San Isidro labrador de Madrid: 49

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Acto Segundo
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San Isidro labrador de Madrid Acto II Lope de Vega


Manzanares, que era un yelo

sobre este blanco arenal,
como espejo de cristal
está retratando al cielo.
Como los campos se esmaltan,
los traviesos cabritillos
retozan en los tomillos,
y de peña en peña saltan.
¡Ay, Dios! Isidro está allí,
y de rodillas, ¿qué es esto?
¡De luz divina compuesto
un labrador! ¡Ay de mí!
Mas, ¡cielos! ¿qué es lo que miro?
 

(Descúbrense dos puertas de yerba en alto, se vean detrás los ÁNGELES con sus aguijadas, y los bueyes, como que están arando.)

   
¿Qué mancebos son aquellos
que están arando tan bellos,
que de su luz me retiro?
¡Qué blancos los bueyes son!
El toro que el Sol pasea,
¿cómo es posible que sea
de tan rara perfección?
Ángeles son, ¿qué lo dudo?
Este hombre es santo, que es santo,
santísimo, y todo cuanto
me han dicho, fingirlo pudo
la envidia de su virtud:
¿qué haré, que temblando estoy?
Campos, para bien os doy
desta gloria y beatitud.
Dádmele también a mí
de que dueño vuestro sea,
pero ya el alma desea
que nos troquemos así.
Vosotros seréis mis dueños,
yo vuestro campo seré,
pisadme si os pisa el pie
de un santo, ni son pequeños
los favores que me hacéis,
que si posible me fuera,
campos, cercaros hiciera
del alma misma que veis.


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