San Isidro labrador de Madrid: 47

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Acto Segundo
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San Isidro labrador de Madrid Acto II Lope de Vega


como relieves de plata

brillan desde el torno al suelo.
Los prados se están bordando,
los sotos reverdeciendo,
las aguas se están riyendo
y yo de placer llorando.
 
 

Ángel 2.º: Isidro, a los pequeñitos

revela Dios sus grandezas,
y a las humildes simplezas
sus tesoros infinitos.
Mucho tu simple oración
y tu sabia caridad
agradan su Majestad.
 
 

Isidro: Tiene buena condición.

Él me valga, si no estoy
fuera de mí, de pensar
cómo le puede agradar
esta bajeza que soy.
Cuando se pierde algún rey
andando a caza, acontece
que un labrador se le ofrece,
y duerme entre el heno y buey.
Dios anda a caza de mí,
y como de amor perdido,
posa en mi alma y sentido,
¡qué pobre casa le di!
Yo creo que os hablo mal;
ángeles sois; soy grosero,
no sé letras, leer quiero
ese libro celestial.
Ángeles, leed mi cartilla,
tres sois, tres letras diré,
Christus es Dios, ya lo sé,
¡aunque es tan gran maravilla!
A, seréis vós, y vós B,
vós C, ¡qué tres letras bellas!,
tres personas miro en ellas,
pero un solo Dios, la Fe.
A, será el Padre increado,
B, el Hijo, que fue el Cordero,
pues dijo B en el madero,
llamando a su Padre amado.
Que bien sé que en el Jordán,
como Cordero divino,
nos le enseñó cuando vino
a la tierra el pastor Juan.


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