Política de Dios, gobierno de Cristo: 223

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Capítulo XII
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Política de Dios, gobierno de Cristo Francisco de Quevedo



Enséñase, en la anunciación del ángel a nuestra señora la Virgen María, cuáles deben ser las propuestas, de los reyes, y con cuál reverencia han de recibirse los mayores beneficios. Cómo es decente y santa la turbación y en qué no se ha de temer. (Luc., cap. 1.)
Missus est Angelus, etc. «Fue enviado de Dios el ángel Gabriel a la ciudad de Galilea cuyo nombre es Nazareth, a la Virgen desposada con el varón llamado José, de la casa de David; y era el nombre de la Virgen María. Y entrando el Ángel, díjola: Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres. La cual, como lo oyese, se turbó en su razonamiento, y meditaba cuál fuese esta salutación. Y díjola el Ángel: No temas, María, porque hallaste gracia en Dios.»
Quiso el Padre eterno que su Hijo, antes de nacer y de encarnar, enseñase y diese doctrina a los reyes de la tierra. Este amor tan grande y tan prevenido, Señor, debemos los hombres acogerle en nuestros corazones con reverencia humilde, con reconocimiento agradecido, con ansiosa obediencia para su imitación.


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