Política de Dios, gobierno de Cristo: 113

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Capitulo XXII
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Política de Dios, gobierno de Cristo Francisco de Quevedo



Al rey que se retira de todos, el mal ministro le tienta; no le consulta. (Matth., cap. 4.)
Tunc Jesus ductus est in desertum a Spiritu, ut tentaretur a diabolo. «Entonces fue Cristo llevado al desierto por el Espíritu, para que fuese tentado del diablo.»
Espíritu se entiende por el Espíritu Santo. Entró Satanás, viendo retirado a Cristo, a negociar con él; y estanle remedando todos los malos ministros con los príncipes que se retiran.
A los solos no hay mal pensamiento que no se les atreva; y el ministro Satanás al príncipe apartado de la gente osadamente le embiste; porque quien trata con uno solo, él propio guarda las espaldas a su engaño y perdición y él la ocasiona y asegura de sí, para que se le atrevan los vanos y codiciosos. Quien a todos se descubre y no se esconde a sus gentes, pone en peligro manifiesto los mentirosos, la ambición y la maña, y déjase hallar de la verdad.
Tres memoriales trajo para despachar, creciendo el desacato y atrevimiento de uno en otro; y el primer memorial contenía tal petición94: «Si eres hijo de Dios, di que estas piedras se vuelvan panes.» Había dicho Cristo95: «¿Quién hay de vosotros que si su hijo le pidiere pan, le dé una piedra?». Para dar piedras a quien ha menester pan, no basta ser mal hombre, es menester que sea Satanás. Por eso dice Cristo que no habrá hombre de ellos que lo haga.


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