Poética (traducción de José Goya y Muniain)/Capítulo VI

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CAP. VI.


 1. Ahora se podria con razon dudar, quál es mejor, la imitacion de la Epopeya, ó la que hace la Tragedia. Que si la ménos mecánica[1] es la mejor, y por lo mismo pide[2] espectadores mas inteligentes; claro está, que la que todo lo reméda es bien mecánica. Por eso los representantes[3], como que nada entienden los mirones, si no se lo hacen palpable, se mueven de mil maneras á modo de los malos flauteros, que quando tocan la tonada del Disco[4], se bambolean; y quando la de la Escíla, se agarran del Coriféo. Por cierto, la Tragedia es tal; y es así que aun los Farsantes antiguos han hecho este juicio de los nuevos: pues Menisco llamaba Mono á Calipedes, viéndole tan estremado en los gestos y menéos: igual concepto se tenia de Píndaro[5]: y como estos son mirados respeto de los otros, así es reputada toda su arte respeto de la Epopeya. Esta por el contrario, dicen, se hizo para espectadores razonables; por lo qual no echan ménos figuras estrañas. Mas la Tragedia es para gente insensata: luego siendo, como es, tan mecánica, habrá de ser peor sin rastro de duda.

 2 A esto sinembargo se responde lo primero, que la tacha no es de la Poética, sino de la farsa; ya que aun en la Epopeya se puede abusar de las gesticulaciones, recitando los versos como lo hacia Sosistrato, y cantándolos como Mnasitéo el Opunteño. Lo segundo, no todo movimiento se ha de reprobar, pues que ni la danza se reprueba, sino el de los figureros: lo qual se culpaba en Calipedes, y hoy en dia en otros, que parecen remedar á las malas mugeres. Lo tercero, la Tragedia sin movimiento chico ni grande puede hacer tambien su oficio como la Epopeya; siendo así que con sola la lectura muestra qué tal es: conque si por lo demas es mejor, por esotro que no ha menester ciertamente, no pierde nada.

 3 Fuera de que tiene todo lo que la Epopeya, (pues admite igualmente el metro); y demas de eso tiene una parte propia suya bien considerable; la música y la perspectiva: por cuyo medio los sentidos evidentísimamente perciben los deleytes. Añádese, que pone las cosas delante de los ojos no solo por la lectura, sino tambien por la[6] representacion de los hechos. Sobre todo, el fin de la imitacion se logra en ella mas presto; porque reducido á tiempo mas[7] corto, deleyta mucho mas, que si se dilata por largo espacio. Pongo por exemplo: si uno estendiese el Edípo de Sofocles en tantos versos quantos contiene la Iliada.

 4 Déjo aparte que la imitacion de los Poetas Epicos, qualquiera que sea, nunca es tan una como la trágica. La prueba es que de qualquier poema Epico se hacen muchas Tragedias. Lo qual es tanta verdad, que si tratan[8] de componer una sola fábula, por necesidad, ó queriendo abreviarla, la sacan manca: ó de jándose llevar de la copia de versos, queda lánguida[9]: que si a montonan muchas, es decir, una compuesta de muchas acciones; ya no es una: como sea que la Iliada y Odisea tienen muchas partes[10] de este género, que por sí solas tienen suficiente grandeza; no obstante que los dichos poemas están compuestos, quanto cabe, perfectísimamente, y son sin comparacion mas que otro ninguno imitacion de una accion sola. Luego si la Tragedia se aventaja en todas estas cosas, y todavia mas en el efecto propio del arte (supuesto que se ordenan ambas á causar no una recreacion caprichosa, sino la que vá dicha), habrá de ser mejor que la Epopeya, como quien toca su fin mas pronta y derechamente.

 5 En conclusion, acerca de la Tragedia y de la Epopeya, tanto de ellas, como de sus especies, y de sus partes; quántas son, y en qué se diferencian; y quáles son las causas de lo bien ó mal hecho; y asimismo de las obgeciones y soluciones, no tengo[11] mas que decir.


Fin de la Poética.