Quinto Libro de La Galatea: 07

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Quinto Libro de La Galatea Miguel de Cervantes




    Porque fuera liviandad
entregar mi alma al alma
que tiene por gloria y palma
el no tener libertad.
    Mas, ¡ay!, que fortuna quiere
y el amor que viene en ello,
que no pueda huir el cuello
del cuchillo que me hiere.
    Conozco claro que voy
tras quien ha de condemnarme,
y cuando pienso apartarme,
más quedo y más firme estoy.
    ¿Qué lazos, qué redes tienen,
Silena, tus ojos bellos,
que cuanto más huigo dellos,
más me enlazan y detienen?
    ¡Ay, ojos, de quien recelo
que si soy de vos mirado,
es por crecerme el cuidado
y por menguarme el consuelo!
    Ser vuestras vistas fingidas
conmigo, es pura verdad,
pues pagan mi voluntad
con prendas aborrecidas.
    ¡Qué recelos, qué temores
persiguen mi pensamiento,
y qué de contrarios siento
en mis secretos amores!
    Déjame, aguda memoria;
olvídate, no te acuerdes
del bien ajeno, pues pierdes
en ello tu propria gloria.
    Con tantas firmas afirmas
el amor que está en tu pecho,
Silena, que a mi despecho,
siempre mis males confirmas.
    ¡Oh pérfido amor cruel!
¿Cuál ley tuya me condemna
que dé yo el alma a Silena
y que me niegue un papel?
    No más, Silena, que toco
en puntos de tal porfía,
qu’el menor dellos podría
dejarme sin vida o loco.
    No pase de aquí mi pluma,
pues tú la haces sentir
que no puede reducir
tanto mal a breve summa.


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