Registro Nacional: Libro II, Número 05

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Registro Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata

Libro II — Número 5 — Año: 1826


110[editar]

Buenos Aires, 30 de marzo de 1826.

DEPARTAMENTO DE GOBIERNO.

ORDENANDO NO SE ADMITAN EN ESCUELAS DEL ESTADO JÓVENES SIN VACUNA, O VIRUELAS.

DECRETO.


En fuerza de lo que ha representado el director general de escuelas, y el prefecto de este departamento, actual presidente de la Universidad, el Presidente de la república ha acordado y decreta.

1. En las escuelas primeras sostenidas por el erario público no se admitirá ningún joven que no haya sido vacunado, o que no haya tenido viruelas.

2. La justificación que debe producirse con arreglo al artículo anterior, se hará ante el preceptor de la escuela que se elija para la enseñanza del joven.

3. Un certificado de un facultativo reconocido servirá de suficiente justificación, debiendo darse gratis por la administración de la vacuna, a todo el que la solicitare con este objeto.

4. El ministro de gobierno queda encargado de la ejecución de este decreto que se comunicará a quienes corresponde, e insertará en el Registro Nacional.

Rivadavia.

Julián S. de Agüero.


Registro Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata

Libro II — Número 5 — Año: 1826


111[editar]

Buenos Aires, 7 de abril de 1826.

DIPUTADOS LICENCIADOS POR ENFERMOS.

DECRETO.

El congreso general Constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, ha acordado y decreta lo siguiente.

Los diputados licenciados por enfermos, y que permanecen a la inmediación del lugar de la residencia del congreso, no son comprendidos en el artículo 9 de la ley de 19 de noviembre.

Y de su orden se comunica a V. E. para su conocimiento. Sala del congreso Buenos Aires marzo 31 de 1826.

Manuel de Arroyo y Pinedo: presidente.

Alejo Villegas: secretario.


Al exmo. señor Presidente de la república.

DECRETO DEL GOBIERNO.

Buenos Aires abril 4 de 1826.

Acúsese recibo, transcríbase al ministerio de hacienda e insértese en el Registro Nacional.

Rivadavia.

Julián S. de Agüero.


Registro Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata

Libro II — Número 5 — Año: 1826


112[editar]

Buenos Aires, 4 de abril de 1826.

NOTA DE LA PRESIDENCIA AL CONGRESO SOBRE LA ORGANIZACIÓN Y CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA.


El Presidente de la república cree ya de su deber llamar la atención del congreso general hacia un punto que considera de la más alta importancia a los primeros intereses del Estado.

La representación nacional después de un largo periodo de experiencias que naturalmente no deben ser estériles, ha sido llamada a constituir los pueblos de la Unión, presentándoles la ley fundamental que bajo formas estables ha de asegurarles el orden de un modo permanente. El Presidente siente que cada día es mas urgente contraiga con preferencia a este objeto todas sus tareas y desvelos.

El congreso al fijar su carácter en los momentos de su instalación, reconoció que esta era su primera y más importante función. Y es necesario no disimular, que un cuerpo que ha recibido de los pueblos esta misión honrosa si permanece por mucho tiempo en inacción, pierde poco a poco la opinión, y al fin enajena la confianza de sus comitentes.

Por otra parte, las Provincias Unidas del Río de la Plata que cuentan ya diez y seis años de emancipación e independencia, no es posible que continúen rigiéndose bajo formas provisorias sin mengua del crédito que se han adquirido por sus sacrificios heroicos y por sus gloriosos esfuerzos.

Es a mas de esto demasiado cierto que nada inquieta tanto a las provincias mismas, como la falta de un código en que se marquen los límites del poder, y se registren las garantías de sus más caros y apreciables derechos. Este es el constante y uniforme clamor de los pueblos: y no hay una razón que pueda autorizar a sus representantes para no satisfacer en esta parte sus votos.

Últimamente el estado en que hoy se hallan las provincias, reclama urgentemente de la representación nacional esa ley fundamental, que debe fijar su suerte de un modo irrevocable, constituir y organizar la nación. En otras circunstancias seria quizá prudente marchar con paso más lento, y sin dar desde luego la constitución del estado, ocuparse solamente de organizarlo y constituirlo progresivamente. Mas después de las habitudes que han contraído las provincias en el aislamiento en que han permanecido por tanto tiempo, aquel medio no solo será insuficiente, si no que diariamente aumentaría en la ejecución las dificultades que desgraciadamente se sienten hoy a cada paso y por todas partes.

El Presidente no se detendrá en desenvolver las breves indicaciones que acaba de apuntar: ellas son en su concepto tan claras, tan graves e importantes, que considera a los señores representantes, al oír esta sencilla exposición, tan agitados, como lo ha estado el mismo desde el momento en que le fue confiado el mando supremo de la república. Este convencimiento lo ha decidido a excitar el celo del congreso nacional, y representarle la necesidad de no dejar pasar más tiempo sin satisfacer los votos de sus comitentes, prestando cuanto antes a los pueblos la constitución por la cual ha de regirse permanentemente.

No se crea que el Presidente desconoce, que estos han sido los sentimientos del Congreso Nacional desde el momento de su instalación: que sintiendo en esta parte sus deberes, ha sido aquel el punto de que mas seriamente se ha ocupado; y que penetrado de las dificultades que presentaban las pasadas desgracias y el estado actual los pueblos, se ha preparado con una circunspección, que le hará siempre honor, a corresponder dignamente y con utilidad a la alta confianza que depositaron en él nuestras provincias. Si; los pueblos le harán justicia, reconociendo el pulso e ilustración con que en circunstancias tan difíciles ha marcado todos los pasos de su carrera, y el presidente siente hoy la mayor satisfacción al reconocer también por su parte que a esa marcha ilustrada y circunspecta es debida la confianza que ha sabido inspirar en todas las provincias y el respeto que se ha ganado no solo en ellos, sino aun en otros pueblos extraños.

Mas después de todos los pasos, que para asegurar el acierto en materia tan grave, ha dado la representación nacional, es llegado el caso, a juicio del Presidente, de obrar ya con más decisión y acabar de asegurar la confianza de los pueblos, poniéndolos cuanto antes en posesión de lo que con tanta justicia exigen de sus representantes. No hay en estos momentos cosa alguna que deba retraer al congreso de entrar en tan penosa tarea. El quiso antes de ocuparse de la constitución del estado, oír la opinión de las juntas provinciales sobre la forma de gobierno que considerasen más conveniente al bien y a la prosperidad nacional. Casi todas las provincias han manifestado ya sus ideas a este respecto; y la morosidad de una u otra en llenar sobre este punto sus deberes, no debe embarazar al congreso para empezar a ocuparse de este negocio que es del primer interés de los pueblos que representa.

Hay acaso un motivo que podría justificar cualquiera demora por parte del congreso general; y es el que aun no se han incorporado muchos de los representantes que deben integrar la representación nacional con arreglo a la ley de 19 de noviembre del ano anterior. Es sensible ciertamente que cuando el congreso con tanta justicia se propuso por aquella ley reunir en su seno mayor caudal de luces y de opinión, precisamente para expedirse con más confianza y con mejor suceso en la sanción de la constitución que debía presentar a los pueblos, algunos de estos hayan obrado con tanta lentitud en segundar por su parte tan benéficas miras. Tiempo ha habido sobrado para que de todos los puntos del territorio hubiesen concurrido los representantes respectivos Sin embargo aquella observación es justa. Mas el Presidente considera que ella no debe embarazar para que el congreso se ocupe desde luego de las medidas que deben preceder, y facilitar la deliberación en asunto tan grande; y que entre tanto importa se fije ya irrevocablemente el tiempo en que debe empezar a discutir la constitución que se propone presentar a la aceptación de los pueblos: que esto se intime a las provincias, especialmente a las que aparecen hoy en semejante morosidad, y que si requeridas nuevamente, no remiten sus representantes al termino que se acuerde, los que se hallen presentes se contraigan a llenar el deber que les impone su misión.

El Presidente se persuade que el congreso por su propio honor está comprometido a adoptar una medida semejante, que en ella se interesa la más pronta organización de los pueblos, el crédito nacional y la felicidad del estado. Quieran los señores representantes tomar en consideración este grave negocio con la detención que él demanda y con la preferencia que reclaman los primeros intereses de la nación.

El Presidente concluye ofreciendo al congreso general los sentimientos de su más alta y distinguida consideración.

Bernardino Rivadavia.

Julián S. de Agüero.


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Libro II — Número 5 — Año: 1826


113[editar]

Buenos Aires, 5 de abril de 1826.

Al Congreso General Constituyente.

ORDENANDO SE FIJEN LAS SENTENCIAS CONTRA REOS DE DELITOS GRAVES.


DECRETO.


El Presidente de la república ha acordado y decreta.

1. Las sentencias criminales contra reos de delitos graves, y especialmente las de muerte, se fijarán impresas, al ser ejecutadas en todos los lugares públicos, y en particular en aquellos en que se cometieron los delitos.

2. El tribunal de justicia ordenará la impresión de las expresadas sentencias, cubriéndose esta erogación de los fondos destinados a gastos de justicia.

3. El tribunal de justicia pasará en su caso al departamento de policía, el ejemplar o ejemplares respectivos, para el cumplimiento de lo prevenido en el artículo primero.

4. Comuníquese a quienes corresponde, y dese al Registro Nacional.

Rivadavia.

Julián S. de Agüero.


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Libro II — Número 5 — Año: 1826


114[editar]

Buenos Aires, 10 de abril de 1826.

NOMBRANDO EL CATEDRÁTICO DE FISICA EXPERIMENTAL.


DECRETO.


El Presidente de la república de las Provincias Unidas del Río de la Plata, ha acordado y decreta.

1. Queda nombrado el doctor don Pedro Carta en la clase de catedrático de física experimental con el sueldo de mil pesos anuales.

2. Esta asignación y los demás fondos que deben invertirse en el establecimiento de esta cátedra, serán incluidos en el presupuesto general de gastos.

3. El ministro de gobierno queda encargado de la ejecución de este decreto que se comunicará según corresponde e insertará en el Registro Nacional.

Bernardino Rivadavia.

Julián S. de Agüero.


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115[editar]

Buenos Aires, 10 de abril de 1826.

NOMBRANDO UN ENCARGADO DEL CUIDADO DE LOS INSTRUMENTOS Y OBJETOS DE FÍSICA, QUIMICA, E HISTORIA NATURAL.


DECRETO.


El Presidente de la república de las Provincias Unidas del Río de la Plata, ha acordado y decreta.

1. Queda nombrado don Carlos Ferraris en la clase de Encargado del cuidado de los instrumentos de la sala de física y química, y de la conservación de los objetos de la de historia natural.

2. Gozará por este servicio de una asignación mensual correspondiente a cuatrocientos pesos anuales, la cual será incluida en el presupuesto general de gastos.

3. El ministro de gobierno queda encargado de la ejecución de este decreto que se comunicará según corresponde e insertará en el Registro Nacional.

Bernardino Rivadavia.

Julián S. de Agüero.


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Libro II — Número 5 — Año: 1826


116[editar]

Buenos Aires, 10 de abril de 1826.

NOMBRANDO EL RECTOR DE LA UNIVERSIDAD.


DECRETO.


El Presidente de la república de las Provincias Unidas del Río de la Plata, ha acordado y decreta.

1. Queda nombrado el dignidad de presbítero doctor don José Valentín Gómez, en la clase de rector de la universidad.

2. Comuníquese este nombramiento según corresponde, e insértese en el Registro Nacional.

Bernardino Rivadavia.

Julián S. de Agüero.


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Libro II — Número 5 — Año: 1826


117[editar]

Sala del congreso en Buenos Aires, 18 de abril de 1826.

LICENCIA CONCEDIDA AL PRESIDENTE DEL CONGRESO.


El vice Presidente que subscribe tiene el honor de dirigirse al exmo. señor Presidente de la república informándole, que en la sesión de hoy la sala ha tenido a bien acceder a la solicitud del Presidente de la misma corporación don Manuel Arroyo para ausentarse por el término de cuarenta días.

El que subscribe aprovecha la ocasión para ofrecer al exmo. señor Presidente a quien se dirige las consideraciones distinguidas que le merece.

Félix Ignacio Frías: Presidente.

José C. Lagos: secretario.


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Libro II — Número 5 — Año: 1826


118[editar]

Buenos Aires, 11 de abril de 1826.

Exmo. señor Presidente de la republica.

ORDENANDO NO SE HAGA OBRA PROVISIONAL EN EDIFICIOS DESTINADOS AL SERVICIO PUBLICO.


DECRETO.


La falta de local construido para las oficinas del servicio público, y para los demás establecimientos de la capital, ha obligado a destinar a estos objetos edilicios que, si en su principio se consideraron bastante capaces, muy luego vinieron a ser insuficientes, por la mayor extensión que ha sido necesario dar a las oficinas, y a los progresos que en un país que empieza deben hacer los establecimientos públicos. Este defecto que se ha hecho notable en todos los edificios destinados al servicio público, empezando por la casa del gobierno ha obligado casi diariamente a hacer en ellos obras que han llevado siempre un carácter provisorio, y en las que no se ha consultado otra cosa que el proveer por lo pronto a las necesidades del momento. De aquí ha resultado que después de invertirse en estas obras sumas considerables, el local de todo establecimiento no solo se resiente del desorden consiguiente al modo con que ha sido construido, sino que carece también de la comodidad y extensión que podría haberse proporcionado a menor costo, si para hacer las nuevas obras se hubiese procedido con sujeción a un plano del edificio que se consideraba necesario al objeto a que se destinaba, y que ejecutado por partes, según lo demandase la necesidad publica, y lo permitiese el estado de las rentas, presentaría a la vuelta de algunos años un todo regular, cómoda, y proporcionado. Para remediar en lo sucesivo estos defectos, y consultar la verdadera economía del tesoro público, el Presidente de la república decreta.

1. En los edificios destinados al servicio público no se hará en adelante obra alguna que tenga por objeto ocurrir provisoriamente a las necesidades que produce, o la poca capacidad de los mismos edificios, o la mayor extensión del servicio a que están destinados.

2. Siempre que se haya de hacer en ellos alguna mejora, o darles más extensión, se mandará levantar previamente un plano del edificio que se considere necesario para llenar el objeto a que se destine.

3. En el proyecto de la obra cuidará el encargado de levantar el plano, de no considerar exclusivamente las necesidades del momento, sino también las que deben calcularse por los adelantamientos progresivos del país.

4. A este plano se arreglará precisamente cualquiera obra que se haga en adelante para mejorar los edificios destinados al servicio público, de manera que el plano se vaya ejecutando por partes, para que, aunque lenta y progresivamente, resulte al fin un edificio regular y proporcionado a cada establecimiento.

5. Lo dispuesto en los artículos anteriores se observará igualmente en la composición y mejora de los caminos públicos.

6. Comuníquese esta resolución a quienes corresponde, quedando encargado de su cumplimiento el ministro de gobierno, que dispondrá su publicación en el Registro Nacional.

Bernardino Rivadavia.

Julián S. de Agüero.


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Libro II — Número 5 — Año: 1826


119[editar]

Buenos Aires, 15 de abril de 1826.

DESIGNANDO LAS CALIDADES QUE DEBEN INVESTIR LOS REPRESENTANTES PARA SER ADMITIDOS EN EL CONGRESO.


LEY.

El congreso general constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, ha sancionado la siguiente ley.

ART. 1. Ninguno podrá ser admitido en el congreso como representante, sin que tenga las calidades de siete años de ciudadano, antes de su nombramiento, veintiséis de edad cumplidos, un fondo de cuatro mil pesos al menos, o en su defecto alguna profesión u oficio útil.

2. Al congreso corresponde exclusivamente la facultad de remover los diputados que por la aprobación de sus diplomas y canje de sus poderes, han entrado al ejercicio de sus funciones.

3. Esta facultad no podrá jamás ejercerse en consideración a las opiniones de los diputados sino en virtud de grave crimen, y por el sufragio de dos terceras partes de diputados presentes.

Y de orden del mismo se comunica a V. E. para su conocimiento y efectos consiguientes. Sala de sesiones en Buenos Aires 15 de abril de 1826.

Félix Ignacio Frías: vice presidente.

José C. Lagos: secretario.


Exmo. señor Presidente de la república.

DECRETO DEL GOBIERNO.

Buenos Aires abril 17 de 1826.

Acúsese recibo, circúlese según corresponde, y dese al Registro Nacional.

Bernardino Rivadavia.

Julián S. de Agüero.


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Libro II — Número 5 — Año: 1826


120[editar]

Buenos Aires, 15 de abril de 1826.

ORDENANDO EL EXACTO CUMPLIMIENTO DEL DECRETO DE 28 DE SETIEMBRE DE 1824, SOBRE TIERRAS PUBLICAS OCUPADAS POR INDIVIDUOS.


DECRETO.


En decreto de 28 de setiembre de 1824 se ordenó por el gobierno de la provincia de Buenos Aires, que los que sin previo permiso se hallaban ocupando terrenos del estado se presentasen a obtenerlos en enfiteusis como estaba mandado por punto general, con la prevención de que no haciéndolo en el preciso término de seis meses perderían su acción de preferencia a ellas. Esta resolución sobre no haberse ejecutado, con todo el rigor que correspondía, la experiencia ha demostrado que es por si sola insuficiente respecto de los que ocupan sin título tierras de propiedad pública para obligarlos a legalizar su posesión. En su consecuencia el Presidente de la república ha acordado y decreta.

1. Lo dispuesto por el gobierno de la provincia de Buenos Aires en el artículo 3 del decreto de 28 de setiembre de 1824, será en lo sucesivo observado con todo rigor, y desalojados irremisiblemente los que sin título ocupen terrenos de propiedad pública, siempre que se denuncien y soliciten por otros en enfiteusis.

2. Sin perjuicio de lo que en el anterior artículo queda dispuesto, los que en el perentorio término de dos meses no soliciten en la forma generalmente establecida, las tierras del estado que ocupen, satisfarán el canon que la ley acuerde desde el día en que de propia autoridad se apoderaron de ellas.

3. Los comisarios y jueces de campaña, son obligados a dar cuenta al ministerio de gobierno de los terrenos públicos que en sus respectivos distritos estén de notoriedad ocupados sin título legítimo, para hacer efectivo lo que en el antecedente artículo se ordena.

4. Por el departamento de policía se instruirá de esta resolución a los comisarios, y jueces de campaña, los que la harán publicar en todos los pueblos de ella en tres días festivos, y publíquese en el Registro Nacional.

Bernardino Rivadavia.

Julián Segundo Agüero.


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Libro II — Número 5 — Año: 1826


121[editar]

Buenos Aires, 15 de abril de 1826.

RESTABLECIENDO LAS RESOLUCIONES PROHIBITIVAS DE TODO JUEGO DE AZAR.


DECRETO.


En virtud de lo que el comisario encargado del departamento de policía ha representado en 20 y 31 de marzo último; y considerando cuanto importa perseguir en el país el vicio funesto del juego que ya ha causado en él y continua causando la desgracia de algunas familias, el presidente ha acordado y decreta.

1. Quedan restablecidas las disposiciones que prohíben toda clase de juego de azar, y fijan las penas que deban sufrir los contraventores.

2. Queda especialmente encargado de la ejecución de este decreto el departamento general de policía, el cual no podrá proceder contra una casa de juego sin previo allanamiento de un juez competente.

3. Por el ministerio de gobierno se comunicará a quien corresponda, insertándose en el Registro Nacional.

Bernardino Rivadavia.

Julián S. de Agüero.


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Libro II — Número 5 — Año: 1826


122[editar]

Buenos Aires, 15 de abril de 1826.

AUTORIZANDO AL RECTOR DE LA UNIVERSIDAD PARA ARREGLAR EL ORDEN ECONÓMICO, Y SUPRIMIENDO LAS PREFECTURAS DE ESTA.


DECRETO.


Aun cuando la instrucción pública ha sido notablemente mejorada, desde que con el establecimiento de la Universidad se adoptaron bases de enseñanza mas conforme al estado actual de los conocimientos humanos, ella ha permanecido fiada tan solo a la buena fe de los profesores, lo mismo que ha estado al arbitrio de los encargados de presidirla, la economía de las aulas y todo el orden y régimen interior de la Universidad. Esto ha ofrecido dificultades que en cierto modo han perjudicado la moral del establecimiento, impidiendo que el se eleve al grado de respetabilidad a que le llama la nueva condición del país y el interés de la causa pública. Se ha intentado en diferentes ocasiones ocurrir a este mal, que harto se ha hecho sentir, dictando una constitución de reglamento en que se detallasen las funciones de los departamentos, y las atribuciones de todos los miembros que deben intervenir en la enseñanza, en el orden, y en la economía; mas todos los esfuerzos han sido ineficaces; y a la verdad no solo es imposible, sino que seria sumamente perjudicial querer dar a la Universidad reglas permanentes cuando ella se encuentra hoy sin los elementos precisos sobre los cuales pueda fundarse una organización general; y entre tanto no puede desconocerse que no solo es necesario, sino que es sobre manera urgente el fijar ya una atención especial en un establecimiento que debe influir mas que otro alguno sobre el crédito y engrandecimiento nacional. La presidencia medita las medidas que se irán gradualmente expidiendo para conciliar estos intereses, y con el mismo fin ha acordado y decreta por ahora lo que sigue.

1. Queda plenamente facultado el rector de la Universidad para arreglar por ahora el orden de economía de las aulas y las funciones de cada departamento.

2. Quedan suprimidas las prefecturas de la Universidad, e incorporadas a las atribuciones del rector las que hasta aquí han correspondido a los prefectos.

3. El rector propondrá sucesivamente todas las medidas que gradúe necesarias para la organización general y permanente de la Universidad.

4. El ministro secretario de gobierno queda encargado de la ejecución de este decreto, que se comunicará según corresponde, e insertará en el Registro Nacional.

Bernardino Rivadavia.

Julián Segundo de Agüero.


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Libro II — Número 5 — Año: 1826


123[editar]

Buenos Aires, 15 de abril de 1826.

ORDENANDO SE REENCARGUE A LAS PROVINCIAS EL CUMPLIMIENTO DE LAS LEYES DE 21 DE JUNIO Y 19 DE NOVIEMBRE ÚLTIMOS, Y FIJANDO EL TERMINO DENTRO DEL CUAL DEBE PRONUNCIARSE EL CONGRESO SOBRE LA FORMA DE GOBIERNO.


DECRETO.

El congreso constituyente de las provincias Unidas del Río de la Plata, ha acordado y decreta lo siguiente.

Art. 1. Urgiendo ya a los intereses del país y al honor mismo del congreso el que las provincias que aun no se han expedido en conformidad a las leyes de 21 de Junio, y 19 de noviembre, lo verifiquen cuanto antes; el Presidente de la república procederá a invitarlas de nuevo para que lo hagan precisamente remitiendo sus diputados, y explicando su opinión sobre la forma de gobierno.

2. El congreso procederá a los dos meses de esta fecha, o antes si se hallasen reunidas las dos terceras partes de sus diputados a pronunciarse sobre la forma de gobierno, cuya resolución sirva de base a la comisión de negocios constitucionales, para proceder con la posible brevedad a la formación del proyecto de constitución.

3. El congreso presentará a los pueblos la constitución en el término perentorio de un año, o antes si sus atenciones se lo permitieren.

Y de orden del mismo se comunica a V. E. para su conocimiento y cumplimiento. Sala de sesiones en Buenos Aires abril 15 de 1826.

Félix Ignacio Frías: vice-presidente.

José C. Lagos: secretario.


Exmo. señor Presidente de la república.

DECRETO DEL GOBIERNO.

Buenos Aires abril 17 de 1826.

Acúsese recibo, circúlese en los términos acordados y dese al Registro Nacional.

Bernardino Rivadavia.

Julián S. de Agüero.


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Libro II — Número 5 — Año: 1826


124[editar]

Buenos Aires, 16 de abril de 1826.

DEPARTAMENTO DE NEGOCIOS ESTRANJEROS

NOMBRANDO CÓNSUL GENERAL EN LA REPUBLICA PERUANA.


DECRETO.


El Presidente do la república de las Provincias Unidas del Río de la Plata, ha acordado y decreta.

Art. 1. Queda nombrado don Estanislao Linch en la clase de cónsul general en la república del Perú, con la asignación que la ley acuerde.

2. Expídanse los correspondientes títulos, e insértese en el Registro Nacional.

Bernardino Rivadavia.

Francisco de la Cruz.


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Libro II — Número 5 — Año: 1826


125[editar]

Buenos Aires, 11 de abril de 1826.

ASIGNANDO LOS SUELDOS DE LOS INDIVIDUOS DEL CUERPO DIPLOMATICO DE ESTE ESTADO EN EL EXTERIOR.


LEY.

El Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, ha acordado y decreta la siguiente ley.

Art. 1. Los individuos que formen el cuerpo diplomático de esta república en el exterior, gozarán las asignaciones siguientes.

Los ministros plenipotenciarios en Europa nueve mil pesos, y en América siete mil.
Los secretarios de legación dos mil pesos anuales.
Los encargados de negocios, cuatro mil y quinientos pesos en Europa, y tres mil y quinientos en América.

2. El gobierno podrá nombrar cuando lo estime conveniente un oficial auxiliar de legación, con la dotación de mil y quinientos pesos anuales.

3. Los encargados de negocios tendrán para el servicio de la secretaria un oficial que gozará del sueldo anual de mil y quinientos pesos.

4. Se abonará igualmente a los ministros plenipotenciarios y encargados de negocios, una suma correspondiente al sueldo de un año para gastos de la legación, y a más el viático correspondiente.

5. Los cónsules generales gozarán la asignación de tres mil pesos en Europa, y dos mil y quinientos en América.

6. Los cónsules o agentes de comercio solo gozarán el producto de sus emolumentos.

7. Las asignaciones que expresan los artículos anteriores, serán abonadas desde el día de la aceptación del nombramiento, hasta el del arribo de regreso a esta capital.

Y de orden del mismo se comunicará a V. E. para su conocimiento y cumplimiento.

Manuel de Arroyo y Pinedo: presidente.

José C. Lagos: secretario.


Exmo. señor Presidente de la República.

DECRETO DEL GOBIERNO.

Buenos Aires abril 11 de 1826.

Cúmplase, acúsese recibo y dese al Registro Nacional.

Bernardino Rivadavia.

Francisco de la Cruz.


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Libro II — Número 5 — Año: 1826


126[editar]

Buenos Aires, 21 de marzo de 1826.

DEPARTAMENTO DE LA GUERRA.

ACORDANDO ASIGNACIONES A LA TROPA Y OFICIALES BRASILEROS PRISIONEROS.


DECRETO.


El presidente de la república de las provincias Unidas del Río de la Plata, ha acordado y decreta.

Art. 1. A los oficiales y tropa del emperador del Brasil que fuesen hechos prisioneros por las armas de la república en la presente guerra se les abonará por vía de alimentos las asignaciones siguientes.

Capitán: cuatro reales diarios.
Teniente y Alférez: tres reales diarios.
Sargento: seis pesos mensuales.
Tropa: tres pesos mensuales.

2. Los prisioneros a quienes por resoluciones posteriores sea permitido ocuparse en el ejercicio de la agricultura no disfrutarán asignación alguna.

3. El ministro secretario de guerra y marina queda encargado de la ejecución de este decreto, que se comunicará a quienes corresponde, y se dará al Registro Nacional.

Bernardino Rivadavia.

Francisco de la Cruz.


Registro Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata

Libro II — Número 5 — Año: 1826


127[editar]

Buenos Aires, 10 de abril de 1826.

RECONOCIENDO LOS DESPACHOS EXPEDIDOS POR OTROS GOBIERNOS A OFICIALES Y JEFES DEL EJERCITO DE LOS ANDES QUE SE HAYAN CONSERVADO EN DEPENDENCIA DEL DE ESTE ESTADO.


DECRETO.


Existiendo un número considerable de jefes y oficiales de la nación que han pertenecido al ejército de los Andes y que han obtenido empleos y graduaciones de los generales del mismo, o de los gobiernos en cuyo territorio han existido en clase de auxiliares, para sostén y defensa de la causa de la independencia de América, el gobierno de la república argentina conociendo por lo mismo como un deber suyo indispensable, y conforme al orden y disciplina de la milicia;
— primero, con arreglo a la ley de 29 de julio de 1823 de la honorable sala de esta provincia, por la que fueron reconocidas implícitamente las graduaciones que obtenían dichos oficiales, comprendidos en la acta de 20 de marzo del mismo año;
— segundo, que este es el único premio que han reportado por todos los servicios rendidos, y el que seria injusto defraudarles; y
— tercero, que es muy satisfactorio al gobierno de la república dar este testimonio mas de consideración pública a aquellas autoridades que los han concedido, aunque sin facultades para ello, y aun sin haberlo comunicado al gobierno de que dependían dichos oficiales para obtener su venia y aprobación, ha acordado y decreta.

1. Todos los jefes y oficiales del ejército de los Andes que han obtenido despachos de empleos o grados militares de los generales en jefe del gobierno del Perú o del libertador de Colombia, y que hayan conservado su dependencia de esta república, no habiendo pasado al servicio de otro estado, son reconocidos en las mismas graduaciones en que se hallan.

2. Debiendo todos ser patentados en sus respectivas clases por el gobierno de la república, presentarán sus despachos al ministerio de la guerra para expedirles los que les corresponden, con la antigüedad de los que hubiesen obtenido que deberán archivarse.

3. Todos los oficiales de que hablan los artículos anteriores que se hallen en esta, presentarán sus despachos en el término de ocho días contados desde la fecha, y los que estuviesen fuera, lo verificarán a su arribo, entendiéndose en los términos que señala la ley de 3 de enero del presente año.

4. Pasados los términos que señala la ley citada de 3 de enero del presente año para los que estuviesen fuera del territorio de la república, y el de tres meses para los residentes en las provincias de ella, no tendrá electo el reconocimiento a que se refiere este decreto.

5. Siendo digno de marcarse este acto de justicia a mérito, y de respeto tributado a autoridades americanas que han conquistado y sostenido con gloria la independencia, son reconocidos los empleos y grados de que habla y en sus respectivos casos expedidos a favor de oficiales de esta república hasta la memorable acción de Ayacucho o inmediatamente después por servicios prestados en ella.

6. El ministro de guerra y marina queda encargado de la ejecución de este decreto que se dará en el Registro Nacional.

Bernardino Rivadavia.

Francisco de la Cruz.


Registro Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata

Libro II — Número 5 — Año: 1826


128[editar]

Buenos Aires, 10 de abril de 1826.

MINISTERIO DE MARINA.

TRIBUNAL DE PRESAS.

DECRETO.

El Presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Considerando la necesidad y urgencia con que demandan las circunstancias integrar el tribunal de presas que establece el decreto de 20 de junio de 1814, para que entre al ejercicio de sus funciones, por haberse suprimido el empleo de auditor de guerra, uno de los vocales que le componían, ha acordado y decreta.

El tribunal de presas que establece el decreto de 20 de junio de 1814 se compondrá del ministro secretario de guerra y marina, del presidente de la cámara de justicia, y del camarista menos antiguo.

Comuníquese a quienes corresponde, y dese al Registro Nacional.

Bernardino Rivadavia.

Francisco de la Cruz.


Registro Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata

Libro II — Número 5 — Año: 1826


129[editar]

Buenos Aires, 28 de marzo de 1826.

DEPARTAMENTO DE HACIENDA.

ORDENANDO QUE LOS BUQUES QUE SALGAN DE SAN NICOLAS DE LOS ARROYOS, SAQUEN ALLÍ LA PATENTE.

DECRETO.


A virtud de lo expuesto por el comandante militar de San Nicolás, y de otros conocimientos que se han tenido en vista, el Presidente de la república ha acordado y decreta.

1. Los buques que arriben a San Nicolás, obtendrán a su salida de aquel puerto, la patente que corresponde, con arreglo a la ley de 12 de diciembre de 1823, que se registra bajo el número 568.

2. El ministro secretario de hacienda queda encargado de hacer efectiva esta resolución que se insertará en el Registro Nacional.

Bernardino Rivadavia.

Julián Segundo de Agüero.


Registro Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata

Libro II — Número 5 — Año: 1826


130[editar]

Sala del Congreso Buenos Aires, 5 de abril de 1826.

NOMBRAMIENTO DE PRESIDENTE Y VICE-PRESIDENTE DE LA ADMINISTRACIÓN DEL CRÉDITO PUBLICO.


El Presidente que subscribe tiene el honor de dirigirse al exmo. señor presidente de la república haciéndole saber que la sala en sesión de hoy, ha nombrado presidente de la administración del crédito público al señor don Manuel Pinto, diputado por la provincia de Misiones, y para vice-presidente del mismo establecimiento al señor don José Ignacio Garmendia, diputado por Tucumán.

El Presidente que subscribe saluda al exmo. señor Presidente de la República con su acostumbrada consideración y aprecio.

Manuel de Arroyo y Pinedo: presidente.

José C. Lagos: secretario.


Exmo. señor Presidente de la república.

DECRETO DEL GOBIERNO.

Buenos Aires abril 6 de 1826.

Acúsese recibo e insértese en el Registro Nacional.

Bernardino Rivadavia.

Salvador María del Carril.


Registro Nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata

Libro II — Número 5 — Año: 1826


131[editar]

Buenos Aires, 12 de abril de 1826.

VILLETES DE BANCO.


DECRETO.

El congreso general constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, ha acordado y decreta lo siguiente.

Interin el congreso delibera sobre las medidas propuestas por el poder ejecutivo, para garantir el valor de los villetes del banco, deberán estos circular, como hasta el presente, y admitirse en todas las transacciones, como moneda corriente.

Y de orden del mismo se comunica a V. E. para su conocimiento y cumplimiento.

Sala de sesiones en Buenos Aires a 12 de abril de 1826.

Félix Ignacio Frías: vice-presidente.

José C. Lagos: secretario.


Exmo. señor Presidente de la República.

DECRETO DEL GOBIERNO.

Buenos Aires abril 13 de 1826.

Acúsese recibo, comuníquese, e imprímase en el Registro Nacional.

Bernardino Rivadavia.

Salvador María del Carril.




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