 Entonces reaccionará su espiritu, renacerá para él la alegría, llevando la calma á su corazon y abandonará para siempre á la caprichosa dama que con sus halagos le tenía esclavizado.

Entonces es cuando la razon se dá cuenta exacta de sus actos, una vez quitada la venda, se aprecian debidamente las heridas en estado de cicatrizacion, donde antes amenazaba una mortal gangrena.

Traedme el hombre mas honrado que puede concebirse y yo prometo que con la pasion del juego, lo haré el sér mas desgraciado, él será débil, mal ciudadano, mal hijo, pésimo padre, malísimo esposo, y desgraciable sér de la sociedad por bajo, criminal y abyecto; que se repugnará á si mismo.

El juego tiene una escala, en la que cada tramo es un crímen y donde cada paso viene á convertirse en una deshonra, que le conducirá indefectiblemente al sitio destinado para la escoria de la sociedad, donde no impera sinó el crimen.

¡Feliz este trabajo mío si consigue el objeto á que yo le destino!

Feliz si él puede á manera de lente, servir para descubrir en la llaga, los puntos gangrenosos que es preciso destruir para que venga una saludable cicatrizacion que impida la destruccion de un miembro tan importante como precioso á mi corazon.