Política de Dios, gobierno de Cristo: 068

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Política de Dios, gobierno de Cristo Francisco de Quevedo



Considere vuestra majestad, Señor, que el que pregunta y quiere saber la verdad, no ha de prevenir la lisonja de la respuesta con la majestad de la pregunta: eso es, Señor, preguntar y responderse, o mandar, preguntando, el género de la respuesta que desea. Cristo Jesús, Hijo de Dios y Dios verdadero, no dijo: ¿Quién dicen que es Mesías; quién dicen que es el Redentor de Israel; quién dicen que es Dios y Hijo de Dios? Sólo dijo: «¿Quién dicen los hombres que es el hijo del hombre?». ¡Grande humildad! Hijo del hombre se llama el Hijo de Dios, y el que permitió que le llamásemos padre y nos lo mandó. Quiere el Señor oír la verdad, no lisonjas; ni su engaño con sus palabras, sino la salud del mundo con sus preguntas. Respondiéronle por esta razón todos los disparates que de él decían las gentes; ni pudieron ser en parte mayores, ni más descaminados, ni de peor intención. Unos decían que era Juan Bautista. ¡Extraña cosa que anduviese tan equivocada la verdad en la boca de los judíos, que a San Juan Bautista tuviesen por Cristo, y aquí a Cristo por San Juan Bautista!
Otros dijeron que era Elías. No pudo menos con su obstinación la ignorancia y la malicia en este nombre que en el pasado. Aquí dicen que es Elías Dios; y en la cruz, cuando llama a Dios, dicen que llama a Elías. No oyen los ingratos, ni tienen sentido para la verdad: el propio Juan Bautista se le había enseñado y dicho quién era; y olvídanse de lo que dice y enseña, y acuérdanse de su persona. De Elías, en la trasfiguración, mostró Cristo a los suyos que le habían referido esta demanda, que era su criado y que le asistía como de su casa. Fue malicia y desatino en todo extremo el decir que era uno de los profetas, Elías o Jeremías o Juan Bautista. Pocos han advertido cuán grande pesadumbre dijeron éstos a los profetas, diciendo que lo era Cristo. Parece que los honraban; y mirado bien, los desmentían. San Juan dijo que Jesús era el ungido y el Mesías. Así lo dijo Jeremías y todos los profetas. Y en decir que Cristo era Juan, Elías y profeta, procuraron disfamar su verdad de todos, y degradar a Cristo. Grandes negocios y máquinas del infierno derribó esta pregunta. Esto, Señor, se logra de preguntar a los buenos y saber lo que dicen los malos.


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