Plenitud: LIII (A mis soledades voy)

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LIII
A mis soledades voy



Sal cuando te llamen; haz, si puedes, el bien que te pidan, y vuélvete a casa.

De mis soledades vengo
y a mis soledades voy.

¿Que Juan necesita dinero, y tú estás en condiciones de proporcionárselo?
Pues abre tu bolsa ... y después, un saludo, y a tu hogar.
¿Que Pedro ha menester de una ayuda moral? No tardes ni un momento en impartírsela; y en seguida, a desandar tu camino . . .
Al que tras del dinero quiera quitarte ese bien precioso e insustituible que se llama Tiempo, y que según el refrán, los propios ángeles lloran, cuando perdido, respóndele: Mi DINERO ES DE TODOS; PERO MI TIEMPO, NO.
A quien después de la claridad espiritual quiera el palique porque le divierte, córtale amablemente la conversación en el primer punto y coma (sin. negar que para algunos verbosos la puntuación suele venir muy espaciada ,.. ) No dejes que la conversación siente sus reales, porque en seguida, por el camino, la senda, la vereda o el vericueto (según), vendrá el epigrama lleno de malignidad, la petite histoire pour tire, el cuento verde ... la chaquira toda y toda la bazofia de la miseria humana.