San Isidro labrador de Madrid: 13

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Acto Primero
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San Isidro labrador de Madrid Acto I Lope de Vega


Bartolo: Y fuera desto, es locura

que le pese al que camina,
cuando al fin de la jornada
se acerca, y más si es prolija.
Pero porque hayáis placer,
que a los viejos regocija,
siempre la paz de la patria,
sabed que con mayor prisa
que vino el Moro, se vuelve.
 
 

Pascual de Valdemoro: ¿Adónde?

 
 

Bartolo: Al Andalucía,

que entre Illescas y Toledo,
nuestros Laras, y Castillas,
Lujanes, Ramírez, Vargas,
Ludeñas, Luzones, Silvas,
Zúñigas, Mendozas, Prados
y otros de varias familias
le han vencido, y por Madrid,
con las banderas tendidas,
entran de despojos llenos.
 
 

Juan de la Cabeza: ¡Gran vitoria!

 
 

Benito Preciado: ¡Estraña dicha!

 
 

Bartolo: Pero toda aquesta entrada,

sus caballos, que relinchan
como que sus casas sienten
y a sus señoras avisan.
Con sus trompetas y cajas,
y aquellos huesos que chillan
más altos algunas veces
que tiples de chirimías.
Sus armas, en quien el sol
como en espejo se mira;
sus banderas de colores,
que adornan bandas moriscas.
Las damas, que a las ventanas
les dan la buena venida,
unas saliendo en cabello
para dar al sol envidia,
otras vestidas de galas,
y de esperanzas vestidas,
me han parecido también
como agora por la villa
las hermosas labradoras,
que acompañaron tu hija,
todas vestidas de grana,
de azul y verde palmilla.
Con sus vestidos, que adorna
oro y plata, y blancas cintas,
con sus patenas y sartas,
corales y gargantillas,
donde es el aljófar negro,
y fuera la nieve tinta,
porque me dicen que viene
de Isidro dichoso a vistas;
mas pues que Dios se la da,
San Pedro se la bendiga.


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