Política de Dios, gobierno de Cristo: 137

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Política de Dios, gobierno de Cristo Francisco de Quevedo



Dice pues (pondérese aquí la oposición): «Os quitarán los hijos, y los harán servir en sus carros». Él hizo que los carros, y caballos y caballeros ahogados le sirviesen de triunfo; él hizo para ellos el mar carroza, y para el contrario sepulcro. «Hará que vayan delante de sus coches». Y él hacía que la luz de noche para guiarlos, y las nubes de día para defenderlos del calor, fuesen delante. «Hará que sean centuriones, y tribunos y gañanes, que aren sus campos y sean segadores de sus mieses, y herreros para forjarles sus armas y aderezarles sus carros». Él era para ellos capitán; y sus ángeles, y sus milagros, y sus favorecidos, y sus profetas tribunos y centuriones. Su voluntad fertilizaba los campos, y les daba las mieses que sembraban otros y cogían para sustento suyo. Él los daba en su nombre las armas, y en su virtud las victorias. «Hará que vuestras hijas le sirvan al regalo en la cocina y en el horno». Él mandaba que el cielo les amasase el maná, y en él les guisase todo el primor de los sabores. Hizo al viento su despensa, y que lloviese aves. Mandó que las peñas heridas con la vara sirviesen a su sed. Quiso, contra la nobleza de estos elementos, que hiciesen estos oficios postreros en todas las familias. «Quitaros ha vuestros campos, viñas y olivares, y todo lo que tuviéredes bueno, y lo dará a sus criados». Él los dio la tierra, y los campos que no tenían, y las viñas que con sus racimos dieron a los exploradores señas de su fertilidad; e hizo patrimonio suyo en sus prometimientos la mejor fecundidad del mundo. Él los quitó todo lo malo en la idolatría, y obstinación y cautiverios, y los dio todo lo bueno en su ley; quitó lo precioso de los señores, que lo tenían, para darlo a los que eran siervos suyos. «Las rentas de vuestras semillas y viñas llevará en diezmos para dar a sus eunucos y a sus esclavos». Él recibía los sacrificios, diezmos y oblaciones, no para henchir sus locos, sus truhanes, sus esclavos, sino para darlos multiplicados el humo y la harina en posesiones y glorias, y adelantarlos a todas las gentes con maravillas.


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