Rimas (Bécquer, 1925)/Rima 27
Apariencia
XXVII
Despierta, tiemblo al mirarte;
Dormida, me atrevo a verte;
Por eso, alma de mi alma,
Yo velo mientras tú duermes.
Dormida, me atrevo a verte;
Por eso, alma de mi alma,
Yo velo mientras tú duermes.
Despierta, ríes, y al reir, tus labios
Inquietos me parecen
Relámpagos de grana que serpean
Sobre un cielo de nieve.
Inquietos me parecen
Relámpagos de grana que serpean
Sobre un cielo de nieve.
Dormida, los extremos de tu boca
Pliega sonrisa leve,
Save como el rastro luminoso
Que deja un sol que muere...
—Duerme!
Pliega sonrisa leve,
Save como el rastro luminoso
Que deja un sol que muere...
—Duerme!
Despierta, miras, y al mirar, tus ojos
Húmedos resplandecen,
Como la onda azul en cuya cresta
Chispeando el sol hiere.
Húmedos resplandecen,
Como la onda azul en cuya cresta
Chispeando el sol hiere.
Al través de tus párpados, dormida,
Tranquilo fulgor viertes,
Cual derrama de luz templado rayo
Lámpara trasparente...
—Duerme!
Tranquilo fulgor viertes,
Cual derrama de luz templado rayo
Lámpara trasparente...
—Duerme!
Despierta, hablas, y al hablar, vibrantes
Tus palabras parecen
Lluvia de perlas que en dorada copa
Se derrama a torrentes.
Tus palabras parecen
Lluvia de perlas que en dorada copa
Se derrama a torrentes.
Dormida, en el murmullo de tu aliento
Acompasado y tenue,
Escucho yo un poema, que mi alma
Enamorada entiende...
—Duerme!
Acompasado y tenue,
Escucho yo un poema, que mi alma
Enamorada entiende...
—Duerme!
Sobre el corazón la mano
Me he puesto, por que no suene
Su latido, y de la noche
Turbe la calma solemne.
Me he puesto, por que no suene
Su latido, y de la noche
Turbe la calma solemne.
De tu balcón las persianas
Cerré ya, por que no entre
El resplandor enojoso
De la aurora, y te despierte...
—Duerme!
Cerré ya, por que no entre
El resplandor enojoso
De la aurora, y te despierte...
—Duerme!