Rimas (Bécquer, 1925)/Rima 53
Apariencia
LIII
Volverán las oscuras golondrinas
En tu balcón sus nidos a colgar,
Y, otra vez, con el ala a sus cristales
Jugando llamarán;
En tu balcón sus nidos a colgar,
Y, otra vez, con el ala a sus cristales
Jugando llamarán;
Però aquellas que el vuelo refrenaban
Tu hermosura y mi dicha a contemplar,
Aquellas que aprendieron nuestros nombres
Esas... ¡no volverán!
Tu hermosura y mi dicha a contemplar,
Aquellas que aprendieron nuestros nombres
Esas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
De tu jardín las tapias a escalar,
Y otra vez a la tarde, aun más hermosas,
Sus flores se abrirán;
De tu jardín las tapias a escalar,
Y otra vez a la tarde, aun más hermosas,
Sus flores se abrirán;
Pero aquellas cuajadas de rocío,
Cuyas gotas mirábamos temblar
Y caer, como lágrimas del día...
Esas... no volverán!
Cuyas gotas mirábamos temblar
Y caer, como lágrimas del día...
Esas... no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
Las palabras ardientes a sonar;
Tu corazón de su profundo sueño
Tal vez despertará;
Las palabras ardientes a sonar;
Tu corazón de su profundo sueño
Tal vez despertará;
Pero mudo y absorto y de rodillas,
Como se adora a Dios ante su altar,
Como yo te he querido... desengáñate,
¡Así no te querrán!
Como se adora a Dios ante su altar,
Como yo te he querido... desengáñate,
¡Así no te querrán!