Rimas (Bécquer, 1925)/Rima 31
Apariencia
XXXI
Nuestra pasión fué un trágico sainete
En cuya absurda fábula
Lo cómico y lo grave confundidos
Risas y llanto arrancan.
En cuya absurda fábula
Lo cómico y lo grave confundidos
Risas y llanto arrancan.
Pero fué lo peor de aquella historia
que al fin de la jornada,
A ella tocaron lágrimas y risas,
¡Y a mí sólo las lágrimas!
que al fin de la jornada,
A ella tocaron lágrimas y risas,
¡Y a mí sólo las lágrimas!