Rimas (Bécquer, 1925)/Rima 43
Apariencia
XLIII
Dejé la luz a un lado, y en el borde
De la revuelta cama me senté,
Mude, somrbío, la pupila inmóvil
Clavada en la pared.
De la revuelta cama me senté,
Mude, somrbío, la pupila inmóvil
Clavada en la pared.
¿Qué tiempo estuve así? No sé: al dejarme
La embriaguez horrible del dolor,
Expiraba la luz, y en mis balcones
Reía el sol.
La embriaguez horrible del dolor,
Expiraba la luz, y en mis balcones
Reía el sol.
Ni sé tampoco en tan terrible horas
En qué pensaba o qué pasó por mí;
Sólo recuerdo que lloré y maldije,
¡Y que en aquella noche envejecí!
En qué pensaba o qué pasó por mí;
Sólo recuerdo que lloré y maldije,
¡Y que en aquella noche envejecí!