San Isidro labrador de Madrid: 86

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Acto Tercero
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San Isidro labrador de Madrid Acto III Lope de Vega


Demonio: ¿Por qué?

 
 

Mentira: Porque si a ser santa fue,

tales sus costumbres fueron
que no fue Tays ramera
más loca, pues no hay pastor
con quien no trate de amor
en toda aquella ribera.
 
 

Isidro: ¡Válame Dios!

 
 

Envidia: Bien haréis

en que la saquen de allí.
 
 

Isidro: ¡Que mi mujer vive así!

 
 

Demonio: Yo pienso que le hallaréis

en la puerta de la Vega,
haciendo mal a un caballo.
 
 

Mentira: Adiós, que voy a buscallo.

 
 

Isidro: Piadoso llanto me ciega.

¡Ay, María!, tú de quien
yo aprendía honestidad.
¡Ay, cómo la soledad
no les viene a todos bien!
¡Tú, cuyas santas costumbres
en la noche de mi error
daban mayor resplandor
que al cielo sus altas lumbres!
¡Tú, María, honesta y buena,
de cuya boca no oí
palabra que para mí
no fuese limpia azucena!
¡Tú, deshonesta; tú, ya
tan pública pecadora!
¡Tú! ¡Llorad, ojos, agora
vuestra luz perdida está!
¿La mitad del alma mía
deshonesta? ¡Ojos, llorad,
que perdida la mitad,
peligro correr podría!