San Isidro labrador de Madrid: 60

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Acto Segundo
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San Isidro labrador de Madrid Acto II Lope de Vega


Demonio: ¿Qué mucho, si vee crecer,

tanto el harina de un grano?
Vesle allí, que muele el trigo
y que el harina se vierte.
 
 

Envidia: Si tiene a Dios por amigo,

no es mucho.
 
 

Demonio: ¿Que no hubo muerte

para mí?
 
 

Envidia: No era castigo.

Más es que vivas y veas
que un labrador sube al cielo,
y que tú un arcángel seas,
que por ensalzar tu vuelo
bebes las aguas leteas.
 
 

Demonio: Pesar de mi mal gobierno;

mas viva mi nombre eterno.
 
 

Envidia: Ícaros fuimos los dos,

que el rayo del sol de Dios
arrojó al mar del infierno.
Que un Domingo, al fin Guzmán,
que un Ilefonso Mendoza
estén, Luzbel, donde están;
que una Engracia, en Zaragoza,
y un Teodoro, Capitán,
parece que está en razón:
¡pero un villano grosero!
 
 

Demonio: ¡Oye, que hacer oración

es ido, estorbarle quiero
y darle enojo y pasión!
Tiene este campo una ermita
que llaman la Madalena;
ya del molino la grita,
le cansa y le da gran pena.
 
 

Envidia: La soledad solicita.

Mientras muele, en ella está;
el pollino deja acá;
haré que un lobo le coma.
 
 

Demonio: Ya por esta cuesta asoma,

y le despedaza ya.
Esos muchachos incita
para que dándole grita
le quiten de la oración


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