Primeros auxilios en los casos de accidentes é indisposiciones repentinas/Venenos

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CAPÍTULO V
Venenos

Se llaman venenos las sustancias que introducidas, aunque sea en pequeña cantidad, causan en breve, graves y profundas alteraciones en la estructura de los tejidos, y en las funciones de los órganos; enferman y aún causan la muerte.

El envenenamiento se llama agudo y subagudo cuando ponen en inminente peligro la vida, y crónico cuando durante largo tiempo se ha tomado un veneno á pequeñas dosis.

Tabaco, opio y alcohol

Está en el deber de todo entusiasta por la obra de «Primeros auxilios» levantar su voz contra ciertas costumbres sociales que constituyen vicios: tal es el uso del alcohol, opio y tabaco.

Ahora 400 años casi nadie fumaba, hoy hasta los niños se envenan con el tabaco, y no hay razón para que exista semejante vicio; todo al contrario: es una costumbre malsana, porque produce sed y engendra enfermedades de estómago y del corazón; disminuye las fuerzas; produce palpitaciones y temblores; debilita la memoria y la inteligencia.

Es una costumbre egoista; porque causa desagrado á los demás, hace perder tiempo que podría ocuparse en algo útil; por fin, es una costumbre cara y que ha causado muchos incendios. El que se aprecie en algo, tendrá suficiente energía para abandonar semejante veneno lento.

El opio y la morfina son, por suerte, vicios poco extendidos en nuestro país, que embrutece á los que abusan de ellos, trayendo una degeneración completa.

Otro tanto sucede con el uso y abuso del alcohol, especialmente el de mala calidad y fuerte que hace el mismo efecto, aunque esté diluído con agua; que en forma de vino, cerveza, licores, aperitales, y aun bajo el rótulo de tónicos, hacen estragos en la humanidad, y especialmente en los organismos débiles de la niñez, que por falsas ideas se les dá, creyendo que los nutre y fortifican, cuando al contrario tiene cualidades nocivas que duran toda la vida y se transmiten á los hijos.

No sólo las sociedades de templanza, sino las científicas, en vista de la imposibilidad de suprimirla del todo, han intentado á lo menos, evitar que se fabriquen de mala calidad, que á veces se vende á bajo precio y otras, bajo rótulos pomposos y caros.

Algunas personas son excesivamente sensibles al alcohol, tan dañoso mezclado con agua, como solo, y basta una cucharada para que cause daños irreparables; por eso, es preferible beber siempre: agua ó leche.

El alcohol ó aguardiente (agua-ardiente) produce congestión, y después inflamación del estómago y canal digestivo; y por lo tanto, en vez de favorecer la digestión, la retarda; hay pérdida del apetito; produce dispepsia, vómitos matinales, dolores de estómago, puntada de costado y de la espalda, que pueden llegar á ser dolores atroces que traen un agotamiento, que puede llegar hasta la muerte.

También predispone á todas las enfermedades debilitantes: tisis pulmonar, del sistema nervioso, etc.; enfermedades del corazón y principalmente del hígado, que llega á degenerarse; como le sucede al riñón que filtra de la sangre este veneno continuamente; también los alcoholistas son predispuestos á enfermedades generales, como la gota, etc.

Los alcoholistas son los primeros en ser atacados en toda enfermedad contagiosa: cólera, tifoidea, disentería, viruela, etc., revistiendo en ellos una gravedad suma y presentando una serie de complicaciones que acarrea la muerte; y así, toda epidemia barre primero á los bebedores de una localidad atacada.

Este vicio hace que esté desarmado el médico para curar al alcoholista de otra enfermedad, puesto que á veces, no puede usar vomitivos, sangrías, ni cloroformo para mejorar su paciente; sus delirios son furiosos, se agitan y es difícil curarlos; la menor intervención quirúrgica ó un accidente, da lugar á graves complicaciones (delirium tremens); siendo difícil siempre la cicatrización, cuando no son asiento de granos, manchas, etc., en la piel.

El estímulo que dá el alcohol no es en realidad fuerzas; sino una excitación pasajera al cerebro, y por lo tanto, sólo debe darse á enfermos, como estimulante momentáneo, cuando hay que mantener la vida artificialmente, hasta recuperar las verdaderas fuerzas.

El alcohol ataca principalmente el sistema nervioso de los individuos y de sus descendientes; produciendo locuras, parálisis y por fin, la degeneración del cerebro, lo que convierte en demente y produce el suicidio. A la excitación pasajera sobreviene la decadencia, que termina á la larga por el debilitamiento de la inteligencia, sensibilidad y voluntad, que despoja al hombre de lo que lo distingue del bruto; es decir, su responsabilidad, el sentimiento de la libertad para obrar en pró del bien y del progreso. Si fuera producido este estado por una enfermedad ó accidente, sería una verdadera desgracia; pero, cuando es por herencia y la persona se lamenta de su falta de energía y dominio propio, es una verdadera vergüenza para sí y para la familia; pues está despojado del más noble de sus atributos, que hace su superioridad sobre los animales; es decir: su conciencia moral.

La excitación del alcohol les hace ser irritables, pendencieros y peleadores; les hace perder la idea de su deber y el sentimiento del bien; se abandona, se arruinan, son una carga á la sociedad ó deshonran sus familias, y á veces, terminan entre criminales, locos; ó ya degenerados del todo, recorren nuestras calles bajo el nombre de atorrantes, convertidos en masas inertes en que sólo predomina el instinto animal del hambre. Son un ejemplo de lo que deben esperar los que se dejan arrastrar insensiblemente por la pendiente del vicio, á veces, en forma halagüeña de champagne y licores exquisitos.

Más, las mujeres que crían á sus hijos ó son amas, jamás deben tomar cerveza, vino, ni tónicos alcohólicos; porque envenenan y enferman á los niños, que son muy sensibles á todos los venenos.

Al prestar primeros auxilios, deben poner atención y distinguir cuando la pérdida de conocimiento es producida por la embriaguez (borrachera), en que generalmente no hay pérdida absoluta de la sensibilidad y movimientos; balbucea algunas palabras y la respiración es silenciosa; la piel está fría y con un sudor viscoso; ambos lados del cuerpo están igualmente inmóviles, y se toma olor á alcohol en el aliento. Si se está seguro que está embriagado solamente, puede hacerle vomitar ó darle té ó café y unas ocho ó diez gotas de amoniaco en agua ó una cucharadita (10 gramos) de acetato de amoniaco en un vaso de agua azucarrada; luego, fricciones en todo el cuerpo y lo indicado para venenos narcóticos

Venenos en general

Para prestar primeros auxilios, sólo daremos una somera idea de los venenos que producen efectos agudos y los dividiremos en tres grandes grupos; según sus efectos generales sobre el organismo: tales son, los cáusticos, narcóticos é intoxicaciones alimenticias. Así, lo primero que debe averiguarse qué clase de veneno ha sido causante del accidente.

1º Los venenos cáusticos: pueden dividirse en ácidos, alcalinos (álcalis) é indiferentes ó neutros. Los dos primeros, producen el efecto de quemaduras en todos los puntos que tocan: piel, ojos, labios, boca, garganta, estómago, etc., queman como el calor fuerte.

Los cáusticos ácidos, como ser: sulfúrico (aceite vitriolo), clorhídrico, nítrico (agua fuerte), ácido acético (vinagre fuerte), oxálico (sal de limón), producen escaras negruzcas, frágiles, duras. Puede evitarse que sean muy profundas, si se neutraliza inmediatamente el ácido con una solución alcalina débil (agua de cal, legía de ceniza, agua con magnesia, con jabón, glicerina, etc.), para contrarrestar el efecto; luego dar cantidades de sustancias que aislan las paredes como ser: agua con clara de huevo, leche, almidón cocido, gelatina, etc.

Los alcalinos cáusticos como ser: cal viva, lejía de jabón, amoniaco (álcali volátil), agua sedativa, potasa, sosa, sulfato de hierro (caparrosa verde), sulfato de cobre (cardenillo), etc., producen una quemadura como de un líquido caliente (agua caliente); es decir, ampollas, blancas, blandas. Deben tratarse desde el primer momento con una solución ácida débil, como ser: vinagre, zumo de limón, etc., para neutralizar el efecto y luego aplicarles ó tomar sustancias que aislan las paredes de la boca, garganta y estómago, como ser: leche que al coagularse engloba el veneno, clara de huevo disuelta en agua, etc.; pero, jamás dar vomitivos, porque podrían romperse las paredes digestivas, ya quemadas y frágiles.

Los ácidos y alcalinos fuertes obran no sólo por su efecto cáustico; que debe tratarse después de neutralizados para evitar las quemaduras; sino que obran al ser absorbidos por la sangre.

Los venenos neutros obran principalmente cuando se han absorbido; como sucede con el arsénico, el fósforo, y por eso, mientras se prepara un vomitivo, hay que llenar el estómago con algo para que la digestión se retarde; así, se administrarán clara de huevo con agua, almidón cocido, gelatina de patas, etc.; pero, jamás dar aceite en los envenenamientos por fósforo ó arsénico, porque se absorben más rápidamente y apresuran la muerte.

2º Los venenos narcóticos (venenos vegetales); tales como: la morfina, la belladona, la cicuta, el estramonio, la digital, el tabaco, la estrignina, etc., alcaloides en general; el alcohol, el ácido cianhídrico, etc,. ocasionan el aturdimiento, el delirio, la pérdida del conocimiento, la respiración estertorosa, etc.

Sabemos que los alcaloides se precipitan y se hacen insolubles por el tanino al 3 por 100, y administrándolo se retarda la absorción, mientras se provoca el vómito. El cocimiento de té desprende el tanino que contiene y lo mismo: cáscara de granada, membrillos verdes, ramas, hojas y madera de quebracho, cevil, palo borracho, etc., dan tanino al hervirlos, y este cocimiento debe ser administrado lo más pronto posible en gran cantidad. El té en tisana no produce el efecto deseado.

Intoxicaciones alimenticias, que pueden ser de origen químico, como los anteriores mencionados y de origen parasitario (vegetal ó animal), como es la putrefacción.

Las de origen químico, son debidas generalmente á las falsificaciones dañosas, mala elección ó conservación de los alimentos. Así algunas falsificaciones son dañosas inmediatamente: tales son el empleo de colores en dulces y pasteles de principios venenosos: como anilinas, sales de cobre, arsénico, ácido salicílico y otros desinfectantes para la conservación de sustancias alimenticias; el mantener un color verde á las legumbres: como arvejas, frutas, etc., y á otras sustancias. Los alcoholes y esencias industriales producen efectos nocivos más tarde sobre el sistema nervioso.

En 1862 el gran químico Pasteur demostró que la fermentación de las sustancias y especialmente la fermentación pútrida ó sea la descomposición de las materias, no era producida por el aire, sino de unos organismos vegetales pequeñísimos que éste contiene, llamados microbios; que se desarrollan en todas partes, produciendo venenos llamados ptomainas, que son alcaloides y por lo tanto obran como los venenos narcóticos.

Unos microbios se desarrollan sobre sustancias inertes; pero otros, se reproducen en los cuerpos vivos, animales ó vegetales. Algunos producen en nosotros, enfermedades llamadas infecciosas; tal como: la tuberculosis, fiebre tifoidea, escarlatina, erisipela, supuración, tétano, etc., que no sólo nos dañan por sus microbios especiales, sino que nos envenenan por la producción de ptomainas durante la enfermedad. De manera que siempre, á diario y especialmente durante epidemias, debemos alejar (lavado, aseo, etc.) ó esterilizar estos microbios que nos rodea; especialmente de las bebidas, comidas, utensilios, manos y todo lo que puede ponerse en contacto con nuestros alimentos.

El calor (hervir, cocinar, vaporizar, etc.) destruye los microbios; pero las ptomainas persisten y pueden producir envenenamientos, si tomamos sustancias que han estado descompuestas ó simplemete pasadas. Así, la leche, cremas, embutidos, fiambres, conservas mal preservadas, son muy peligrosas; porque á veces, contienen venenos muy enérgicos y producen enfermedades mortales (botulismo). Por eso, los alimentos (comidas y bebidas) deben tomarse lo más frescos posible, poco manoseados, sin contacto con el suelo, barro, tierra ó agua contaminada (lechuga, rábanos, frutilla, fresas, hongos, etc.), con las vasijas y utensilios en que se ponen limpios y preparados por el cocimiento ó conservados por intermedio del calor, evitando se desarrollen los gérmenes que producen venenos; tuberculosis, fiebre tifoidea, ó ingerir parásitos animales que se desarrollan después en nuestro organismo (tenias, quistes, etc.).

Debe sospecharse un envenenamiento en toda persona que estando sana, le sobreviene después de beber ó comer, signos violentos; como ser: sensación de quemadura en la boca, vómitos, naúseas, cólicos con fuertes dolores, fiebre, pesantez, delirio ó sueño invencible.

Se busca en lo posible el descubrir la naturaleza del veneno, y se llama inmediatamente al médico y al mismo tiempo que se pide un contraveneno á la farmacia más próxima, en donde podrán proporcionar muy á menudo las sustancias necesarias.

Entre tanto, que no se olvide que los ácidos y los alcalinos (álcalis), son mutuamente contravenenos, que se neutralizan y por consiguiente:

Si el envenenamiento ha sido producido por los ácidos (quemadura obscura, dura), se da inmediatamente á enjuagar la boca y á beber un álcali disuelto, en una gran cantidad de agua; por ejemplo: bicarbonato de soda, ceniza, magnesia, agua de cal, jabón blanco disuelto en mucha agua.

Si es alcalino (álcali) la causa del accidente (quemadura blanda, blanca) se da un ácido diluído, por ejemplo: el vinagre, el ácido cítrico (jugo de limón), las conservas ácidas de frutas o legumbres.

Luego, para preservar la boca, la laringe y el estómago de la acción cauterizante de los venenos cáusticos, se dan á beber abundantemente líquidos mucilaginosos, gomosos, gelatinosos, etc. (cuatro claras de huevo por litro de agua); leche, harina en agua, aceite, etc.

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Lámina 96 a)— Lavaje del estómago (primer tiempo). Lámina 96 b)— Lavaje del estómago (segundo tiempo).

Para desalojar el veneno del estómago, se busca el provocar los vómitos: tililando la garganta por medio del dedo ó de una barba de pluma; dando á beber agua tibia, á la que se ha añadido por litro, tres cucharadas de sopa de sal de cocina, ó una de mostaza, ó bien por los vomitivos, si se tienen á mano (ipecacuana, etc.). Los vomitivos no pueden darse cuando están quemados por ácido ó álcali, porque el esfuerzo podría romper los tejidos.

Si se trata de un veneno narcótico, se dará cocimiento de té, etc. y vomitivos, y luego procurará tener el enfermo despierto, y para esto se le da café negro bien fuerte, en bebida ó lavativa, y se le ponen compresas frías ó heladas sobre la cabeza, sinapismos sobre el estómago y las pantorrillas ó se le dan duchas frías y fricciones; mucho aire.

El medico procurará vaciar el estómago del enfermo por medio de una sonda gástrica y si se tiene á mano un tubo de cauchú (del diámetro de un centímetro), se puede muy bien (si el enfermo no ha perdido el conocimiento), hacer que éste trague por el extremo del tubo (35 ó 40 centímetros), haciéndole penetrar hasta el estómago, y se lleva la otra extremidad hasta encima de la cabeza; se aprieta el extremo para ver si sigue respirando bien, y luego por medio de un embudo se hace penetrar en el estómago (lámina 96 a), tanta agua como sea posible (1 litro), debiendo quedar algo en el embudo para que obre como sifón. Entonces se baja la extremidad libre (lámina 96 b), el líquido contenido en el estómago se derrama afuera (por el principio del equilibrio de los líquidos: el sifón).

Esta operación debe ser repetida muchas veces (3 ó 4), hasta estar seguro que está limpio el estómago. Por este método, se alimentan algunos enfermos y también se lava el estómago en ciertas enfermedades; pero no debe hacerse cuando ha habido quemaduras por ácidos ó álcalis; porque podría romper el canal que va de la boca al estómago (esófago).

Daremos una tabla de consultas para ciertos envenenamientos:

Fósforo (fósforos, venenos para ratas, etc.).

Arsénico (veneno para los cueros y las ratas); es blanco como harina.

Dar mucha agua albuminosa tibia (cuatro claras por litro) para vomitar ó sondar. Nunca dar aceite.
Sublimado corrosivo, calomel y sales de mercurio; verde gris, caparrosa azul. Dar clara de huevos batidos con mucha agua, leche, hacer vomitar.
Nitrato de plata y sales de plata (piedra infernal). Dar agua salada, tres cucharadas grandes en cada litro de agua y hacer vomitar.
Cloro: agua de Javell, cloruro de cal, lavandina, etc. Después de haber dado gran cantidad de agua albuminosa tibia: con claras de huevo, leche en abundancia, hacer vomitar; fricciones con franelas calientes.
Emético: tártaro estibiado y Leroy. Dar gran cantidad de agua albuminosa, leche, café fuerte, té hervido y hacer vomitar.
Cloroformo. Aire fresco, desprender la ropa, hacer la respiración artificial (método Laborde) durante todo el tiempo; echarle agua fría sobre la cara y pecho ó fomentos de agua muy caliente sobre el pecho, bajar la cabeza.
Alcalis ó sales alcalinas Agua con vinagre, zumo de limón; adminístrese leche o agua albuminosa.
Acidos fuertes Agua con ceniza, magnesia, bicarbonato de soda, jabón, glicerina, etc.; dar leche ó agua albuminosa.
Narcóticos: opio, morfina, láudano, belladona, azafrán, cicuta, acónito, digital, ruda, tabaco. Té hervido ó tanino en agua al 3 por 100; café en grandes cantidades, hacer vomitar, lociones frías en todo el cuerpo, hacerlo caminar á la fuerza, tratar de impedir á toda costa que se duerma; si parece que se asfixia debe recurrir á la respiración artificial.
Carnes pasadas, moluscos, conservas, etc. Tanino ó té hervido, café fuerte para evitar que se adormezca, limonadas cítricas (limones, naranjas), ó de vinagre (cuatro cucharadas de sopa de vinagre por cada litro de agua), hacer vomitar ó sondar.
Hongos venenosos. Té hervido ó tanino, después se da café fuerte, y evítese dar vinagre ó muchas bebidas; fricciones en todo el cuerpo.
En todo envenenamiento hay que llamar urgentemente al médico.

Los venenos pueden penetrar directamente á la sangre por heridas o erosiones en la piel ó en los órganos internos. Así, hemos visto que los venenos que segregan las víboras, penetra con sus mordeduras á la sangre (lámina 79), y se trata de interrumpir la circulación, mientras se hace sangrar la herida para que arrastre la ponzoña ó veneno, ó se administra un contraveneno, que sólo se sabe son eficaces hoy día los sueros especiales.

También toda herida sucia ó infectada, penetran gérmenes de la putrefacción, que no sólo retarda la cicatrización, como hemos visto en el capítulo III; sino que infecta al organismo con microbios ó lo envenena con ptomainas que producen aquéllos en la herida.

Asfixia

Es un envenenamiento producido por intermedio de la respiración, que puede ser producido por falta ó disminución de oxígeno, ó por gases impropios para la respiración, produciendo un verdadero envenenamiento, en sitios cerrados, confinados ó no renovados: como habitaciones, bodegas, pozos, sótanos, etc.; como también lo produce cualquier impedimiento para la respiración, que no permite la renovación continua del aire: como la sumersión, estrangulación, suspensión, ó sofocación mecánica, ó por el frío, calor ó electricidad.

Deben tener presente, que los legos en medicina no pueden saber si está muerta una persona, sino por la putrefacción; por eso, siempre debe hacerse, aun por horas, la tentativa de reanimar una persona asfixiada, cualquiera que fuese la causa que la hubiese producido.

Asfixia por gases
Puede ser por falta ó disminución de oxígeno; más frecuentemente sobreviene á consecuencia de la inhalación de gases nocivos ó deletéreos.

Los vapores de carbón (óxido de carbono), debido á calentadores, estufas ó braseros mal encendidos, que no comunican con el aire exterior ó están obstruídos, dan lugar á muertes cada invierno, por la ignorancia de la gente, que cree dar calor al cuerpo con aire caliente en vez de abrigos.

El anhidrido carbónico, que se desarrolla en los sitios cerrados y llenos de gente; así como en las bodegas y sótanos donde fermenta el vino, cerveza, etc.; en las habitaciones ó salones en donde se tiene muchas luces ó fuego; en ciertos sitios calcáreos, como ser: «gruta del perro», en Nápoles; el «agujero negro de Calcuta», etc., donde el gas carbónico, más pesado que el aire, forma una capa en la superficie del suelo.

El gas de alumbrado, que se escapa de los picos de gas dejados abiertos ó por las grietas en la cañería.

El gas de los pantanos y otros con ácido sulfídrico, que se amontona en las fosas, letrinas, en las cloacas ó en los pozos viejos, en los bañados, etc.

Las personas que se encuentran en semejantes sitios, no tardan en amodorrarse, sentir sueño, pesantez de cabeza, náuseas, etc.; su respiración se vuelve difícil y superficial ; el pulso se hace imperceptible ó se pára; pierden el conocimiento, caen en un síncope ó tienen convulsiones y mueren, si no les presta los primeros auxilios.

La primera cosa que hay que hacer aquí, es transportar inmediatamente al aire libre, las personas en estado sincopal ó de muerte aparente. El que se dispone á hacer esto, debe hacerlo con prudencia para no ser víctima, á su vez, de su sacrificio.

Si tiene que penetrar en una habitación ó en un lugar cerrado, lleno de vapores de gas carbónico; es necesario, ante todo, tratar de establecer una fuerte corriente de aire, abriendo las puertas y rompiendo los vidrios (preferentemente de afuera adentro), por medio de palos, escaleras, etc., para no asfixiarse mientras penetra.

Si los vidrios no pueden ser rotos, se cubre la nariz y la boca con un lienzo mojado con agua, ó agua de cal (que disuelve el gas carbónico, dejando pasar el buen aire) y se hace, antes de entrar, una fuerte inspiración; después corre hacia la ventana más próxima, se abre ó se rompe un vidrio y se mete la cabeza hacia afuera para respirar de nuevo el aire puro; se va en seguida á la ventana inmediata y hace lo mismo; siguiendo así, hasta que una corriente enérgica de aire haya desalojado los vapores carbónicos y las personas en estado de síncope, puedan ser llevadas afuera.

Lámina 97.—Salvataje de asfixiado en un pozo

Si, en una habitación ha habido un escape de gas de alumbrado, no es necesario decir que no se debe entrar con luz artificial (fósforos, vela, lámpara, etc.); así, es que, procurará llegar á una ventana en la obscuridad, dejando abierta la puerta.

Si la persona que desciende á un pozo ó una bodega, etc., cae desfallecida; esto es una prueba cierta de que el aire que allí existe está viciado y hay un peligro real (lámina 97). La prueba, por medio de una luz que se desciende y continúa encendida, no dá una garantía cierta y ocasiona algunas veces una pérdida irreparable de tiempo; se sabe además, que la luz continúa ardiendo en el gas hidrógeno sulfurado, que no es respirable y por eso debe procederse:

1º A buscarse en seguida; escaleras, cuerdas ó sogas, y una tela ó venda protectora para la boca (pañuelo mojado en agua), y se debe procurar desalojar los gases nocivos, que en general son más pesados que la atmósfera normal. Esto se hace, provocando una corriente de aire enérgica; descendiendo y volviendo á subir rápidamente un paraguas abierto, derramando en el foso mucha agua, sobre todo agua de cal, que disuelve los gases; mover los gases por el disparo de una arma de fuego, ó arrojando dentro del foso, paja ó papel encendido con las precauciones necesarias.

2º Los gases de los pantanos, pozos, cloacas etc., siendo la mayor parte inflamables y produciendo detonaciones cuando están en contacto con el fuego; debe ponerse cuidado en no quemarse, ó quemar al asfixiado, si llegan á inflamarse súbitamente los gases por algún descuido.

3º Teniendo todo preparado, se ata una cuerda fuerte alrededor de la cintura y de los hombros del que va á descender á salvar la persona en estado de asfixia; á una de sus manos se ata una cuerda de señal; delante de la boca se pone un paño delgado humedecido con agua ó con careta ó casco, como usan los bomberos y buzos (lámina 97).

4º La persona ayudante que se encuentre fuera del pozo debe mantener la cuerda continuamente tirante y otro ayudante debe vigilar únicamente la cuerda de señal; porque el que desciende puede ser súbitamente atacado de una pérdida del conocimiento y por la cuerda de señal se percibirá inmediatamente si el brazo que la tiene, cae, ó se mueve ó no voluntariamente; más necesario todavía, es en los casos en que las voces que llaman y las que responden, no pueden oir bien (lámina 97).

En el momento en que se manifieste un desfallecimiento en el salvador, es preciso subirlo sin tardanza. Cuando éste, ha llegado afortunadamente á su destino, tardará de tomar lo más rápidamente posible la persona desfallecida, la atará á la segunda cuerda que lleva en la mano y dará la señal para que suban rápidamente á él y á la persona salvada (lámina 97).

Cuando está restituída al aire libre, se busca inmediatamente el hacerla volver á la vida, por la respiración artificial, desprendiendo primero las ropas; por medio de aspergaciones frías, con un pañuelo mojado se azota la cara, y otros medios excitantes, descriptos al final del capítulo; á menos de que se encuentre ya un médico en el sitio; se facilitará el vómito y dará á respirar oxígeno si se tiene á mano.

Asfixia por estrangulación

Si se trata de un ahorcado (suspensión, estrangulación), se levanta un poco el cuerpo y se corta inmediatamente la cuerda que le suspende; al mismo tiempo, el brazo que queda libre, sostiene el cuerpo del desgraciado, á fin de que éste no se hiera al caer. Se procede en seguida, como con cualquier otro asfixiado.

También puede suceder que en una aglomeración de gente comprima el pecho de otro ó que sea apretado por algún objeto. En ese caso se procede á librar la persona de la compresión del gentío, del objeto caído ó sacar el corsé, la corbata, etc., que comprime el cuello, tórax y proceder á la respiración artificial. Luego, si le quedan signos de congestión cerebral, hay que proceder, como se aconseja en esos casos.

Una muerte rápida puede ser la consecuencia de la asfixia por deglución de bocados de alimentos excesivamente gruesos (pedazos de carne, hueso, etc.), ó á veces objetos pequeños (monedas, porotos, etc.), que se detienen en la garganta obstruyéndola ó comprimen la laringe de tal manera que la cierran; se tratará de hacerlo toser fuertemente para lanzarlo fuera.

La víctima de semejante accidente se le pone la cara de un color azul-purpurino, sus ojos salen de las órbitas, da sonidos inarticulados, lleva las manos á la garganta ó los objetos que le rodean, hasta que cae sin conocimiento; entonces, es preciso ser rápidos en obrar.

Con la mano izquierda se cerrarán las narices (para obligar á abrir la boca) y con algo flexible que se introduce detrás de los últimos dientes, se hace abrir la boca, y pronto, con atrevimiento, se pondrán el índice y el pulgar de la mano derecha profundamente en la boca, por encima de la lengua, para tomar en la faringe el objeto obstruyente y tratar de retirarlo.

Si no se logra ésto, se tratará de mover el objeto y lanzarlo hacia afuera, comprimiendo el pecho y el vientre del asfixiado contra una mesa, un armario ó cualquier otro punto de apoyo resistente, y dando sobre el dorso, entre los omóplatos, algunos pequeños golpes enérgicos. El aire lanzado así violentamente fuera de los pulmones, puede arrastrar á veces, el objeto tragado. En todo caso se llamará inmediatamente al médico y se le hará saber de lo que se trata, á fin de que lleve los instrumentos necesarios para la extracción del cuerpo introducido ó hacer la traqueotomía.

Asfixia por sumersión
Toda persona debería tener, el deber de aprender á nadar, no solamente para salvarse él mismo en caso de accidente, sino también, para salvar á otros que estén en peligro de ahogarse. Si una persona que no sabe nadar y cae al agua, se puede salvarse flotando, siguiendo estas indicaciones:

1º Estirando el cuerpo lo más posible, poniendo duro el espinazo y elevando la boca horizontalmente, de manera que sea la parte del cuerpo que quede fuera del agua (láminas 98 a y b)

2º Manteniendo los pulmones lo más lleno posible de aire (por inspiraciones profundas y cortas espiraciones).

3º Manteniendo los brazos por debajo del agua y flotando (láminas 98 a y b).

Hay más de un caso en que las mujeres y aún niños, que no sabían nadar y que habían perdido pie tomando el baño, se han salvado de esta manera. Esto proviene de que el cuerpo humano, es un poco más liviano que el volumen del agua que desaloja. Si se mantiene elevado los brazos encima del agua (como cuando se pide socorro), necesariamente la cabeza se sumerje (lámina 99).

Lámina 98 a).—Manera de flotar acostado

Es indispensable aconsejar, que todos los que quieran saber nadar, aprendan antes á flotar al nivel del agua, sólo haciendo esfuerzos con los músculos del dorso (espinazo). Todo el mundo puede ejercitarse en esto, en agua poco profundo y aprender fácilmente.

La mejor posición para flotar, es la que consiste en extender los dos brazos detrás de la cabeza (lámina 98 a); el cuerpo toma entonces una posición horizontal y la boca y el rostro están fuera del agua. Cuando se extienden los brazos hacia atrás, el peso de las dos mitades, superior é inferior del cuerpo, es casi igual. Si se extienden los brazos á lo largo del cuerpo, la mitad inferior del cuerpo se vuelve más pesada, los pies bajan y el cuerpo entero toma una posición casi vertical (lámina 98 b). Si en esta posición se quiere mantener la boca fuera del agua, se debe doblar fuertemente la cabeza hacia atrás, lo cual á la larga, se hace muy fatigoso. Todos los nadadores saben que en esta posición, con ayuda de muy pequeños movimientos de las manos y de los pies, se puede mantener la cabeza enteramente fuera del agua (marchar en el agua).
Lámina 98 b).— Manera de flotar parado
El que sepa nadar, debe aprender las reglas aconsejadas para hacer el salvataje.

1º Si cualquiera cae al agua y no hay quien sepa nadar buen; basta para salvarlo, en general, el tender al ahogado una rama ó echarle una cuerda (lámina 100), porque generalmente sube algunas veces á la superficie antes de ahogarse, y entonces, como dice el proverbio, se agarra aunque sea á un hierro candente.

Lámina 99.—Efecto de levantar las manos

2º Si no hay nada á mano, que pueda arrojársele, no debemos aturdirnos, ni alborotarnos, retorciendo las manos de desesperación; quitémosnos pronto nuestra propia ropa, tomemos la extremidad de una de las mangas del saco y arrojemos la otra extremidad, ó el extremo del vestido, hacia la persona que está en peligro ó atemos varias piezas de ropa una tras otra.

De esta manera tendremos un lazo próximamente, al menos de metro y medio de largo que podremos arrojarle. Un viejo capitán de navío decía que él había salvado la vida de esta manera, á un gran número de personas á punto de ahogarse.

Lámina 100.—Salvataje en el agua, con cuerda y pelota ó bola

3º Puede arrojárseles una tabla, un barril que flote, etc., un salvavida (láminas 101 y 102) ó una pelota con una cuerda (lámina 100).

Si alguien cae debajo del hielo y no puede salir,
Lámina 101.—Salvataje en el agua, con salvavidas
Lámina 102.—Salvataje en el hielo roto, con soga y pelota
Lámina 102.—Salvataje en el hielo roto, con escalera y bastón
porque los bordes de la brecha, se rompen en seguida por los esfuerzos que hace por agarrarse: el mejor medio de salvarlo, es tirarle una soga (lámina 102), una larga escalera, una tabla de madera ó una caña larga (lámina 103), pues el peso del cuerpo se reparte así, sobre una superficie mayor. Pueden también servirse con mucha ventaja de un instrumento de salvataje por medio del cual se han salvado ya, un gran número de semi-ahogados; éste consiste en una bola ó pelota unida á una larga cuerda que se desenvuelve cuando se lanza cerca de la persona en peligro y á la cual se agarra (láminas 100 y 102).
Lámina 104.—Salvataje en el hielo roto, con dos escaleras
Para hacer el salvataje por rotura del hielo, el salvador debe tomar sus precauciones para no sufrir el mismo accidente; para esto tratará de proveerse de una escalera, tabla, etc., que pondrá horizontalmente sobre el hielo, próximo al punto roto y de allí extenderá los brazos, un palo, bastón, etc. (lámina 103); deslizará otra escalera, tabla, etc., hacia el semi-ahogado (lámina 104), para que se agarre y trate de salir del agua.

La muerte por sumersión puede tener lugar de dos maneras:

1º Lo más frecuente es que sea á consecuencia de la sofocación, porque, en vez de aire, los pulmones han aspirado agua; en este caso, el ahogado, generalmente ha luchado largo tiempo contra la muerte, presenta el aspecto de un asfixiado: cara abogotada, de un azul púrpura, labios violáceos, ojos inyectados; se encuentra mucha agua en el estómago y un líquido espumoso en la boca, en la tráque-arteria, los bronquios y en los pulmones.

2º Otras veces la muerte sobreviene rápidamente por un síncope; es decir, que las pulsaciones del corazón y los movimientos respiratorios cesan porque la glótis (la entrada de la laringe) se cierra espasmódicamente, de suerte que el agua no puede penetrar en gran cantidad á los pulmones. La cara del semi-ahogado está entonces pálida, flácida y la boca no tiene más que un poco ó nada de líquido espumoso y parece verdaderamente muerto. En este último caso, más que en el primero, hay probabilidad de salvar la vida.

La vida no está necesariamente apagada aún después de una permanencia de horas bajo el agua; todo ahogado deberá ser considerado, como herido de muerte aparente. En efecto, se logra, á veces, hacer volver á la vida, después de maniobras continuadas con persistencia, durante muchas horas. Con los ahogados se deben hacer estas maniobras, con calma, prudencia, paciencia, y energía continuadas, y para llegar á tener éxito seguiremos las reglas siguientes:

1º Desde el principio, se llamará en seguida á un médico, se mandan buscar mantas y ropa seca.

2º Se comenzará en seguida las tentativas enérgicas para hacer volver á la vida. Estas tentativas se harán, si es posible, al aire libre, á menos que el tiempo no esté muy malo, es decir, que no haga mucho frío ó que no llueva muy fuerte.

3º La primera y la más urgente indicación es la de restablecer la respiración. No se puede buscar el restablecer la circulación de la sangre y el calor normal del cuerpo, sino después de haber llenado esta primera indicación; porque se compromete el éxito.

4º Los esfuerzos que se hagan para devolver la vida, deben ser continuados con persitencia, hasta la llegada del médico, ó hasta que hayan pasado horas, después de la cesación de la respiración y de los movimientos del corazón (pulso).

Lámina 105 a)—Respiración artificial, maniobras preliminares

5º No debe colocarse al ahogado de cabeza ó levantarle por las piernas, so pretexto de hacer escurrir el agua; sino, que se pone inmediatamente, pero sólo por un instante, sobre el costado (encima de mantas ó vestidos), uno de los brazos debajo de la cabeza; ésta un poco más baja que el resto del cuerpo ó boca abajo, y en esta posición, los líquidos que están reunidos en la boca y nariz se derraman; en seguida se restituye á la posición dorsal (lámina 105 a).

6º Para facilitar el paso libre al aire á través de la tráque-arteria, se abre la boca y se limpia; así, como la nariz (por medio de un pañuelo, trapo ó dedo) de las impurezas que puedan obstruirlas; se tira de la lengua hacia adelante y se la mantiene fuera de la boca tomándola por medio de los dedos y un pañuelo ó por una venda elástica ó una tela etc. que se mantiene extendida encima de la lengua, el labio inferior, mandíbula y alrrededor del cuello, ó bien se dirige al maxilar inferior hacia adelante por las manos de un ayudante (lámina 105 b).

Lámina 105 b).—Respiracíón artificial: levantar la mandíbula

Se quitan rápidamente los vestidos mojados, sobre todo los que aprietan el cuello y el pecho; se cambia ropa seca por las mojadas, secando previamente la piel.

8º Para provocar los movimientos respiratorios espontáneos, se puede friccionar el pecho y la cara, y rociarlos alternativamente con agua fría y con agua caliente, ó pegar fuertemente el pecho y cara con un trapo mojado; se puede comenzar por excitar las narices por medio de tabaco aspirado ó de la sal volátil, ó titilar la garganta por medio de una barba de pluma; pero, sin perder tiempo.

9º Si después de todo esto no sobrevienen aun, los movimientos de respiración, se abandonarán estas primeras tentativas, para pasar sin tardanza á hacer la respiracion artificial.

La respiración artificial

Esta tiene por objeto excitar la respiración natural; dilatar y comprimir alternativamente la caja torácica, para permitir al aire nuevo penetre en los pulmones y mecánicamente salga otra vez, ó excitar á los nervios correspondientes.

Lámina 106 a).—Respiración artificial, método Silvestre (inspiración)

Se pueden ejecutar estos movimientos de excitación, ó dilatar y comprimir el pulmón de diferentes maneras. Una de las mejores maneras de hacer respiración artificial, es el método Silvestre (láminas 106, 107 y 108), de resultados muy satisfactorios, y en caso de necesidad, puede ser ejecutado por una sola persona. Se practica de la manera siguiente:

El enfermo se pone plano sobre el dorso; los hombros un poco más elevados que el resto del cuerpo, colocando debajo los vestidos plegados en dobleces (láminas 106, 107 y 108).

Se bajan entonces los brazos, recorriendo el mismo camino que se ha seguido para levantarlos, y se les aprieta suavemente hacia adelante el pecho, con cierta fuerza, contra la pared anterior del tórax durante dos segundos, para la espiración (lámina 106 a). De esta manera se saca mecánicamente el aire de los pulmones, como cuando se sopla con un fuelle (espiración).

Lámina 106 (b).—Respiración artificial, método Silvestre (expiración)

Se pone uno detrás del enfermo, se le toman los dos antebrazos por debajo de los codos agarrándolo con toda la mano, colocado de manera que los pulgares queden dentro y los dedos fuera (láminas 106 b y 107). Se les levanta suavemente y de una manera ritmica, por encima de la cabeza, hacia atrás, donde se les mantiene durante dos segundos para la inspiración (lámina 106 b). De esta manera se dilata el pecho y se permite al aire entrar en los pulmones, como se aspira con un fuelle (inspiración ó aspiración).

Si hay dos ayudantes, se coloca uno á cada lado del semi-ahogado, y cada uno toma uno de los brazos, y hacen simultáneamente los mismos movimientos á la voz de: 1, 2, 3, 4 (lámina 108).

Estos movimientos de respiración (inspiración y espiración), se ejecutan unas quince veces por minuto, y se repiten con suavidad y persistencia, hasta que se nota principio de movimientos respiratorios espontáneos. Generalmente este primer movimiento se anuncia por un cambio brusco de la coloración de la cara (de pálida se vuelve más ó menos roja, y vice-versa); pero, debe vigilarse

Lámina 107.—Respiración artificial. Método Silvestre (inspiración)
y continuarse hasta que se hayan restablecido del todo.

El método de respiración artificial de Pacini, usado en Italia y Francia, es mejor, porque hace entrar más aire á los pulmones.

Lámina 108.—Respiración artificial, método Silvestre (entre dos salvadores)

Para hacerlo, se acuesta con las precauciones indicadas anteriormente, con los brazos á lo largo del cuerpo. El salvador se pone detrás de la cabeza, aplica los dedos de ambas manos por delante, debajo los brazos, en las axilas (sobacos) y el pulgar delante en dirección al cuello; así, levanta rítmicamente los hombros; que, por intermedio de los músculos levantan las costillas y el tórax entero (para la inspiración); luego, se baja para la expiración; haciendo esto alternativamente unas quince á diez y ocho veces por minuto.

Otro método de respiración artificial, es el de Howard: que después de haber limpiado las fosas nasales y boca y puesta la ropa debajo de la espalda, el salvador se pone á caballo sobre las piernas del semi-ahogado, mirando hacia la cara y se prepara; mientras el pulmón del salvado está en inspiración ó lleno de aire (lámina 109 a); luego se agacha y comprime con ambas extendidas, la parte anterior de la base de los pulmones, hacia arriba y atrás (lámina 109 b); imitando en su lentitud la respiración natural, unas quince ó más resspiraciones por minuto; así se tardará dos segundos para cada inspiración y dos segundos para hacer cada espiracion.

Lámina 109 a).—Respiración artificial, método Howard (inspiración)
Lámina 109 b)—Respiración artificial, método Howard (espiración)

Otro método de respiración artificial es el de Marshall Hall; ha sido adoptado en la marina inglesa, como el de Silvester; pero, es menos recomendable que los otros métodos, porque no es practicable; sino, en el caso de que muchos asistentes se encuentren reunidos; se ejecuta de la manera siguiente:

Se acuesta el enfermo sobre el vientre, se pone debajo de su pecho un rollo grande y resistente, formado de una manta ó de la ropa y se le pone uno de los brazos del semi-ahogado debajo de la frente.

En esta posición se ejerce sobre el dorso, ó entre los omóplatos, una presión enérgica y regular para desalojar el aire de los pulmones. Entonces se alza suavemente el cuerpo sobre uno de los lados y aun un poco más allá, casi sobre la espalda, después se vuelve rápidamente otra vez sobre el vientre. Estos cambios alternativos de posición, durante los cuales uno de los asistentes sostiene la cabeza y el brazo plegado por debajo, se repiten cerca de quince veces en un minuto (contando lentamente hasta cuatro), y se hacen alternativamente de uno y otro lado. El peso del cuerpo hace salir el aire hacia fuera de la posición ventral, (espiración) y en la posición dorsal la caja elástica del tórax aspira el aire nuevo (inspiración).

El mejor método de respiración artificial es el de Laborde: que consiste en hacer tracciones rítmicas de la lengua.

Se ejecuta de la manera siguiente: se toma con una pinza ó con un pañuelo la punta de la lengua y se tracciona suavemente fuera de la boca hasta que llegue á tocar la barba ó sea maxilar inferior, y se retiene allí dos segundos, para luego volverla á la boca, donde descansa dos segundos más, para principiar de nuevo. Todo esto sin soltar la punta de la lengua. Esto tiene por objeto tirar la base de la lengua, levantar la epiglotis ó sea tapa de la laringe, y tirar sobre los músculos de esa región, excitando los nervios que presiden la respiración (lámina 110).

Lámina 110.—Método de Laborde

Desde el momento, que después de una ú otra de estas operaciones, los movimientos respiratorios espontáneos se presentan, deben cesar las maniobras y comienzan las tentativas para activar la circulación de la sangre; la energía del corazón y el calor animal. Para esto se envuelve el cuerpo con mantas secas y se friccionan enérgicamente los miembros, principalmente los superiores, por debajo de las mantas ó por encima de los vestidos calientes, que se pueden, en general, pedir prestados á las personas presentes.

Se transporta en seguida, el enfermo á una cama caliente; si es posible se le cubre de frazadas, franelas calientes, botellas ó porrones de agua caliente ó bien ladrillos calientes envueltos, que se aplican principalmente en la boca del estómago, debajo de las axilas, entre los muslos y en la planta de los pies; los baños calientes, no deben darse sin una orden del médico.

Cuando al fin, la vida ha vuelto á renacer, hasta el punto que el enfermo pueda tragar, se le da á beber por cucharadas, líquidos calientes; agua caliente, te, café, alcohol, vino, etc.; pero, es preciso no derle mucho cada vez.


Congelación

La congelación sobreviene, no solamente por un frío intensísimo; sino á menudo, por un frío poco intenso, cuando las personas están agotadas por largas marchas; la rarificción del aire de las alturas (puna), y por el hambre, ó adormecidas por las bebidas alcohólicas; entonces se sientan y se duermen á la intemperie, donde falta el oxígeno (asfixia, puna) y un viento fuerte les quita rápidamente el calor vital necesario y pierden el conocimiento de sí mismos (apunados).

Si en estas circunstancias cae la nieve abundantemente, esto es favorable; porque la nieve es un mal conductor del calórico y lo resguarda; así, generalmente, se vuelven más fácilmente á la vida las personas sepultadas bajo la nieve, que otras clases de congelados.

En la congelación, toda la superficie del cuerpo está pálido ó amarilloso y frío; sólo ofrece un reflejo azul en la nariz, en la boca, en las manos y en los pies; el enfermo no siente frío, aunque no haya perdido el conocimiento. Los miembros están tiesos, las extremidades (nariz, orejas, dedos de la manos, de los pies, brazos, piernas), están á menudo inflexibles y frías, como si fueran pedazos de hielo. Quedan después alteraciones igual á las de las quemaduras: hay rojez, ampollas, grietas, manchas obscuras ó blanquecinas en las extremidades; dolores y á veces desorganización en los tejidos (gangrena).

Las tentativas para hacer volver á la vida deben ser hechas con la mayor prudencia. ¡Si se conduce sin transición á un congelado á una habitación caliente, está perdido, sin duda alguna! Llévelo con gran cuidado, á un lugar cerrado; pero frío y desnúdenlo con prudencia, teniendo cuidado de no romper los miembros. Si hay nieve, envuelvan con ella todo el cuerpo, fricciónenlo fuertemente con esa misma nieve; si no hay, cubran y friccionen al enfermo con lienzos mojados y fríos, con arena fría, pasto, heno, hojas. Pónganlo en un baño de agua fría á la temperatura del hielo y se hace entonces, de vez en cuando, movimientos respiratorios artificiales (como en los semi-ahogados).

Cuando los movimientos de la respiración llegan á hacerse espontáneos y los miembros empiezan á ser más flexibles, se transporta el enfermo á una habitación calentada moderadamente, se ponen sobre él cobijas frías, y se le fricciona continuamente, hasta que pueda usarse, poco á poco, mantas ó franelas calientes (sacos, ropa, frazadas) y entonces recién se puede aumentar el calor en la habitación, ó acercarlo al fuego lentamente.

Recién entonces, se prueba hacer volver en sí al enfermo, por los olores (sal amoniaco, éter, cebollas cortadas, etc.), por los estimulantes internos (café frío, caldo, vino aguado, etc.).

Si ciertas partes del cuerpo, quedan insensibles, amoratadas ó si se ponen tumefactos y se forman flictenas, entonces hay peligro inminente de que se gangrenen ó necrosen. Algunas veces, es posible apartar este peligro, envolviendo estas partes, después del primer auxilio, con vendajes y poniéndolas en una posición levantada (pierna ó brazo en alto).

Accidentes por el rayo y la electricidad

Como medida precaucional para evitar ser herido por el rayo; jamás deben guarecerse durante una tormenta debajo de un árbol aislado, una ramada, ó un palo alto. Porque este fenómeno meteorológico es atraída á la tierra por las puntas que sobresalen en la atmósfera y está probado que el para-rayo resguarda una superficie igual al círculo que tiene por radio la altura; así, cuanto más alto es, tanta mayor distancia proteje.

Como el árbol, palo, ramada ó galpón no está aislado como el para-rayo, pasa el rayo ó centella de la madera, fierro, piedra, etc., al cuerpo del hombre que está parado ó apoyado sobre la tierra, dentro del círculo de atracción y lo fulmina. Por eso, es más prudente elegir los resguardos bajos ó alejarse de estos puntos y acostarse en el suelo para no ser punto de atracción del rayo; pero, son leyendas falsas, las ideas de que los espejos, el color blanco, etc., son los que atraen el rayo.

Los heridos por el rayo presentan: pérdida de conocimiento, parálisis parciales, convulsiones, quemaduras. Se desviste al herido, se esponja con agua fría, fricciones á las extremidades; si hay delirio, fomentos de agua fría á la cabeza; si respira mal, hágase la respiración artificial y las quemaduras se curan como ya hemos indicado. Son asfixiados por la parálisis de la respiración.

Los fulminados por una corriente eléctrica se tratan de la misma manera.

Mucho cuidado debe tenerse con los hilos conductores de la corriente eléctrica (fuerza motriz, luz eléctrica, hilo de teléfono, etc.); enseñar á los niños que nunca toquen un alambre caido á tierra ó en cualquiera otra parte; ni toquen los focos de luz ó máquinas, etc; así se evitaría muchas desgracias.

Mientras no hay comunicación entre el hilo y el suelo, no se produce choque alguno (como sucede con los obreros guarda hilo que estan sobre un carro ó plataforma aisladora—vidrio, porcelana, cauchu, lana, etc.); pero una persona, una varilla de hierro, madera húmeda, etc. puede establecer la conexión con la tierra y por lo tanto recibir la corriente que obrará con más ó menos fuerza, según sea la energia de la corriente.

Por eso, nunca se debe tocar desde un balcón con la mano, palo ó varilla, escalera, etc., un cable aéreo; ni pisar, ni caerse, ni tocar uno que se hubiera roto ó caido.

Si se quiere hacer el salvataje de alguien ó de algun animal en contacto con una corriente eléctrica hay que obrar con prudencia para no ser una víctima inútil. ¡Nunca ir á tocar al caído sin estar aislado! porque sería otro eslabón en el circuito, á veces mortal y el salvador caería fulminado al tocar al que deseaba salvar.

Hay, ante todo, que buscar con qué aislarse del contacto de la corriente y para esto, debe interponer entre la mano y el que ya esta en contacto ó agarrado del hilo, cable, etc., una gran capa de lana seca (sacos, frazadas, ropa, etc.); guantes, tela ó plancha de cauchu, ó algo de loza ó vidrio (las manos metidas en dos jarras, con las cuales se tomará al caido á guisa de pinzas); cuidando que ninguna parte de cuerpo ó vestidos de los salvadores esten en contacto con el accidentado ó entre sí. Sacado del contacto, se procede á tratarlo como se aconsejó para los accidentes del rayo.

Ejercicios prácticos y cuestionario

Nociones de química aplicado á los efectos de ácidos, alcalino, narcóticos, etc. Manejo del sifón y su causa física.

¿Por qué debemos combatir el alcoholismo? ¿Qué otros vicios degeneran al ser humano? ¿Qué división hacemos de los venenos? ¿Por qué y para qué? ¿Qué son contravenenos? ¿Qué auxilio es el más urgente en los diversos envenenamientos? Ventajas de saber los descubrimientos modernos.

Ejercicios de respiración artificial por diversos métodos aplicados á un alumno, y estos entre sí, hasta efectuarlos á la perfección para volver á la vida en caso de muerte aparente.

¿Qué es asfixia? ¿Cuáles pueden ser las causas de asfixia? Salvataje de asfixiados. ¿Qué metodo de respiración artificial es el más práctico y por qué? Salvataje de semi-ahogados en agua y debajo el hielo. ¿Cómo se hace nadando y cómo desde la orilla?

Estimular el aprender á flotar y nadar.

Simulacros de primeros auxilios en casos de congelación, accidentes por la electricidad, etc.

¿Qué auxilio se presta á congelados? ¿Por qué no debe aplicarse calor á los congelados? ¿Cómo se hace salvataje en los accidentes eléctricos? ¿Cómo se tratan después? ¿Cuáles son los deberes de humanidad en estos casos?

Estimular el arte de improvisar medios de prestar primeros auxilios.



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