Quinto Libro de La Galatea: 13

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Quinto Libro de La Galatea Miguel de Cervantes




DAMÓN


Si el áspero furor del mar airado
por largo tiempo en su rigor durase,
mal se podría hallar quien entregase
su flaca nave al piélago alterado.



No permanesce siempre en un estado 5
el bien ni el mal, que el uno y otro vase;
porque si huyese el bien y el mal quedase,
ya sería el mundo a confusión tornado.




La noche al día, y el calor al frío,
la flor al fruto van en seguimiento, 10
formando de contrarios igual tela.



La sujeción se cambia en señorío,
en placer el pesar, la gloria en viento,
che per tal variar natura è bella.



Acabó Damón de cantar, y luego hizo de señas a Timbrio que lo mesmo hiciese; el cual, al proprio son de la arpa de Silerio, dio principio a un soneto que en el tiempo del hervor de sus amores había hecho, el cual de Silerio era tan sabido como del mesmo Timbrio:



TIMBRIO

Tan bien fundada tengo la esperanza,
que, aunque más sople riguroso viento,
no podrá desdecir de su cimiento:
tal fe, tal suerte y tal valor alcanza.




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