Semblanzas: 015

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ALVAREZ Y MENDIZABAL, DON JUAN.[editar]

Por Madrid.


Si hubiera seguido la carrera de las armas, serían sus discípulos todos los generales contemporáneos, porque además de su incansable actividad y arrojo, tiene una portentosa originalidad en cálculos y operaciones militares.

Es notable como financiero, y no puede llevar con paciencia que se hagan objeciones á sus planes, sobre todo si son de arbitraje en momentos de grande apuro. En el campo de las teorías muchos podrán aventajarle, pero en el de la práctica no es fácil que le igualen. Mucho le debe el sistema representativo; pues además de que lo ha identificado con los intereses de las clases medias, facilitándoles la adquisición de bienes nacionales, ha demostrado que la amortización era el fatal obstáculo que impedía en España el desarrollo de la agricultura, de la industria, del comercio y de las artes.

A nadie tiene aversión más que á Martínez de la Rosa; y cuando incidentalmente se habla en el Congreso del asesinato de los frailes, lo mira con ojos centellantes y lo señala con su inmenso brazo diciendo: ¡Ahí está! ¡Ahí está!

Perorando es difuso, y no es fácil hacerlo callar; pues valido de su buena memoria se escuda con el reglamento diciendo:

«Pido que se lea el párrafo 17 de la Memoria que presenté á las Cortes siendo ministro en 19 de febrero de 1836.
El Presidente: No están á mano esos documentos.
Mendizabal: Pues sigo en el uso de la palabra,. Pido que se lea lo que dije en 18 de junio de 1841, que estará en la página 365, columna segunda, línea 33 de Diario de las sesiones. Pido que...»

Cuatro veces ha sido ministro; y jamás ha cobrado los 50,000 reales que de cesantía le corresponden; abnegación tanto mas apreciable, cuanto que está crónicamente enfermo y se ve en la necesidad de andar á pié ó en coche prestado. ¡Qué lección!

Conoce todos los idiomas ¿pero todos los habla mal como el Judio Errante.

Es verdaderamente filantrópico, generoso y honrado. Viste á la inglesa con elegante sencillez. Prócer de cuerpo y de buena figura, ya siente el peso de los años.


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