San Isidro labrador de Madrid: 18

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Acto Primero
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San Isidro labrador de Madrid Acto I Lope de Vega



(Vanse, y sale la ENVIDIA con un corazón en el pecho, y una culebra al hombro.)

Envidia: De mi cueva sombría,

donde jamás ha entrado,
ni me alegra el sol, cuando pudiera
el resplandor del día,
cuyo umbral derribado
jamás pisó mortal que no perdiera,
de ver mi vista fiera,
la razón y el sentido,
salgo a la luz del cielo,
tomando el mortal velo
de que viene mi espíritu vestido,
aunque viendo su lumbre
su resplandor me causa pesadumbre.
No soy la que procuro
vencer la gloria ajena,
mas soy la que a Josef matar quería,
la que el alma aventuro,
si alguna cosa es buena,
hasta envolverla en la tiniebla mía;
ni el bien ni el mal quería,
el mal, porque dél gusto,
y el bien, porque me mata,
que del cielo y la tierra me disgusto,
y del mismo profundo,
yo soy por quien la muerte entró en el mundo.
Por mí fue perseguido
David; por mí fue preso,
vendido y muerto Cristo soberano;
por mí, César herido;
por mí, con tanto exceso
temblaron el francés, y el africano;
por mí, el mejor romano
lloró sin tener ojos;
no hay freno que me rija,
de la Corte soy hija,
y tengo sus palacios por despojos;
soy, sin razón, sin leyes,
sombra de las privanzas de los reyes.
Hame envïado al suelo
mi padre, fiero, horrible,
en cuyas alas y desnuda espada
caí del alto cielo
porque no fue posible
acabar la conquista comenzada;
no vengo a ser honrada
de algún cetro o corona,
ni a perseguir me envía
los reyes que solía,
sino la baja y mísera persona
de un labrador que agora
estima el cielo y esta tierra adora.