San Isidro labrador de Madrid: 16

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Acto Primero
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San Isidro labrador de Madrid Acto I Lope de Vega


Juan de la Cabeza: Entre ellos hay un escudo

que treinta años he guardado,
tan bueno, limpio y dorado
como cuando hacerse pudo.
Porque desde que cayó
en mis manos le guardé
para esta ocasión; no sé
si le gastarás o no,
pero si aquella sin ley
a gastalle te obligare,
haz por tu vida que pare
en comprar un gentil buey.
Sin esto, te pienso dar
dos colchones y un jergón,
y advierte que nuevos son,
que no te quiero engañar.
No ha diez años que se hicieron,
ni seis veces se han lavado;
seis sábanas de delgado
lienzo, que en dote me dieron.
Cuatro almohadas y un banco,
una silla de costillas,
trébedes, sartén, parrillas,
y un paño de manos blanco.
No ha un año que estaba entero
y en toda su perfección;
mal le dé Dios al ratón
que le hizo un agujero.
Dos sargas de linda mano,
la una tiene a David
y el gigante, que en la lid
tendió en el verde llano.
Ella está a medio traer
porque era el lienzo algo flojo;
fáltale al gigante un ojo,
pero no se echa de ver.
La otra tiene pintado
el pródigo, que dirás
que viendo en la artesa estás
los lechones y el salvado.
Están con ojos estraños,
mirando el pródigo esquivo,
y tan gordos que, a estar vivos,
tuvieras para dos años.
Sin otras cosas así,
que por menudencias dejo,
te daré peine y espejo,
y por no cansarte aquí
no te digo los vestidos
y camisas de tu esposa;
tus camisones es cosa
que revientan de polidos.
Ella lleva allá también
su arca grande, donde puso
aspa, lino, rueca y huso
que sabe gastar muy bien.
Para después de mis días,
una viña, un pegujar,
y algo más hay que te dar,
sin tres cabras con sus crías.


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