Sesiones de los Cuerpos Lejislativos de la República de Chile/1844/Sesión de la Cámara de Diputados, en 9 de agosto de 1844

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
CÁMARA DE DIPUTADOS
SESION 25.ª EN 9 DE AGOSTO DE 1844
PRESIDENCIA DE DON FRANCISCO A. PINTO


SUMARIO. —Nómina de los asistentes. —Aprobación del acta precedente. —Cuenta. —Suplementos a los Presupuestos de 1844. —Cuentas de la Tesorería Jeneral. —Solicitud de don José Ignacio Sánchez. —Pension al presbítero don José Lucio Fuentes. —Presupuestos de 1845. —Acta. —Anexos.

CUENTA[editar]

Se da cuenta:

  1. De un oficio por el cual el Presidente de la República pide un suplemento de 38,000 pesos al presupuesto vijente del Ministerio de Justicia. (Anexo núm. 112).
  2. De otro oficio por el cual el mismo majistrado espone que en el exámen de las cuentas de la Tesorería Jeneral ha resultado un alcance de 85 pesos i 3 reales contra los Ministros don José Ramón Várgas Berbal i don Nicolás Marzan i pide que se les exima de pagarlo. (Anexo núm. 113. V. sesiones del 19 de Octubre de 1842 i 5 de Agosto de 1850).
  3. De otro oficio por el cual el mismo majistrado comunica que ha ordenado que se entregue al oficial mayor de la Cámara la suma de 472 pesos i 1 real. (Anexo núm. 114. V. sesion del 2 ).
  4. De otro oficio por el cual el mismo majistrado avisa que queda instruido de la renovación de la mesa. (Anexo núm. 115. V. sesión del 5).
  5. De otro oficio con que el Señado comunica un proyecto de lei que condona a don José Ignacio Sánchez una deuda que reconoce a favor del Fisco como fiador de don Salvador Puga. (Anexo núm. 116. V. sesion del 30 Agosto de 1843).
  6. De otro con que la misma Cámara devuelve aprobado el proyecto de lei que otorga una pensión al presbítero don José Lucio Fuentes. (Anexo núm. 117. V. sesion del 12 de Julio último).
  7. De otro oficio por el cual la misma Cámara comunica la renovacion de la mesa. (Anexo núm. 118).

ACUERDOS[editar]

Se acuerda:

  1. Pedir informe a la comision de ha cienda sobre si se concede un suplemento al Presupuesto de Justicia. (V. sesión del 16)
  2. Pedir informe a la misma comision sobre si se exime a los Ministros de la Tesorería Jeneral de pagar el alcance de 85 pesos i 3 reales.
  3. Pedir informe a la comision de lejislacion sobre el proyecto de lei que condona una deuda a don José Ignacio Sánchez, fiador de don S. Puga. (V. sesiOn del 23).
  4. Comunicar al Gobierno el proyecto de lei que concede una pensión al presbítero Fuentes.
  5. Aprobar las partidas 16 a 27 del Presupuesto del Interior, con escepcion de la 23 que se deja para 2.ª discusiOn. (V. sesiones del 7 i el 12).

ACTA[editar]


sesion en 9 de agosto de 1844

Se abrió a las siete i cuarto de la noche con asistencia de los señores Arteaga, Bustamante, Cifuentes, Covarrúbias, Donoso, Gandarillas, García Reyes, Huidobro, Iñiguez, Irarrázaval, Lastarria, Lastra, León, Lira, López, Montt, Necochea, Orrego, Palacios, Palazuelos, Palma don Cipriano, Palma don Gabriel, Pérez, Pinto, Prieto, Rosas, Sanfuentes, Seco, Sol, Toro don Bernardo, Velásquez, Vial, Urriola i Renjifo.

Aprobada el acta de la anterior, se leyeron cuatro comunicaciones del Presidente de la República: la primera, pidiendo la cantidad de treinta i ocho mil pesos como suplementaria al presupuesto del año actual para atender con ella a la conclusion de la casa destinada a los tribunales; para proveer de varios ausilios a las misiones de infieles i para atender a la construccion i reparacion de cárceles en algunos departamentos de la República i se mandó pasar a la Comision de Hacienda.

La segunda, anunciando haber sido fenecidas las cuentas de los Ministros de la Tesorería Jeneral don Ramon Vargas i don Nicolas Marzan i proponiendo la exoneracion del único i pequeño cargo de 85 pesos 3 reales que resulta contra ellos i se mandó pasar a la misma Comision de Hacienda.

La tercera, comunicando haberse librado la órden conveniente para que la Tesorería Jeneral entregue al oficial mayor de la Secretaría de esta Cámara, don Vicente Arlegui, la cantidad de 472 pesos 1 real para el pago de útiles i muebles comprados para el servicio de esta misma Cámara.

I la cuarta, anunciando quedar el Gobierno instruido de la reelección de Presidente i vice-Presidente de esta Sala, efectuada en la sesion del dia 5 del actual; ésta i la anterior se mandaron archivar.

Se leyeron despues tres comunicaciones del Presidente del Senado.

La primera, comunicando el acuerdo de aquella Cámara a consecuencia de una solicitud de don José Ignacio Sánchez i se mandó pasar a la Comision de Lejislacion.

La segunda, anunciandohaberseaprobado por el Senado el proyecto de lei en que se concede una pension piadosa al presbítero don José Lucio Fuentes, en los mismos términos en que fué sancionado por esta Cámara, i se mandó comunicar al Gobierno.

I la tercera, anunciando la eleccion de Presidente i vice-Presidente que ha hecho en sesion de 7 del actual la espresada Cámara de Senadores i se mandó archivar.

Se continuó despues la discusión particular del presupuesto del Ministerio del Interior i se aprobaron sin alteración las partidas 16, 17, 18 i 19 en la forma siguiente:

16.
Para gastos de la Junta Central de Vacuna i sueldos de los vacunadores en toda la República. Documento número 27
$
8,154
17. Para asignaciones a varios establecimientos, dedudidasde la masa decimal. Documento número 28
23,813 .4
18. Para pensiones pías. Documento número 29
1,308
19. Para gastos de beneficencia i utilidad pública. Documento número 30 10,000


En la discusion de esta última partida se hizo por el señor Sanfuentes indicacion para que se aumentase con dos mil pesos mas destinados a la construccion de un hospital en Vallenar i sometida a votacion resultó por mayoría de dieciseis contra quince votos aprobada en la forma siguiente:

20. Para ausilio de un hospital en Vallenar $
2,000

Despues se discutieron i aprobaron sin alteracion las partidas sucesivas a las cuales, por la interposicion de la inmediata anterior, corresponden los números que a continuación se espresan:

21. Para ausilio del hospital de


Valparaiso. Documento número 31 $ 5,731 .2
22. Para asignaciones de indíjenas en Concepcion i Valdivia. Documento número 32
4,480
24. Para varios gastos menores. Documento número 35
1,153
25. Para gastos secretos id. id
6,000
26. Para la formacion de un paseo público i construccion de un arco triunfal que deben trabajarse en memoria de la gloriosa victoria de Yungai en la forma decretada por disposicion de 5 de abril de 1839 12,000
27. Para gastos estraordinarios imprevistos 25,000

La partida destinada a suscripcion de periódicos i otros gastos a la cual corresponde el número 23 se dejó para segunda discusion.

I se levanto la sesion a las nueve tres cuartos de la noche. —PINTO. —R. Reniifo.


SESION DEL 9 DE AGOSTO [1]

Asistieron los señores Arteaga, Bustamante, Cifuentes, Covarrúbias, Donoso, Gandarillas, García Reyes, Huidobro, Iñiguez, Irarrázaval, Lastarria, Lastra, Leon, Lira, López, Montt, Necochea, Orrego, Palacios, Palma don J. Gabriel, Palma don Cipriano, Perez, Pinto, Renjifo, Rosas, Sanfuentes, Seco, Soto, Toro don Bernardo, Urriola, Velásquez i Vial.

Aprobada el acta de la sesion anterior, se leyeron las piezas siguientes: 1.° dos mensajes del Presidente de la República: en el primero se espone a la Cámara que habiéndose agotado la suma de 6,000 pesos que votó el Congreso para la refaccion de la casa destinada para los Tribunales de Justicia, pide 4 a 6,000 pesos mas para aquel objeto, como para subvenir a las misiones de infieles i construir cárceles para retener a los reos, miéntras se les enjuicia; pasó a la Comision de Hicienda; en el segundo se manifiesta que el Ejecutivo no ha tenido necesidad de nacer uso de la autorizacion que se le concedió para liquidar las cuentas de los señores Várgas i Marzan, pues que ellas se han concluido de una manera satisfactoria; 2.ª dos oficios del Ejecutivo, el primero en que anuncia haber decretado i mandado tonar razon del pago de 472 pesos 1 real a que ascendian algunos gastos hechos para la comodidad i servicio de la Cámara; i el segundo en que acusa recibo de la nota en que se le anuncia las personas elejidas para Presidente i Vice de la Sala; i 3.ª a tres oficios del Senado: en el primero, se pone en conocimiento de la Cámara haberse elejido para Presidente al señor don Mariano Egaña i para Vice al señor Arcediano don José Miguel Solar; en el segundo, se dice haberse aprobado una solicitud de don José Ignacio Sánchez, i en el tercero, haber aprobado igualmente aquella Cámara la pensión graciosa concedida por la de Diputados al presbítero don José Lucio Fuentes; se mandó comunicar.

Continuó la discusion particular de la lei de presupuestos del Ministerio del Interior, se aprobaron sin discusion alguna las partidas 16 i 17.

Se puso en discusion la partida 18.

El señor Ministro del Interior. —Las pensiones pias de que habla esta partida, como la Cámara debe reconocerlo, son las que se han decretado por el Congreso en cuanto ellas pertenecen a los empleados que corresponden al Ministerio del Interior.

El señor Vice-Presidente. —Seria conveniente, señor, escusar la votacion de todas las partidas a que no se haga oposicion alguna, a fin de no demorar tanto la aprobacion de los presupuestos.

Fué admitida esta indicacion i aprobada la partida 18.

Partida 19, en discusion.

"Partida 19. Para gastos de beneficencia i utilidad pública. Documento número 30, 10,000 pesos.

El señor Sanfuentes. —Yo necesito hacer una indicacion en este lugar, i por lo mismo deseo saber el empleo que se da a estos 10,000 pesos para gastos de beneficencia i utilidad pública.

El señor Ministro del Interior. —Señor: hace muchos años a que se dictó una disposicion en virtud de la cual se asignaba la cantidad de 10,000 pesos para gastos de beneficencía, en cuya disposicion estaban tambien espresados los objetos a que debia aplicarse esa suma. El principal de ellos era, si mal no me acuerdo, el costear la traslacion al pais de algunos profesores, de individuos científicos que se contratasen en Europa.

Hace poco tiempo que al considerar el Congreso esta partida, la redactó en los mismos términos en que se ha leido, con el fin de que abrace todos los objetos de beneficencia i utilidad pública.

El Gobierno la aplica en ausiliar algunos establecimientos en las provincias de la República; la aplica tambien para ausiliar las rentas de algunas Municipalidades, como igualmente para remediar ciertas necesidades urjentes e imprevistas que de vez en cuando aparecen en las provincias; como por ejemplo, epidemias. Entónces se procura atender a ellas con médicos i con otros ausilios semejantes. Se le ha dado otros distintos usos que no tengo presentes por ahora, pero que los señores Diputados i en especial los miembros de la Comision habran visto en la cuenta de los gastos de la administracion pública hechos en el año anterior, i habran observado que todos los objetos a que se han aplicado los 10,000 pesos asignados para ese año han tenido la aplicacion que segun la lei debian tener. Si alguna otra especie de duda ocurre al señor Diputado, estoi pronto a satisfacerla en cuanto sea posible.

El señor Sanfuentes. —Pido la palabra, de ningun modo para oponerme a esta partida, porque considero que tenemos necesidad de que haya fondos para socorrer ciertos gastos indispensables en este jénero, sino para hacer una solicitud que, en atención a los fundamentos en que voi a apoyarla, espero que tendrá buena acojida en la Cámara. Deseo remediar una necesidad que desde luego se presenta con el carácter de urjente en la ciudad de Vallenar, por quien represento. Siendo la minería la principal ocupacion de aquel pueblo, ocurren de todos los puntos de la República muchos operarios que por la circunstancia de ser estraños, no tienen allí ninguna relacion de familia ni de otra clase, careciendo talvez hasta de hogar. Suelen tambien haber allí epidemias, algunas de las cuales, las viruelas entre ellas; los mineros, por su propio ejercicio, están sujetos a esta enfermedad, i cuando la tienen no hallan ni un miserable hospital en que acojerse; apelan a la policía, pero ésta tiene que recurrir al celo de los vecinos para que les acojan en sus mismas casas; éstos por no contaminarlas se escusan algunas veces mirando por su propia seguridad i la de su familia; de manera que aquellos desgraciados se ven en la necesidad de morir sin lecho.

Los vecinos, para evitar tales escusas, se han reunido a fin de formar, por medio de suscriciones, un pequeño hospital que se mira como indispensable; pero bien poco se puede hacer con tan escaso recurso; la Municipalidad tampoco tiene medios de llevarlo a efecto, porque carece de los fondos mas necesarios para sus gastos mas indispensables.

A fin de remediar estas necesidades, me habian encargado mis comitentes que solicitase de la Cámara autorizacion para establecer una contribucion pequeña sobre las cargas de efectos que entran allí; pero he dejado de hacerlo hasta ahora por la repugnancia con que siempre se recibe la imposicion de cualquiera contribucion; esperando ademas, que se presentase el proyecto de aumento de rentas de la municipalidad.

Me habria abstenido de hacerlo ahora; mas este proyecto por su naturaleza debe ser largo; talvez no se presentará hasta dentro de algun tiempo i aun cuando fuese mui en breve, siempre su discusion duraria dos años por lo ménos, i entre tanto, la necesidad no se remedia.

Por esto solicitaba de la Cámara que aumentase esta partida a 12,000 pesos, con el fin de que 2,000 sirviesen a este fin. Con esa suma se animarian las suscriciones, i en fin, se socorreria una necesidad que padece una clase de trabajadores que es de las mas necesarias en la República.

Mi objeto es que se agregue a la partida esta cláusula: "Para ausilio de un hospital en Vallenar 2,000 pesos".

El señor Ministro del Interior. —Altamente laudable, por cierto, es el fin que se ha propuesto el señor Diputado preopinante, al pedir que se aumente la partida que está en discusion con 2,000 pesos mas para ausilio de un pequeño hospital en Vallenar.

El señor Diputado ha hablado de una necesidad sobre la cual no tenia una noticia especial; pues hasta hoi, ni en las indicaciones que anualmente hacen los intendentes sobre las necesidades de los pueblos de cada una de las provincias, ni en el proyecto sobre nuevos arbitrios para ensanchar las entradas municipales de Vallenar, se ha presentado al Gobierno esa necesidad con el carácter de grave i urjente con que la ha hecho aparecer el señor Diputado. A haber sido así, señor, el Gobierno indudablemente, hechando mano de los gastos destinados a beneficencia i utilidad pública, se habria apresurado a satisfacerla.

Hai ciertas necesidides de la misma especie que aquella de que estamos tratando, que se hacen sentir casi en todos los pueblos de la República; de manera que si quisiéramos remediarlas todas, echaríamos de ménos esa clase de establecimientos en la gran mayoría de nuestras poblaciones. En la imposibilidad de atender al gran número de esas necesidades que hai por satisfacer en toda su estension i en todas partes simultáneamente, es preciso entrar a hacer una comparacion acerca de ellas, para examinar donde aparecen con el carácter de mas importantes i urjentes.

Mal se ha podido practicar por el Gobierno esta operacion en el presente caso, puesto que ya he dicho que esa necesidad no se ha representado ni por el jefe de la provincia, ni por la municipalidad del departamento.

Si la Cámara creyese que votando dos mil pesos para el establecimiento de un hospital en aquel punto iba a remediar el mil, talvez se equivocaría; por poco ensanche que se le dé a un establecimiento de esta especie, con dos mil pesos i con otro tanto que seria lo mas que allí podria colectarse para ausilio de dicho hospital, apénas habria para pagar el sueldo de sus empleados. Debemos tener en cuenta que un hospital demanda un número considerable de sirvientes, el establecimiento de una botica, porque en esos pueblos no la hai; se necesita comprar camas i ropas, cosas indispensables para la comodidad de un enfermo; i exije tambien casi de necesidad que haya un facultativo que lo atienda. Todo esto, señor, ni con 2, ni con 4, ni con 6,000 pesos puede satisfacerse en un pueblo como Vallenar. No se creeria con justicia que yo voi a deducir de aqui que no debe prestarse ausilio alguno para la necesidad que se ha espresado. Mi objeto no ha sido otro que manifestar: primero, que el Gcbierno por sí mismo, ya sea con fondos tomados de la partida que ahora se discute, ya con los destinados a gastos estraordinarios, ya con una porcion de la masa decimal, que por ahora existe para el establecimiento de hospitales, se apresurará a remediar semejante necesidad, ya que se ha puesto en conocimiento.

Me he propuesto en segundo lugar, hacer ver a la sala que si se quisiese dar un ausilio a los enfermos de aquel hospital, talvez no seria el medio mas acertado el dar fondos para la construccion de un hospital, porque igual socorro se les daria cuidando a los enfermos pobres en sus casas con médicos, con medicina, i en suma con lo que fuese necesario, ahorrándose así los gastos de una casa i los de un número no despreciable de empleados.

En la presente discusion se me van ofreciendo ocasiones que yo no debo dejar pasar, para manifestar la atencion que el Gobierno presta a los diversos ramos del servicio público. Esta noche, por ejemplo, se ha hecho mencion de un proyecto de que yo hablé en el año anterior, en el que se trata de dar ensanche a las rentas municipales. Debo confesar que, desgraciadamente, se ha hecho poco aun en esta materia, porque el primer paso que diera el Gobierno a este respecto considerando un proyecto, semejante, no encontraría talvez simpatías por haber necesidad de establecer nuevas contribuciones: el primer paso, digo, fué pedir a las mismas municipalidades noticias de las sumas con que contaban, de los arbitrios que se podrian tocar. Desgraciadamente aun no se han recibido esos datos de un modo que en jeneral corresponda al objeto con que se pidieron; porque nuestro sistema administrativo es un sistema a plomo, me esplicaré así, es un sistema que no ofrece bastante cooperacion al Ministerio para poder obrar como ya he tenido ocasion de manifestárselo a la Cámara i como lo haré despues cuando se trate de nuevo de aumentar el sueldo a los Intendentes i de dotar a los Gcbernadores, pues éstos no pueden servir bien mientras lo hagan de balde.

Se han recibido de las provincias varios informes, pero ninguno de ellos ha servido, porque unos están reducidos a pedir la cesion de ramos fiscales; aquí se pide que se ceda el de diezmos; allí las mandas forzosas; allá $ 10,000 para construir un puente; unas Municipalidades han presentado arbitrios inadmisibles; otras los han remitido sin acompañar los datos bastantes para conocer su importancia, i tal sucedió con la de Vallenar; de manera que el Gobierno no ha pedido llenar su deseo ferviente de llamar la atencion de las Cámaras en la presente lejislatura hácia ese proyecto, aunque se trabaja por hacerlo a la brevedad posible.

Pero basta, señor, de digresion, que tal reputo la última parte de lo que acabo de esponer a la sala. Volviendo a la indicacion que se ha hecho, diré en cuatro palabras, que me parece que si se quiere dar ese ensanche a la partida de gastos de la beneficencia i utilidad pública, no es necesario hacerlo en la forma que quiere el señor Diputado preopinante; i que basta esta especie de recomendacion, que por tal la tomaré, para que el Gobierno atienda a una necesidad urjente, según se dice, que existe en Vallenar. Me parece que esto será suficiente para confiar en que el Gobierno atenderá a esa necesidad; mas si la Cámara quisiese hacerlo desde luego por sí misma, yo de ninguna manera podria oponerme, mucho mas cuando ya he presentado algunas observaciones para que proceda con bastante ccnocimiento de causa.

El señor Sanfuentes. —Yo no desconozco que todos los pueblos de la República, como ha dicho mui bien el señor Ministro, padecen necesidades aflictivas; pero precisamente, uno de los motivos en que he apoyado mi indicacion, es que son mui pocos, o quizá ninguno, aquellos en que se reúnen circunstancias tales que hacen tomar un carácter de gravedad a la que aparece en Vallenar. En los demas puntos de la República todos tienen relaciones; si se enferman tienen familias que los ausilien. No sucede así con los de Vallenar, pues la mayor parte son mineros que ocurren allí i no tienen mas que perecer a la inclemencia del tiempo. Esta circunstancia verdaderamente aflictiva, es la que me ha precisado a hacer a la Cámara esta indicacion. Yo conozco que $ 2,000 no bastan, pero esto se mirará como un ausilio que presta el Gobierno para el fomento de las suscriciones; tampoco deberá destinarse esa suma para la construccion de un hospital, sino para ausiliar a aquel pueblo en caso de epidemia. No diré mas, señor, la Cámara verá si puede otorgar esta peticion o no.

Se proeedió a votacion sobre la partida tal como aparece en los presupuestos i resultó aprobada por mayoría de 22 votos contra 8, dándese lugar a la indicacion del señor Sanfuentes.

El señor Toro. —Como miembro de la comision mista, señor, si mal no me acuerdo, he reparado que no se gastó toda la cantidad que se votó para el año de 1843 para gastos de beneficencia. Me parece que apénas se invirtieron 6 mil pesos i creo que sobra mucho mas de lo que exije el señor Diputado para el ausilio de ese pueblo ¿Qué necesidad tendremos entonces de aumentar la partida, cuando para el ausilio de ese solo pueblo parece que hai la cantidad suficiente? Aprobándose la partida como está, podrá el Gobierno prestar los ausilios que sean necesarios.

El señor Presidente. —No se puede hechar ma no de lo que se ha dejado de gastar en el año anterior.

El señor Toro. —No quiero decir eso: hablo por analojía. El señor Ministro podrá decir si alcanzará o no la suma presupuestada.

El señor Palazuelos. —Debe votarse porque hai una indicacion que se ha trasmitido por la sala; debe votarse señor.

Se puso en votacion la indicacion del señor Sanfuentes, considerándosela como una nueva partida, i fué aprobada por 16 votos contra 15, en las términos siguientes:

"Para ausilio de un hospital en Vallenar, $ 2,000".

Se aprobaron igualmente las partidas 20 i 21 sin discusion.

"Partida 20. Para ausilios al hospital de Valparaiso. Documento numero 31, $ 57,312".

"Partida 21. Para asignaciones de indijenas en Concepcion i Valdivia. Documento número 32, $ 4,480".

Partida 22 (en discusion).

"Para costear la impresion de El Araucano, suscripcion a varios periódicos, la redaccion taquigráfica i publicacion de las sesiones de ámbas Cámaras. Documentos números 33 i 34, $ 16,000".

El señor Ministro del Interior. —No puedo convenir, señor, con el parecer de los señores de la Comision que ha informado sobre los presupuestos, en órden a la partida que se acaba de poner en discusion. El Gobierno pidió para costear la impresion de El Araucano i suscripcion a periódicos, la suma de 16,000 pesos i separadamente 4,000 mas para la redaccion taquigráfica i publicacion de sesiones de ámbas Cámaras, con arreglo al acuerdo que estas hicieron el año anterior, i en conformidad al cálculo de lo que tal impresion i publicacion importarian. La Comision ha unido en esta parte las dos partidas, cuyo monto total era de 20,000 pesos, reduciéndolas a 16,000; de manera que destinando 4,000 pesos al objeto de que he hablado i aplicando, 2,600 a El Araucano, que es lo que poco mas o ménos importa su impresion anualmente, quedan sólo para la suscripcion a periódicos en jeneral, 10.000 i pico de pesos, suma que me parece del todo insuficiente si se atiende a la importancia del objeto a que se puede aplicar, i los bienes reales que por ellos se pueden conseguir. No me propongo ahora, señor, manifestar a la Cámara cuánta es la importancia de las publicaciones periódicas, cuánta la predileccion con que todos los pueblos libres han mirado esas mismas publicaciones. A ese respecto, yo no haria otra cosa, que presentar verdades triviales, que esponer hechos conocidos de todos, i que referir en suma, lo que con igual motivo que al presente, tuve en otra ocasion el honor de esponer a la Sala. No es ese ahora mi propósito; basta decir que el mejor canal de civilizacion, el mejor motor de la industria, el medio mas eficaz de preparar los adelantos de los pueblos i desenvolver los proyectos útiles que conciben, ya la autoridad, ya los particulares; en suma, que el camino las mas veces seguro a la marcha i progresos de un pais, es la prensa periódica. I si esto se considera cierto en paises que parece que ya no podrían adelantar mas por la alta ilustracion ha que han llegado; si éste es un punto en que se ha fijado la atencion de los pueblos en que la promocion de adelantamientos importantes ha tocado ya en su término; cuánto mas seguro, cuánto mas cierto será esto en uno que empieza a dar los primeros pasos, tanto en la carrera de la civilizacion, como de los progresos. ¡Mucho podria estenderme, señor, a este respecto, seguro de que no podría oponérseme otro argumento, si no es tomado del abuso que por desgracia se hace de vez en cuando entre nosotros de la prensa periódica! Yo veo con sentimiento, señor, que el ánimo de todos los hombres que abrigan verdaderos deseos por el bien del pais; que el ánimo de hombres pensadores i de juicio, de hombres en quienes tiene especialmente su asiento la ilustracion, se ha ido, por decirlo así, previniendo contra la prensa periódica a causa de semejantes abusos; i que en cierta minera se ha confundido lo santo de la institucion con lo pernicioso de los abusos a que están sujetas todas las cosas humanas, i aun no humanas. Cuando se echa la vista a aqueilos escritos mal considerados en que se proponen bruscamente, por ejemplo, innovaciones que no se conoce cuál es su estension, cuáles sus resultados; cuando se ve que la prensa periódica se arrastra, digámoslo así, en el fango de las personalidades; cuando se oye dogmatizar i dar lecciones a los que todavía se hallan en el caso de recibirlas, se previene entónces el ánimo de aquellos hombres de sensatez que quisieran ver en todas partes el bien del pais. Pero volveré a decirlo: del abuso, de la licencia, no pueden deducirse argumentos de valer contra la institucion, ni considerarse como perjudiciales, como maléficos, los resultados de un invento que en todas partes se ha considerado en la forma en que ántes lo presenté.

Es un hecho, señor, que la prensa periódica no puede existir entre nosotros sin algun ausilio del Gobierno; en otros términos: sin un ausilio de la nacion, que lo acuerda por medio de sus representantes; i digo que es un hecho, porque es difícil que se pueda presentar un periódico que haya durado en su carrera algun tiempo considerable i que no haya sido costeado en la forma que acabo de esponer.

Es un hecho, por otra parte, señor, que felizmente el espíritu público, adormecido en estremo hasta hoi, como tantas veces lo hemos esperimentado, va despertando poco a poco de su letargo, i unido al espíritu de asociacion, se van promoviendo empresas útiles i formando proyectos de importancia. Para el desarrollo de esas empresas i proyectos es necesario echar mano entre nosotros de la prensa periódica, sin la cual esas sociedades que apénas cuentan con el patriotismo, con la buena intencion de sus miebros, no podrian hacer lo necesario para desenvolver sus mismas ideas; no podrian dar todos aquellos pasos que ccntribuyan al fin que se proponen i que coadyuvan a su sosten. Léjos de eso, hemos visto que el primer paso que han dado las sociedades organizadas, que son las de agricultura i de mineria, ha sido el establecimiento de un periódico, el de la primera murió por falta de fondos con que hacerlo subsistir; al de la segunda no ha sido posible auxiliarlo, porque el Gobierno carece de los fondos necesarios para poderlo hacer.

¿I quién podrá desconocer que así del seno de éstas i otras sociedades, como de muchos individuos, pueden aparecer periódicos en todo sentido útiles, periódicos sin los cuales quizás no tendrían vida esas mismas sociedades que aparecen apagándose en ellos?

Es tambien otro hecho, señor, que el Gobierno no abusa de los fondos que las Cámaras le proporcionan para el fomento de la prensa periódica, porque con toda satisfaccion repetiré en esta noche lo que en otrás dije: que el Gobierno no exije de los editores de los periódicos que proteje, sino sensatez, buen juicio i que coadyuven a servir al pais; no exije que le alaben ni que le sirvan ciegamente, i siento esto como un hecho, porque lo puedo poner de bulto a la vista de los señores Diputados; fíjense si no aun en los artículos editoriales de esos mismos periódicos i allí se verá espresada con plena libertad la opinion del que escribe, i se encontrará que mas de una vez se han atacado los proyectos del Gobierno.

Es otro hecho, señor, que la libertad de la prensa tiene sus peligros, i que estos peligros son tanto mayoies donde esa libertad no está moderada por las costumbres donde aun no es bien conocida. I digo esto para manifestar que siempre que sea posible que haya un regulador, no encuentro otra palabra mas a propósito, un regulador del uso que se haga de ese bien tan precioso para los pueblos, será éste un grandísimo beneficio, ¿i quién mejor que la nacion misma, por el órgano de sus representantes, que son los que votan el sosten que se presta a los periódicos? ¿Quién mejor que las Cámaras, que son las que dan lo que el Gobierno pide con ese fin? No puede decirse que haya a este respecto el temor de que el Ministerio de hoi, cambiándose, pueda influir en la aplicación que se dé a los fondos para suscripciones a periódicos, i que otro Ministerio que pueda haber mañana, haga mal uso de la suma a que me estoi contrayendo; porque es preciso que las Cámaras aprueben esta partida cada año; i si a guna vez apareciese que se habia hecho mal uso de ella ¿qué inconveniente habria para que las mismas Cámaras suspendiesen lo que hoi acuerdan?

Es también indudable, señor, que siempre que no exista este resorte moderador, como ántes dije, no tendríamos medios ningunos que emplear para correjir los desbordes mismos de la prensa; no tendremos diques que poner, de manera que miéntras mas estemos espuestos a los abusos de la licencia de la prensa, ya sea porque no se conoce lo que importa la libertad de ella, ya sea por la naturaleza de la misma institucion, tanto mas necesario es que la lejislatura esté en guardia i procure evitar los efectos funestos que pudieran causar tales abusos. A primera vista parece que esto hace contra mi propósito, pero no es así, señor, si bien se considera, porque uno de los medios de correjir los abusos de la prensa misma, es emplear la misma arma con que se combate, i es necesario por lo mismo, que no nos desprendamos de ella, para poder gozar un bien semejante.

Por último, señor, me parece una especie de fenómeno que sea a la Cámara de Diputados de Chile a quien yo venga a hacer reflexiones para pedir que procure el fomento de la prensa periódica; de esa institucion eminentemente republicana, eminentemente liberal; de esta institucion a que debe el mundo casi todos los bienes que hoi gozamos; de esta institucion sujeta como todo a abusos i demasías, pero que por lo mismo es necesario prevenirse contra esos mismos abusos i demasías. No convengo pues señor, en lo que la comision ha opinado, i me parece que debe aprobarse la partida tal como el Gobierno la presentó.

El señor Toro. —Miembro yo, señor, de la Comision Mista que redujo la partida en cuestión a 16,000 pesos, no puedo ménos de hacer presente a la Cámara las razones que hubo para reducirla a esa suma.

No seré yo nunca, señor, el que niegue que la prensa periódica es el vehículo por donde se comunica a la sociedad la ilustracion i todos los descubrimientos de las artes, como los secretos de la ciencia. Nó, señor, ni creo tampoco que podria decirse de la Comision Mista que ha mirado como poco importante, ni que ha dejado de apreciar en su verdadero valor la institucion de la prensa periódica. Léjos de eso, la ha mirado como un poder morijerador, i en este sentido ha reducido la partida. Mas, reducir la partida no es de ningún modo atacar la prensa periódica. No niego tampoco, señor, que el Gobierno deba tener tambien periódicos que sean un brazo fuerte contra la licencia; pero tambien es un hecho que la prensa periódica no tiene mas amo que el que la sostiene; si la prénsa la sostiene un partido, de él dependerá: si la sostiene un particular, dependerá de ese particular.

Esto ya lo hemos palpado, hemos visto aquí un periódico que no vino sino de una sola persona i ¿qué otras ideas ha revelado sino las de ese individúo? nadie lo ha comprado, nadie lo ha leido, porque no encontraba simpatías en el público.

Se me dirá que no puede sostenerse porque es pequeña la asignacion. Niego el hecho, señor, cerca de 4,600 pesos cuesta el periódico Mercurio, cantidades poco menores cuestan el Progreso i la Gaceta. I como he sentado que la prensa no representa otras ideas e intereses que los de la corporacion o partido que la sostiene, resulta que los periódicos no representan otras ideas que las del Gobierno, ¿es éste el fruto que se piensa sacar de la prensa periódica? ¿es éste el fin a donde debemos llevar nuestras protecciones? ¿no seria mucho mas propio del objeto el dejar la prensa libre? Se me dirá que no puede subsistir sin ausilio, sin favor. Pero hemos visto i vemos en el día un diario que no recibe ninguno, que es el Siglo i el Telégrafo de Concepcion, i sin embargo subsisten i se leen. Yo no quiero hacer el parangón de uno i otro periódico, ni me fijo tampoco en las ventajas que traen a la nacion unos i otros: el hecho es que pueden existir sin patrocinio del Gobierno. I digo mas, que si los empresarios de un diario no contasen con esta seguridad, tratarian de contentar al público lector de su jeneralidad, i como prueba de esto, se ha visto que el oríjen de la Gaceta no lo debió sino a la publicacion de un hecho por el Mercurio, por el que se encontraron ajados en su nacionalismo un centenar de suscritores de este diario, i este fué el motivo i la causa de la aparicion de la Gaceta.

Ha dicho el señor Ministro que los periódicos atacan los proyectos del Gobierno. No niego el hecho, sólo por haberse enunciado, a pesar de no haber reparado en él. Pero tampoco se negatá otro i es que tenemos un mal sistema de aduanas, i los periódicos ¿qué han dicho de esto?

Hemos visto, señor, marchar así a Europa 700,000 pesos con el objeto de amenizar parte de la deuda del empréstito anglo-chileno. Esta amortizacion no tuvo efecto; se dejó este capital en una casa de tercer órden en Inglaterra, a mas se le obligó a pagar el cuatro por ciento de interes por todo el tiempo que quedasen estos caudales en sus manos i esto precisamente al mismo tiempo que el interes del dinero en Inglaterra solamente es el dos por ciento, i obligar a la casa depositaria a pagar un interes doble ¿no es forzar a ésta misma a emprender especulaciones arriesgadas i obligarla a una bancarrota? ¿no se encontiarian sumidos en ella los capitales chilenos?

Este hecho es positivo i sin embargo ¿ha dicho algo la prensa periódica? Nuestra industria caduca al nacer, muere por falta de alimento; este alimento son los capitales. Existe en el tesoro millón i medio de pesos que el Gobierno dice no halla qué hacer con ellos, i sin embargo la industria no se proteje, i ¿se ha dicho algo de esto en la prensa periódica? ¿Se guardaria este silencio si ella fuera libre? No quiero decir por eso que los redactores sean esclavos: debo decir que los periódicos, el diarismo, no representa sino las ideas del que los sostiene; i el hecho constante es que en todas partes aparecen necesidades i la prensa periódica sin embargo a todas calla, i no es otra la razon de esto sino que teme ajar al Gobierno, teme que su amor propio se ofenda i como no consideran en nada el resto de los suscritores, a nadie sino al Gobierno desean agradar.

Hai otro hecho, señor, entre muchos otros, que podria citar. Se trataba de mejoras de rentas en la República; el único diario que ha tratado de esto es El Mercurio, mas esto fué cuando el redactor se separó de la empresa; entónces fué cuando vino a tomar parte en esta discusion, a manifestar sus ideas sobre esta materia, sin saber todavia qué parte fué la victoriosa: el publico lo habrá decidido. ¿I qué prueba este hecho de no haber tomado parte en esta discusion el redactor del El Mercurio, sino despues de haberse separado de la redaccion? ¿qué prueba este hecho?

Aparecerán, señor, sin duda en la prensa periódica muchos casos en que el Gobierno tenga que poner coto a las demasías de los diarios, pero este coto puede ponerse por uno o por dos diarios, pero no es una razon para que todos dependan de la autoridad. De este modo, todos los periódicos representarian las mismas ideas del Gobierno dependiendo de él; ¿i éste es el objeto que la Cámara quiere conseguir al aprobar la partida? Nó, señor.

Me parece, pues, que con la cantidad que se deja a disposicion del Gobierno que es de 10,000 pesos, hai la suficiente para que el Gobierno pueda protejer uno o dos diarios cuando mas.

Ahora, señor, que no es sólo la cantidad de 16,000 pesos la que se pone a disposicion del Gobierno, sino que también tiene 2,000 i tantos pesos que se dan por el Ministerio de Justicia para la impresion de la Gaceta de los Tribunales, 600 pesos para el editor de El Araucano i 6,000 pesos que se le dan para gastos secretos, con los cuales, como sabe mui bien el señor Ministro, i no con partidas espresas, se costea en otros paises mui ilustrados la proteccion a periódicos que sostienen la administracion. Con que tenemos 16,000 pesos por la partida en cuestion, 6,000 mas de gastos secretos, son 22,000 pesos; 2,000 i tantos para la Gaceta i 600 para el editor de El Araucano, son cerca de 25,000 pesos; suma que para el estado de nuestras rentas me parece mas que suficiente para llenar esa necesidad.

No puedo dejar, señor, de sostener la partida que la comision ha presentado; me resta sólo contraerme a la última parte del discurso del señor Ministro. Sentiria que se creyera que en mi asiento no he de conocer i sostener la importancia del periodista; lo que yo quiero es hacerlo útil i ventajoso, según el espíritu de nuestras instituciones; quiero libertarlo, quiero dejarlo en estado de hacer todo el bien de que es susceptible i a este respecto, lo digo con orgullo, no le dará nadie la idea de importancia en que lo tengo. Creo, señor, haber dicho lo bastante para sostener la partida de la comision, al ménos para manifestar lo que ésta tuvo presente.

El señor Ministro del Interior. —Mui pocas son las palabras que tengo que pronunciar en contestacion del discurso del señor Diputado que acaba de hablar. Creo subsistente en toda su fuerza las reflexiones que antes tuve el honor de esponer a la Cámara; voi a contraerme sólo a ciertos hechos a que ha aludido el señor Diputado preopinante. Ha concluido su discurso conviniendo con el que habia acerca de los beneficios i de la importancia de las publicaciones periódicas; pero al mismo tiempo no quiere convenir en uno de los recursos que se presentan para fomentar semejantes publicaciones. Lo dije, señor, i lo repito, es imposible que el diarismo se mantenga entre nosotros sin un auxilio mas o ménos eficaz de la nacion. En prueba de esto, cité el hecho de no haber habido un sólo periódico que haya contado una duracion algo considerable, sino es aquellos que se han sostenido con la suscricion de los fondos públicos. Se han citado en contrario dos papeles, El Telégrafo de Concepcion, i el diario titulado El Siglo; pero ¿desde cuándo data el oríjen de estos periódicos? ¿i tiene algun dato el señor Diputado que acaba de hablar para suponer que su duracion será permanente, miéntras tanto que no sean auxiliados? Se citan, pues, hechos incompletos, señor, incompletos en toda la estension de la palabra, i se citan sólo dos hechos de esta naturaleza en contraposicion de los muchos que en sentido contrario podrian presentarse.

Yo convengo con el señor Diputado en que es de suponer que un periodista sirva de preferencia al que sostiene su periódico, pero de esto no puede deducirse observacion alguna exacta en apoyo del parecer de la Comision, porque el que ciertos periódicos sirvan a los que contribuyen a sostenerlo, será bueno o malo; según que los fines de ese que fomenta el periódico sean también buenos o malos.

Por otra parte, señor, ¿quién es el que verdaderamente sostiene la suscricion que se concede a los diarios? ¿No es la nacion? ¿No es la Cámara que ahora mismo está examinando esta suscricion? Luego, la division que ha de dar la Cámara ha de ser la que mas convenga al bien de la nacion. Tan cierto es esto, que si esos periódicos a que el Gobierno ha asignado alguna cantidad, no sirviesen al público, las Cámaras dirian seguramente el año venidero: no subsista la suscricion, de manera que lo que el señor Diputado ha dicho del Gobierno, tiene su propia aplicacion hablando de las Cámaras. Si es malo que el ausilio se dé por parte del Gobierno; si puede demostrarse que es perjudicial, uniformaré mi opinion a la del señor Diputado. Pero vamos a los hechos, señor. Para que los argumentos que se han sentado en apoyo del sentir de la Comision tuviesen alguna fuerza, era preciso que no se probara que los periódicos que hasta hoi se han sostenido con ausilio del público lo perjudican, lo sirven mal; vendría bien que se dijera que las Cámaras no deben contribuir al sosten de los periódicos, pero esto está mui léjos de ser así, porque los datos que se han presentado en demostracion de ese principio, son equívocos. Se dice que no se ha visto que un periódico haya manifestado ideas contrarias a los proyectos del Gobierno, i aun a algunos de los que existen en las Secretarias de las Cámaras que podria citar muchos ejemplares a este respecto; mas, escuso hacerlo, señor, porque basta la sola consideiacion de que cualquier periodista en Chile, no solamente tiene libertad para manifestar opiniones contrarias al Gobierno; sino para denunciar la conducta funcionaria de diversos empleados, aun de aquellos de mayor categoría; así es que se ha atacado a gobernadores, a intendentes i a ministros. Si no tienen pues embarazo los periodistas para atacar a los funcionarios públicos, ¿lo tendrán para manifestar opiniones contiarias al Gobierno? Es un equivocado modo de discurrir, hacer el argumento negativo que se ha hecho.

Porque no se ha denunciado tal abuso, porque no se ha atacado tal medida ¿se arguye diciendo haber poca libertad en la prensa? Para esto seria necesario que el parecer de esos mismos diaristas sobre tales medidas fuese el mismo que el del señor Diputado. Puede ser que este señor Diputado crea, como lo ha indicado, que tenemos un pésimo sistema de aduana, i que los que escriben crean que el sistema que tenemos es bueno. Era necesario ademas que el Gobierno estuviese empeñado en ocultar esos hechos, a fin de que no llegaran al conocimiento del público; pero el Gobierno mismo los publica, como sucede por ejemplo, en lo que se ha espuesto respecto a los fondos públicos sobrantes. Este es un hecho de que yo he hablado públicamente, nada ménos que en el Senado i que todos lo habrán visto en la publicación de las sesiones de aquella Cámara. De manera, pues, que los periodistas venían a tener mas interes aun que el Gobierno mismo en la ocultacion de ciertos hechos.

Se ha mencionado especialmente tres materias en que los periodistas debían haberse ocupado, i que no lo han hecho por no desagradar al Gobierno sin duda. Conforme con semejante modo de raciocinar, podría deducirse que los periodistas por temor de desagradar al Gobierno, no han enunciado ni tocado ningun asunto de aquellos que reclaman nuestras necesidades; aunque a dichos periodistas no se les hubiese ocurrido el medio de satisfacer esas necesidades; aun cuando las ignorasen; aun cuando pensasen de otro modo, etc., etc. Pero voi a contraerme a los tres hechos sentados.

El primero es relativo a nuestro sistema de aduana. No tengo muchos conocimientos en esta clase de asuntos para hablar a punto fijo a la Cámara sobre ellos; pero estoi mui distante de convenir en que sea tan imperfecto como se ha dicho. Tengo para ello algunos principios jenerales de que partir. El primero en la conocida intelijencia del hombre que ha puesto mano en el arreglo de las aduanas; i no debemos suponer que ese hombre haya cometido errores tan graves; si tal hubiese sido, ya se habria elevado un clamor casi jeneral, i este clamor no ha llegado a mis oidos.

Se dirá que no es conocido el defecto, porque no ha habido un periodista que sea órgano de él; esta seria una equivocacion porque hai periodistas a que el Gobierno no asiste con cantidad alguna; porque no solamente se escriben periódicos, i porque en esos mismos a que el Gobierno está suscrito, no se podrian enunciar reformas sino por los editores, por medio de correspondencias, para la cual mui pocos ejemplos se presentarán de que se haya cerrado la puerta de las imprentas en que se publican. Por consiguiente debo concluir que esa nulidad en el sistema de aduana no es tal como se dice, o no es conocida.

El otro hecho a que se ha aludido es la gran cantidad de dinero que se ha enviado a Lóndres, corriendo peligro de una bancarrota de la casa a cuyo poder ha ido. Talvez a este respecto no ha tenido el señor Diputado los datos suficientes; porque, aunque se ha mandado, verdaderamente esa cantidad no existe, pues dejando aparte la suma invertida en la compra i amortización de billetes, i pagados los dos dividendos correspondientes al presente año, no habrá en poder de dicha casa para el pago del primero que ha de vencerse en 1845 mas que 20 i tantos mil pesos. Fué pues necesario mandar esa cantidad, porque de otro modo se hubiera cometido una imprudencia esponiéndonos a no tener oportunamente en Lóndres lo preciso para el pago de aquellos dividendos; i lo fué tambien para llevar adelante la amortizacion, en la época que mas convenia realizarla, esto es, cuando nuestro crédito, no habiendo subido al alto grado en que hoi se encuentra, permitia pensar en él. Me eximiré de entrar a hacer reflexiones acerca del tercer hecho que se ha citado, porque tendré que confesar que no lo he comprendido bien.

Se ha hablado de un individuo que no quiso escribir sino despues de haber salido de la redaccion de uno de los diarios a que el Gobierno está suscrito; quizas por haberme distraido, no pude comprender el proyecto a que se quiere aludir.

Resulta de lo espuesto: que la suscripcion que hace la nacion a los periódicos no coarta la libertad de la prensa, lo cual he demostrado con muchos hechos; segundo, que si es cierto que la nacion es la que sostiene los periódicos, la suscripcion debe tener una influencia saludable, puesto que dimana de la nacion misma; tercero, que los argumentos que se han hecho para sostener el informe de la comision, carece de bases seguras, de bases ciertas, de bases inequívocas, como creo haberlo demostrado. Por último, señor, creo que se ha exajerado quiméricamente la partida haciéndola ascender a $ 25,000. Creo haber manifestado que está reducida por la comision informante a poco mas de $ 10,000 porque de $ 16,000 que contiene la partida, deben rebajarse $ 2,000 i tantos para la impresion de El Araucano; $4,000 que se invertirán en la redaccion taquigráfica i publicacion de las sesiones de ámbas Cámaras, que tampoco es suscripcion. Se cuentan $ 6,000 para gastos secretos de que tiene necesidad todo Gobierno, i de los cuales no puede salir la suscripcion a periódicos como ha pretendido el señor Diputado. Si en otras partes se emplea parte de esa suma de miles en ese objeto, es en naciones donde se votan centenares de miles de pesos para gastos secretos, pues creo que el señor Diputado se ha querido referir a Europa. Hai que rebajar tambien del cálculo que se ha hecho la suma destinada a la impresion de la Gaceta porque no es para suscripcion de periódicos en jeneral, sino para uno que sólo sirve para un ramo especial, cuyo pago se hace por el Ministerio de Justicia. De manera que sumando i restando, la partida en discusion viene a quedar reducida a poco mas de $ 10,000 i pico. Del modo como se ha raciocinado, podria hacerse subir cada partida del presupuesto a una suma mucho mayor de lo que se pide realidad.

El señor Toro. —Seré breve, puesto que lo que dije en mi discurso anterior lo creo tambien subsistente: me basta que se haya confesado que los periódicos no representan mas ideas ni principios que las de aquellos que los sostienen. Paso ahora a dar esplicaciones sobre algunos hechos que sin duda han sido mal comprendidos o mal esplicados por mí.

Cuando hablé de administración de aduanas, he dicho que es mala la oficina de aduana tal cual existe, i ahora agregué lo mismo de la del resguardo. Sin duda cree el señor Ministro que soi yo sólo de esta opinion, pero no es así. La comision mista que informó el año 41 i un honorable Senador han hablado en los mismos términos de la administarcion de la oficina del resguardo i de aduanas; i por lo mismo no toqué al digno personaje a que se ha referido el señor Ministro.

La segunda observación es sobre los 700 mil pesos que existen en Europa; a esto diré: que he tenido un especial cuidado de examinar las partidas i ver cuánto se ha mandado, cuán to se ha pagado i cuánto queda existente; existian en Inglaterra, a principio del año actual, cerca de $ 700,000, sólo queda por pagar un dividendo de este año, i con el resto mas que basta para pago de intereses i amortización a que estamos obligados para con los accionistas de Inglaterra. Hablo con datos i soi mui capaz de apreciarlos. El tercer hecho no lo ha tocado el señor ministro, pero sí dijo que no lo comprendia. Fué sobre un periódico de Valparaiso, el periódico fué El Mercurio, el redactor de quien hablé, el señor Piñero; la cuestion fue sobre el Estanco; i diezmo, que se habian abolido en Venezuela, la contestacion la dió El Progreso. De todo está al cabo el público. Hice llegar la partida a $ 25,000 pero al mismo tiempo la reduje a lo que quedaria de hecho para la suscripcion a periódicos, es decir a $ 10,000; dije que con $ 10,000 bastaba al Gobierno para pagar diarios que esplicasen i sostuviesen sus medidas, ideas i política; porque hasta allí debe llegar el objeto que se proponga el Gobierno al protejer ciertos diarios i nada mas. Se dice que yo no he presentado datos sobre cuánto podrán durar los periódicos que no reciben proteccion del Gobierno.

¿Es posible que a un Diputado se le pidan tales datos? Esto depende del modo con que los periódicos sean acojidos por la sociedad; si representan bien las ideas de la sociedad, esta lo sostendrá mejor quizás que los que se sostengan pagados por el Gobierno; si alguno no las representan bien, morirá, pero saldrá otro en su lugar.

El mismo hecho de que vamos despertando de un letargo, como ha dicho el señor Ministro, prueba que vamos conociendo tambien la importancia de la prensa diarística, i que si esto no fuese así, toda la importancia que traeria la suscripcion del Gobierno no impedida que los periódicos quedasen durmiendo debajo de las mesas.

Se dice que porque la Cámara vota esta partida, los periódicos van a representar a la nacion. Yo niego el hecho, señor. La Cámara no se compone sino de cierto número de individuos; estos individuos es verdad que representan a la nacion; ¿pero podrá decirse por esto que la opinion de estos individuos es la misma que la de la nación entera? ¿podríamos asegurar que nosotros conservamos la confianza de los pueblos un día despues de ser elejidos? ¿es acaso constante que nosotros ni el Gobierno conozcamos todas las necesidades i exijencias públicas? No es la nacion pues, señor, la que paga la prensa periódica, es el Gobierno nada mas que el Gobierno, i ninguno mas que él es el representado por la prensa periódica, pues la uniformidad de confianza e interes que según el señor Ministro existe, entre la nacion i el Gobierno, para mí no es probada; pudo mui bien existir este en sueño en la República de Platón, pero entre nosotros está mui léjos de realizirse. Yo mismo que acato i venero la administración actual, estoi mui léjos de conformarme con todos sus actos administrativos.

Sostengo, pues, señor, la opinion de la comision, i con lo dicho me parece suficiente. I este será mi voto.

Quedó para segunda discusion.

Las partidas 23, 24, 25 i 26 fueron aprobadas sin discusion alguna; por unanimidad la 25 con un voto ménos.

Se levantó la sesion.


ANEXOS[editar]

Núm. 112[editar]

Conciudadanos del Senado i de la Cámara de Diputados:

Los 6,000 pesos destinados para concluir la refaccion de la casa que debe servir a los Tribunales de Justicia se han agitado ya, sin que esta obra haya podido terminarse. Los gastos que aun es preciso hacer exijen una suma de 4 a 6,000 pesos mas, sobre las cantidades invertidas hasta el día.

Son también precisos algunos fondos para prestara las misiones de inheles varios ausilios urjentes de que en la actualidad necesitan. Se ha empleado la pequeña partida considerada en el presupuesto con este fin, i aun quedan por reparar varios edificios misionales que se encuentran en un estado casi inhabitable. En muchos de ellos son ademas necesarios ornamentos i otros objetos propios del culto. Ausilios análogos necesita tambien la iglesia del Coléjio de propaganda de Chillan.

Hai por último una necesidad mas urjente que las anteriormente espresadas, i a la que no es posible dejar de atender en parte desde luego. Varios pueblos de la República carecen absolutamente de un local en que retener seguros a los delincuentes o en que custodiar a los reos durante la secuela de la causa. Las Municipalidades no pueden poner remedio a este mal por su completa falta de recursos i continuamente dirijen al Gobierno peticiones de ausilio para este objeto. Estos gastos han sido hasta aquí municipales i de cuenta de cada departamento; pero el tesoro público no puede dejar de tomarlos a su cargo en algunos puntos, como lo hace con la mantencion de presidiarios en algunos presidios particulares.

No trato por ahora de que el tesoro nacional emprenda la construccion de cárceles adecuadas en todas las poblaciones en que su estado lo exija, sino únicamente de proveer a aquello mas urjente, i que no puede demorarse hasta que se haya firmado i sometido a nuestra consideracion un arreglo jeneral sobre esta materia. Para los fines espuestos, con acuerdo del Consejo de Estado, es presento el siguiente


proyecto de lei:

Se autoriza al Presidente de la República para invertir la cantidad de 38,000 pesos en la conclusion de la refaccion de la casa destinada para los Tribunales; en proveer a las misiones de infieles de lo que necesitaren, i en atender a la construccion i reparacion de cárceles en aquellos departamentos cuyas Municipalidades no pudieren hacerlo por sí por falta de fondos. —Santiago, 7 de Agosto de 1844. —Manuel Búlnes.Manuel Montt.


Núm. 113[editar]

Conciudadanos del Senado i de la Cámara de Diputados:

Por la lei de 31 de Octubre de 1842, os dignásteis autorizarme para exonerar de toda responsabilidad a los Ministros de la Tesorería Jeneral don Ramon Várgas i don Nicolás Marzan i a sus fiadores, siempre que sus cuentas no pudieran fenecerse en el perentorio término de un año. Con este objeto decreté en 5 del siguiente mes que el Contador Mayor destinase el preciso número de oficiales que esclusivamente trabajasen en la conclusion de dichas cuentas, i habiéndome representado varios inconvenientes i los muchos empleados que se hallaban enfermos, nombré en 21 de Diciembre dos ausiliares i previne que el término perentorio debia correr desde el dia 1.° de Enero de 1843.

Me cabe la satisfaccion de anunciaros que no ha sido preciso usar de la espresada autorizacion i que las cuentas fueron fenecidas completamente en el término prefijado. Al participármelo el Contador Mayor me espuso "que esta larga operacion tanto mas difícil i trabajosa cuanto era mas grande el trascurso del tiempo, habia sido practicada con la mayor escrupulosidad i ceñida estrictamente a la justicia, sin atropellar las ritualidades, i sin ocurrir a la equidad a que eran tan acreedores aquellos intejérrimos empleados, i que parecía dar lugar al espíritu de la leí citada".

El resultado final de las cuentas en los veintiún años, produjo sólo un alcance líquido contra los espresados Ministros de 85 pesos 3 reales, habiendo dejado un sobrante de 2,687 pesos 6 reales, el que no procedió de mala administracion, i que fundadamente debe atribuirse, como ellos lo espusieron, a los enteros que hacian de su peculio cuando les aparecian faltas en los balances mensuales. Sin embargo, como por lei los sobrantes de un año no pueden aplicarse al reintegro de los alcances en otro, la Contaduría Mayor les condenó al pago de dichos 85 pesos 3 reales de los que creo justo exonerarlos. He reputado del mismo modo necesario dar al Congreso la noticia que precede para su intelijencia i satisfacción. —Santiago, 7 de Agosto de 1844. —Manuel Búlnes.R. L. Irarrázaval. —A S. E. el Presidente de la Cámara de Diputados.


Núm. 114[editar]

Con esta fecha se ha dado la órden correspondiente para que se cubra por tesorería jeneral al Oficial Mayor de la Secretaría de esa Cámara, don Vicente Arlegui, la cantidad de 472 pesos 1 real, invertidos en la compra de los útiles i muebles que se necesitaban para el servicio de la Cámara que V. E. preside, como me lo participa en su nota número 25 datada el 5 del actual a que contesto.

Dios guarde a V. E. —Manuel Búlnes.R. L. Irarrázaval. —A S. E. el Presidente de la Cámara de Diputados.


Núm 115[editar]

Quedo instruido por la nota de V. E. núm. 28, fecha 5 del actual, de que esa Cámara ha tenido a bien reelejir a V. E. para su Presidente i al señor don Francisco Javier Bustamante para vice.

Dios guarde a V. E. —Santiago, Agosto 8 de 1844. —Manuel Búlnes. R. L. Irarrázaval. —A S. E. el Presidente de la Cámara de Diputados.


Núm 116[editar]

El Senado a consecuencia de la solicitud de don José Ignacio Sánchez que orijinal acompaño i del informe de la comision de Hacienda de esta Cámara, que tambien remito, ha tenido a bien aprobar el siguiente


proyecto de lei:

"Artículo único. —Se hace gracia a don José Ignacio Sánchez de la cantidad que adeuda al Fisco como fiador de don Salvador Puga.

Dios guaide a V. E. —Santiago, Agosto 8 de 1844. —Mariano de Egaña. Francisco Bello. —A S. E. el Presidente de la Cámara de Diputados."


Núm. 117[editar]

Esta Cámara ha tomado en consideracion el proyecto de lei en que se concede una pension al presbítero don José Lucio Fuentes i le ha prestado su aprobacion en la misma forma en que fué aprobado por la que V. E. preside.

Devuelvo los antecedentes.

Dios guarde a V. E. —Santiago, Agosto 8 de 1844. —Mariano de Egaña. Francisco Bello, Pro-secretario. —A S. E. el Presidente de la Cámara de Diputados.


Núm. 118[editar]

El Senado, en sesion del 7 del actual, ha elejido para Presidente al señor don José Miguel Solar.

Dios guarde a V. E. — Santiago, Agasto 8 de 1844. —Mariano de Egaña. Francisco Bello, Pro-secretario. —A S. E. el Presidente de la Cámara de Diputados.


Núm. 119[editar]

El Congreso Nacional ha tenido a bien acordar, en favor del presbítero don José Lucio Fuentes, el siguiente


proyecto de lei:

"Artículo único. Mientras la vida del presbítero don José Lucio Fuentes le contribuirá el tesoro público, con dieciocho pesos mensuales para su subsistencia.

Dios guarde a V. E. —Santiago, Agosto 10 de 1844. —Francisco Antonio Pinto, Presidente. —Ramon Renjifo, Diputado, secretario. —A S. E. el Presidente de la República."


Núm. 120 [2][editar]

La prensa está destinada á sufrir, todos los años, junto con la discusion de una partida del presupuesto, ataques vulgares e infundados, inculpaciones acres de dependencia i esclavitud del poder, que todos los años rechaza, que todos los años desvanece con la prueba elocuente de los hechos. Aleccionados por la esperiencia, esperábamos ver renovados en la Cámara los discursos del año pasado; acostumbrados a ver a menudo cambiados los papeles sobre nuestra escena, esperábamos tambien ver venir el ataque de parte de algunos Diputados i la defensa de parte del Ministro. Pero lo que jamas esperamos era ver en el señor Toro un émulo del señor Palazuelos, un repetidor de vulgares imputaciones, falsas las unas y desnudas de fundamento las otras.

Recien con el suplemento de El Progreso del Sábado hemos recibido el Domingo la relacion del debate del 9 del presente; recien podemos ocuparnos hoi de él. Si la prensa de la capital ha guardado silencio sobre las opiniones, los asertos diremos del señor Toro, El Mercurio no puede hacer otro tanto ni resignarse a dejarlos pasar sin réplica, con mengua de su honor i de la verdad. Cuando un Diputado i ese Diputado miembro informante de una comision, enumera con pompa hechos que sirven de base al dictámen de ésta i a las opiniones de aquél, parece que debieran esperarse pruebas, exactitud a todas luces, realidades y no cálculos, presunciones, las mas de ellas infundadas; parece que no debiera esperarse un artículo de acusacion del nuevo hecho de no haber la prensa opinado como el señor Diputado, de no haber ella tocado tal o cual asunto que en concepto de él debiera haberla ocupado anteponiéndolo a todo otro, o si lo ha hecho, no habrá sido en armonía con las ideas de éste; una acusacion, en fin del hecho de no haberse ella opuesto en todo i para todo al Ministerio.

Esto ha sucedido, sin embargo, i por mucho que nos pese decirlo, ha sido el señor Toro, el mismo que ha sido citado con honor en varias ocasiones por la prensa, el que ha sido mas de una vez apoyado por ella, el que ha lanzado desde los bancos de Cámara sobre el diarismo del pais, una acusacion destinada a empañar su lustre i su buen nombredentro i fuera de la República. Vamos pues a defendernos, vamos a seguir al señor Toro en el laberinto de digresiones que envuelve su discurso, vamos a demostrar la inexactitud de sus asertos.

Al oir hablar al señor Toro de El Mercurio, cualquiera se admira de su estraordinaria penetracion o de lo iniciado que aparece en los secretos de su redaccion; i sin embargo, profundizando un poco las cosas, se viene a sospechar que, o no se ha impuesto de los trabajos de la prensa o los ha olvidado completamente. El Ministro sostiene que la prensa es independiente, que la suscricion del Gobierno no la esclaviza ni la somete a la voluntad de éste i en prueba de ello, dice que los actos de la administracion son criticados con entera libertad. El Gobierno no exije, dice el Ministro, de los editores de los periódicos que proteje, sino sensatez, buen juicio i que coadyuven a servir al pais; no exije que le alaben ni que le sirvan ciegamente; i siento esto como un hecho porque lo puedo poner de bulto a la vista de los señores Diputados; fíjense, si no aun en los artículos editoriales de esos mismos periódicos i allí se verán espresadas con plena libertad la opinion del que escribe, i se encontrará que mas de una vez se han atacado los proyectos del Gobierno". Esto dice el señor Ministro; veamos lo que contesta el señor Diputado, miembro informante de la Comision, i mas adelante haremos palpar cuál de los dos ha dicho la verdad, cuál de los dos se ha separado de ella.

El señor Toro no niega el hecho enunciado por el señor Ministro, sólo por haberse enunciado (estas son sus palabras) a pesar de no haber reparado en él; pero al momento despues de hacer por cortesía esta concesion, dice con aire de triunfo. "Nadie negará que tenemos un mal sistema de aduana; i los periódicos ¿qué han dicho? Los periódicos de Valparaiso han dicho, señor, cuanto podía decirse i sus opiniones sobre este punto han estado mui distantes de las del Ministro de Hacienda, el señor Diputado no habrá reparado en ello, o lo habrá olvidado i esta omision, esta falta de memoria lo ha hecho caer en el error. El Mercurio se ha pronunciado con vehemencia en contra de la tarifa existente i en jeneral contra la marcha tímida del Ministerio en materia de rentas i reformas en la hacienda. El 30 de Setiembre del año pasado, en el número 4572, decia El Mercurio en gruesas letras estas formales palabras, despues de haber criticado las instrucciones dadas enlónces a la comision encargada de la revisión i alteracion de la tarifa.

"Por lo que hace a nuestro actual Ministro de Hacienda, nos consta que no le son desconocidos los principios de la ciencia económica, ni cuantos datos son precisos para tener sólidas convicciones en materia de rentas; nos consta su laboriosidad, sabemos apreciar su esperiencia i sus ideas liberales i aun le aplaudimos la tendencia que muestra a marchar con paso firme i llevar siempre los hechos por delante; pero entretanto, esta capacidad doblega tambien su frente ante los detalles de la administración i parece que tiembla de aplicar sus mejores ideas. Nada grande, nada nuevo ha emprendido, a pesar de que ha hecho muchos beneficios parciales al órden i manejo de las rentas.

Si se trata de abolir el estanco pregunta: ¿cómo llenaré el vacío que quedará en la arca del tesoro?

Si se trata de diezmos, señores, esclama, conozco cuán injusta, cuán gravosa a la agricultura es esta vetusta contribucion, pero no es tiempo todavía de tocarla.

El catastro, entre tanto, que tantas esperanzas contiene en su seno, se marchita cada dia mas, como una planta que no tiene quién la riegue.

Si se trata, en fin, de reformar la tarifa, el temor de que las entradas disminuyan se pone por delante, i la operacion se hace a medias i el comercio sale perjudicado.

Duro es quizas oir estas observaciones, i duro tambien es el hacerlas; pero el señor Ministro desde su alto puesto debe escuchar pacientemente los deseos que flotan por sobre esta sociedad; i nosotros tambien estamos obligados a espresarlos.

La opinion pública lo mismo que la redaccion de El Mercurio, carece respecto al Departamento de Hacienda de exijencias i de espíritu de oposicion; reconoce el celo del miembro del Gabinete que preside las rentas, pero le pide algo mas: no intenta poner trabas a su marcha, ni precipitarla tampoco; pero aspira a servirle con los estímulos, i con la discusion.

Si se compara la poblacion de Chile con el producto de las contribuciones, se ve que este debia ser mayor; i si se compara el mismo producto con las necesidades públicas de la nacion, aparece tambien que es insuficiente i mezquino: pero entretanto, es indudable que el pueblo se halla agobiado por el peso de las exacciones. ¿Qué indica semejante contradiccion sino que las contribuciones están mal repartidas i que su sistema es vicioso?

Bueno, es pues, que el Gobierno quiera mas rentas; pero es malo que las busque por un canal torcido i defectuoso. Convendria procurar entradas i engrandecer el tesoro nacional, pero no por medio de resortes gastados i opresores, sino tentando una reforma gradual de ellos i comenzando a realizar una parte siquiera de las promesas que tantas veces han hecho los Gobiernos a la nacion. He ahí la obra de que debe ocuparse nuestro Ministro de Hacienda, si quiere obtener una gloria sólida i duradera.

Pero volvamos al asunto de la tarifa de que nos hemos separado involuntariamente. A nuestro juicio, la lei que confiere al ejecutivo la facultad de prorrogar indefinidamente la tarifa, es mui defectuosa; léjos de dar una facultad de tanta trascendencia, debiera haber dispuesto terminantemente que cada año, sin falta, se cotejase la tarifa con los precios corrientes i se arreglase a ellos, pues éste es el único modo de que el tanto por ciento de derechos de aduana no sea nominal ni esté en manos del Gobierno el alterarlo.

La operacion del avalúo es vital para el comercio, i en ningun pais constitucional del mundo tenemos noticia de que se deje en manos del poder enteramente. Mas, ya que en Chile existe una lei que tan estremada confianza deposita en el Gobierno, no nos queda mas recurso que invocar su jenerosidad i pedirle que haga un uso liberal de ella; hacerle presente que para conservar las rentas no es un medio muí puro ni mui honroso el de hechar mano de una tarifa decrépita i falsa i que este ascenso sordo i furtivo que estamos viendo hacer a los derechos de aduana, sin que la razon ni las autorizaciones competentes tengan parte en él, es un hecho de que no necesita un gabinete popular, ni un tesoro acreditado.

La Gaceta del Comercio reprobó igualmente tanto el actual sistema de avalúos como la re duccion propuesta de una tercera parte de la diferencia i desnivel entre el avalúo de la tarifa i el verdadero precio de plaza, pidiendo de golpe como justo i necesario su completo nivelamiento. ¿Qué mas querria el señor Diputado que hiciese la prensa? Pues por cierto que ella hizo entónces lo que no ha hecho la Cámara con toda su independencia.

Dice el señor Diputado que nada ha dicho la prensa sobre la necesidad de dar inmediato empleo al sobrante existente en caja, i sentimos decirlo, la falta de reparo o la falta de memoria han vuelto a hacerle caer en el error.

La prensa ha pedido, ha exijido del Gobierno la devolucion al pueblo en alguna forma de esos capitales a que tiene derecho, bien sea que ella se haga en forma de bancos, caminos o canales; la prensa ha dicho que el pueblo que provee a las necesidades nacionales, tiene el derecho de exijir se le devuelva lo que sobre de sus rentas; la prensa se ha pronunciado siempre contra el funesto sistema de guardar, i ha proclamado con repeticion que la verdadera economía consiste a veces en gastar.

La prensa, al abrirse las sesiones de las Cámaras en este año, ha esperado de estas medidas financieras. "En este ramo de la administracion, ha dicho ella, mucho es en realidad lo que hai que hacer ¿para qué? para que ni sobre ni falte.

Todo lo que sobre es del pueblo, i debe restituírsele sin demora, de alguna manera, en alguna forma.

Esta manera, esta forma será sin duda lo que ocupará a las capacidades reunidas del cuerpo representativo i el ejecutivo nacional".

Esto esperaba la prensa de la Cámara el 1.° de Junio, i el 9 de Agosto se dice en el seno de la Cámara que nada se ha hecho de lo que se esperaba ¡por qué no ha hablado la prensa!

El señor Diputado a su falta de memoria agrega la ingratitud.

¿Dónde halló mas apoyo la mocion sobre abolicion del Estanco, en la prensa o en la Cámara?

En la prensa; i el opositor era el Gobierno.

¿Dónde se ha abogado con calor por la abolicion del diezmo que mata nuestra agricultura i arrebata el pan a nuestros proletarios, en la Cámara o en la prensa?

En la prensa.

Nos dice con ahinco un Diputado que acaba de examinar las cuentas de la administracion, que ha visto la inversion del último cuartillo.

¿Por qué no hablan Uds? ¿I sobre qué hemos de hablar? ¿Con qué datos? ¿Con los que tiene la Cámara en la secretaría? Pero esos conocimientos no nos llegan a nosotros i deducen de nuestro silencio la falta de libertad; es una consecuencia violentamente deducida. El reproche que hoi se nos hace porque no hablamos de lo que no llega a nuestro conocimiento, equivaldría a decirnos que somos esclavos porque nada hemos dicho sobre las memorias de los Ministros i que aun no han presentado.

Pero el argumento que ha creido el señor Diputado revestido de mas fuerzaa, el que constituye el arma poderosa blandida con empeño contra nosotros i el Ministerio que nos defiende, es el que forma de las circunstancias que acompañaron al cambio de redaccion que tuvo lugar en nuestro diario en Diciembre del año pasado, i es aquí donde mas tenemos que deplorar esa falla de reparo, esa falta de memoria, que si es disculpable en cualquiera, no lo es en un señor Diputado sobre el asunto mismo que motiva sus palabras, sobre los hechos que constituyen la base de sus asertos.

"Hai otro hecho, señor, dice el señor Toro, entre muchos que podria citar. Se trataba de mejoras de rentas en la República: el único diario que ha tratado de esto es El Mercurio, mas esto fué cuando el redactor se separó de la prensa, entónces fué cuando vino a tomar parte en esta discusion, a manifestar sus ideas sobre esta materia, sin saberse todavía qué parte fué la victoriosa: el público lo habrá decidido.

¿I qué prueba este hecho de no haber tomado parte el redactor de El Mercurio, sino despues de haberse separado de la redaccion? ¿Qué prueba este hecho? ¿Esto ha dicho el honorable Diputado? I quién creyera que en todo ello hai una estraña inexactitud, una injustificable lijereza, un estraordinario olvido de las circunstancias, de los hechos mismos que se citan. Pues bien, se ha partido de un hecho equivocado i las consecuencias que de él se deducen lo son igualmente. Vamos a probar que en esto como en lo demás se han forzado los hechos para acusar al Ministro i a la prensa de una liga, una conveniencia, una abnegacion completa de la una en favor del otro, que no existe, ni ha existido, ni existirá jamás entre nosotros i Gobierno alguno. El Mercurio jamás ha recibido, jamás recibirá el programa de sus trabajos del bufete de un Ministro; pero no lo recibirá tampoco de las ideas esclusivas de un partido, de un bando, de una clase de la sociedad, ni se constituirá en eco de las ideas de un solo hombre o de un círculo de hombres. El Mercurio sirve a todos i no es esclvavo de nadie. El Mercurio tiene su bandera, sus principios, representa ciertos intereses, ciertas ideas; se ha trazado un sendero que no alcanzaria a torcer todo el oro del mundo, ni el ceño de un Ministro, ni lo que es mas temible, el enojo de centenares de sus suscritores.

Estos pequeños incidentes son en la vida de un periódico circunspecto, moderado i patriótico, pequeñas tormentas que concluyen siempre por impelerlo favorablemente en su camino, que le dan mas popularidad, mas opinion, mas proteccion que los aplausos interesados de un corto número o el efímero triunfo de un movimiento.

Pero en otra ocasion nos ocuparemos de esta parte del discurso del señor Toro, contentándo nos por ahora, con rebatir con hechos los equivocados asertos de este señor Diputado.

Las circunstancias que acompañaron la polémica entre El Progreso i el ex redactor de El Mercurio, de que se quiere sacar tan gran partido para probar nuestra dependencia del poder, reconocen unas causas de oríjen mui diverso del que se les ha dado, i es aquí donde ya no tanto la falta de reparo ni de memoria, sino un exceso de preocupacion han conducido al señor Diputado una vez mas al error.

Veamos lo que ocurrió en Noviembre i Diciembre del año pasado en las famosas cuestiones de Reformas en la Hacienda i de Venezuela, i veamos si El Mercurio fué tímido en dar sus opiniones francamente i si las circunstancias de haber continuado el señor Piñero sosteniendo sus principios personalmente, cuando ya habia cesado de ser redactor, nació en lo mas mínimo de falta de valor en El Mercurio para combatir contra el sistema financiero seguido por la administracion.

El señor Toro ha olvidado que en Noviembre del año pasado aparecieron en los números 4,620 i 4,621 de este periódico en su parte editorial los largos artículos con el rublo "Reformas en el Departamento de Hacienda", que en efecto envolvian las mas sólidas, eficaces i benéficas que podian proponerse, pero tambien las mas contrarias al espíritu absolutamente conservador i estacionario de la administracion de Hacienda. El 2 de Diciembre se dió el artículo sobre "Venezuela", i en el mismo dia se separó de la redaccion el individuo que la servia. Al tiempo que esto pasaba, emprendía recien El Progreso la contestacion a los artículos sobre reformas en la Hacienda. El ex-redactor quiso entónces sostener las opiniones que ántes habia vertido, i en la parte editorial se colocó la carta que él dirijia, i que principiaba con las siguientes palabras que demuestran claramente su objeto:

"Nos parece mui justo, dice El Mercurio, dar cabida en la parte editorial a la siguiente correspondencia que nos dirije el ex-redactor de este periódico, respondiendo a la impugnacion hecha a sus últimos artículos. Ella nos dispensa de toda otra contestacion.

"Señor Editor de El Mercurio:

Aunque reconozco que ningun deber me obliga a sostener las ideas que he emitido al público como redactor de su diario, ni tenga tampoco interes alguno en hacerlo a no ser el que me inspira la reputacion del mismo periódico, no quisiera sin embargo que se piense que he legado al Mercurio una herencia de malos pleitos; un sentimiento de delicadeza me impele a aliviar al ménos la enojosa tarea que he dejado a mi sucesor. Con este objeto le propongo a Ud. los siguientes apuntamientos como una esplicacion de los antecedentes que he tenido en vista al escribir los artículos sobre crisis i reforma en el departamento de hacienda; asunto de un interes serio para el pais, i con cuyo motivo están todavía pendientes contra El Mercurio las fuertes acriminaciones que le ha hecho El Progreso.

Este periódico no ha impugnado las conclusiones ni los principios de El Mercurio en dichos artículos, i como lo ha dicho él mismo, sólo se ha propuesto escribir una fe de erratas. Yo entiendo sin embargo que a pesar de ser tan débil su objeto, lo ha desempeñado malamente i que su fe de erratas es mas bien una serie de quisquillas i de mayores errores que los que atribuye".

Véase pues cómo fué que el señor Piñero, despues de haber delegado a otras manos la redaccion de este diario, no quiso abandonar la defensa de opiniones que él juzgaba, como en efecto lo eran, sanas i populares, i entró voluntariamente en una contienda a que por otra parte era personalmente provocado por los contrarios, que le dirijian reproches e imputaciones que él personalmente no quiso dejar pasar. Véase cómo delante de esta sencilla relación de los hechos desaparece el fantasma que se querido levantar de circunstancias que nada tienen de estraordinario.

Mas adelante examinaremos otros puntos del discurso del señor Toro, puntos que por hoi dejamos pendientes.


Núm. 121 [3][editar]

Vuelve a ponernos la pluma en las manos el discurso del señor Diputado Toro sobre la prensa nacional en la sesión del 9 del corriente, i protestamos que jamas nos ha ocupado tarea mas odiosa que la de impugnar opiniones vertidas en una hora menguada, por un hombre cuyos principios políticos respetamos, i cuyos sentimientos en la tribuna han merecido mas de una vez el elojio de la prensa. Empero el deber nos manda rechazar por segunda vez ataques bruscos, que, aunque injustos e inmerecidos, reciben cierta importancia viniendo de un Diputado del pueblo.

El señor Diputado, profesando mucho respeto a la prensa, dice en primer lugar que ésta no tiene mas amo que el que la sostiene. Distingamos, señor, i poniendo a un lado la palabra amo que figura mal en el discurso, diremos que todo partido que quiere hacer efectiva su influencia busca o se forma un órgano en la prensa; tambien es cierto que cada idea, cada interes social i político, o si se quiere cada partido tiene su órgano, su propalador, su defensor en la prensa, tiene su periódico; pero cómo i por qué regla de lójica se deduzca que el Gobierno por el nú mero de ejemplares que recibe de los diarios, los someta a su voluntad, a su capricho, los esclavice, en fin, es lo que queda sin esplicacion en el discurso que refutamos.

Que un partido social o político levante i sostenga un periódico, es pues, mui natural, mui en el órden; i ese periódico será mirado como el órgano del sistema que represente; él uniformará la opinion de sus sectarios i aumentará su número. Pero deducir de esto que ese instrumento defuerza, ese campeón de ciertas ideas i de ciertos principios esté a merced de quien le quiera comprar un número de ejemplares, i dispuesto a torcer su marcha en la direccion que éste le indique aun cuando pugne con su programa, con su divisa, es una deduccion absurda e injustificable. Todo periódico, ya sea hijo de una especulacion o de intereses de partido sale al mundo, en Chile como en todas partes, con una declaracion de sus principios i del fin que lleva en vista. Lleva en su frente, en su nombre, escrita muchas veces su creencia social i política, su carácter, sus tendencias, la esfera que se propone recorrer, el lugar que se propone ocupar en el campo periodístico. Su aparicion i sus trabajos, lo mismo que sus ideas son acatadas o rechazadas por la opinion que le presta o le retira su apoyo, lo alimenta o lo mata. Mas en todo esto léjos de ser los suscritores los que dicten al periódico sus principios, ellos vienen i se plegan por simpatía a ellos; i por su propio bien, en su provecho solicitan, comparan la participacion que reciben de las ideas i principios del periódico.

Esto nunca podrá llamarse esclavitud en la prensa, abnegacion de sí misma en provecho del capricho del que mas dé, sino un cambio mutuo de servicios, un simple contrato do ut des.

Entre esos suscritores, el Gobierno que simpatiza con las ideas, con los principios, con la marcha de un diario, lo compra i lo esparce en el pais, i del hecho de suscribirse seria mas natural inferir que hai simpatía entre ese diario i la administracion, que suponer que la administracion ha comprado los servicies de ese diario, lo ha esclavizado en fin.

En tal caso esa compra no se haria de ese modo, no iria en forma de suscricion sino que se haria pagando real i efectivamente no el papel publicado sino el servicio prestado en la mera propalacion de los principios i opiniones dictadas por el comprador. Así es, señor Diputado, como se compran diarios en Europa, así es como mandan los Gobiernos en los periódicos que tienen a su servicio i que costean, llamando los Ministros i conferenciando con sus redactores, pero entre el Gobierno i nosotros no existe tal contrato, ni él nos da cosa alguna ni comunica con nuestros redactores, i a fe que por ser el mas importante es el ménos exijente de nuestros suscritores.

"Las colas en nuestro sistema social, ha dicho Irizarri, son mas temibles que las cabezas." La cola, decimos nosotros, el último de los suscritores es mas incómodo, mas despótico que el primero de ellos, el Gobierno. Mas, a pesar de saberse esto, de decirlo todos los dias, no nos supone tan imbéciles que nos prosternemos, nos esclavicemos i reconozcamos por amo al que nos compra por medio lo que a todos vendemos por un real; a quien nada debemos porque nos tome nuestro diario lo mismo que él nada nos debe a nosotros porque se lo vendemos; a quien nada nos da ni paga la mas mínima parte de nuestros gastos.

Pero supongamos que fuese posible que asi nos prodigásemos, que gratuitamente i de puro aficionados nos esclavizáramos al grado "de callar, como dice el señor Diputado, delante de las necesidades públicas, sólo por no desagradar al Gobierno" ¿no está solemne i prácticamente desmentida esta imputacion en los mismos hechos que ha citado el señor Diputado para fundarla? Toda sospecha, toda preocupación desaparece delante del empuje irresistible de los hechos, i una marcha uniforme de diecisiete años son los que forman nuestro mejor argumento.

Mucho partido se saca todos los años de la cantidad invertida en la suscricion de este periódico, i hasta se emplean palabras que envuelven un doble sentido. ¿Quién por ejemplo al oir al señor Toro decir en la Cámara que cerca de $ 4,600 cuesta el periódico Mercurio, no creeria que se trata de una asignacion hecha a este diario para ayudar a sus gastos? Pues señor, vamos a repetir este año la publicacion de nuestra cuenta con el Gobierno, a fin de que todos i el mismo señor Diputado entre ellos, vean a lo que viene a quedar reducida la decantada proteccion, los decantados $ 4,600, esa ponderada suscricion que ha venido a formar la piedra de toque, donde en todos los años se ha de ensayar en abuso i recriminaciones la elocuencia de algún miembro de la Cámara. Vamos pues, como decia El Mercurio el día 28 de Agosto del año pasado contestando al señor Palazuelos, a violar el secreto de nuestras cosas domésticas; vamos a presentar por segunda vez el cuadro exacto de nuestras relaciones con el poder; i al efecto vamos a tomar las palabras mismas con que El Mercurio contestó ahora un año a un cargo enteramente igual al que hoi se nos dirije, dice así:

"La proteccion del Gobierno a El Mercurio se reduce a comprarle doscientos ejemplares por la mitad de su precio. Toma a medio real cada uno de ellos i por consiguiente no son $ 600 los que paga mensualmente a la prensa, sino 373. A mas de esto El Mercurio está obligado a rejistrar en sus columnas todos los actos oficiales, es decir, a hacerle al Gobierno una segunda edición de El Araucano, condicion cuyo gravámen no conocen muchos lectores, porque creen que las redacciones no tienen con qué llenar los diarios pero que en realidad es pesada, poique sobran cuando ménos folletines i artículos de variedades que copiar, i esta clase de materiales agradan mas al jeneral de los lectores, i mui es pecialmente a los estranjeros, que son los que en realidad sostienen El Mercurio, i a quienes mas debe complacer, que un largo reglamento de caminos, por ejemplo, i que la mayor parte de los decretos cuya importancia no está al alcance de todos. Hace ya dos meses que se queja el público de la seriedad de nuestras columnas, no somos dueños de amenizarlas porque nos abruma la obligación de reproducir los debates de las Cámaras, i los numerosos actos oficiales.

"Entre tanto el Gobierno consigue con su suscricion a El Mercurio dar una circulacion completa a sus actos en el esterior, lo que no puede conseguir por medio de El Araucano, por mas que lo reparta grátis. En un pais en que la prensa es naciente, los periódicos especiales nada valen. Un papel compuesto sólo de decretos, i desnudo de noticias, de materiales amenos, de cosas del momento i si se quiere sin futilezas, circula lentamente, i mas parece libro que periódico; se le da de balde i sin embargo no lo leen. Con su suscricion a El Mercurio consigue el Gobierno mezclar lo útil i lo agradable, i obliga a los Diputados, a los jefes políticos i a los jueces. Consigue esparcir las luces con doble ménos costo que el que esas luces, buenas o malas, en el mercado tienen. En una palabra, hace una especulacion para el pais, i prueba de un modo mui positivo que tiene fe en los beneficios de la prensa, i que no la teme, ni con todos los errores i pasiones que siempre la acompañan. I es a esta conducta noble que se debe en mucha parte la altura a que cada día aspira la prensa de Chile. He ahí los verdaderos objetos de la suscricion del Gobierno, i el de poner un yugo a la prensa.

"Hagamos ahora nuestras cuentas, hablemos de la empresa i de la redaccion de El Mercurio. ¿Qué ventajas tiene la primera con la suscricion del Gobierno? Supóngase que el Gobierno quiera reducirla a cien ejemplares; entónces la empresa le exijiria que se los pague como los paga el público i tendrá que darle $ 300 mensuales, cantidad casi igual a la anterior. En este contrato perdería la mitad el Gobierno i la prensa ganaría lo mismo atendidas otras deducciones. Supóngase ahora que el Gobierno retira del todo su suscricion. ¿Creen los que nos llaman vendidos al poder, que retirados de la circulacion los doscientos ejemplares que hoi reparte el Gobierno, justamente entre los mas capaces de suscribirse i los que mas necesitan leer, no obtendria El Mercurio cien abonados entre esos doscientos? La empresa tiene datos bastantes para estar segura de que obtendria mas i nos parece que no dudará de ello el público."

Felizmente el señor Toro nos releva de la penosísima tarea de defender a la prensa de la tacha de inútil i perjudicial con que la ha atacado en el año pasado i en éste el señor Palazuelos; i por consiguiente nos dispensamos de entrar a hacer una esposicion siempre desagradable de nuestro servicio. Pero no dejaremos este enojoso asunto, sin hacer notar otra equivocacion en que ha caido el honorable Diputado.

Dice este señor, que parece no estar mui al corriente de los elementos que entran en la elaboracion de un diario, "que si sus empresarios no contasen con la suscripcion del Gobierno, tratarian de contentar al público lector en su jeneralidad". Hemos probado que para nosotros no es cuestion de vida o muerte la suscripcion del Gobierno; hemos probado que para el Gobierno es un negocio lucrativo, que en nada interviene con nuestros principios o con nuestra marcha; que el Gobierno es un suscriptor como cualquiera i el mas induljente de todos. Pero partamos del principio que el retiro de la suscripcion del Gobierno, infiere un grave detrimento a los intereses pecuniarios de un diario ¿qué cree el señor Diputado que resultaría de aquí? una limitacion de sus gastos, supresion de empleos, supresion de cargos que enflaquecerian la redaccion, que disminuirian en proporcion los mismos medios que se procuran para agradar al público.

El señor Diputado dice que se haria independiente la prensa quitándole la suscripcion del Gobierno; i en esto como en todo vemos cuán engañado está, cuánto ignora la materia que discute. En Valparaiso, adoptado el principio que proclama el señor Toro, de que la prensa es esclava de quien la sostiene, quitada la suscripcion del Gobierno la prensa dejaba de ser nacional, la prensa seria enteramente estranjera. ¿Qué tal señor Diputado? ¿Esperaba S. S. este resultado? pues así sucederia, si fuese cierta como felizmente no lo es la venalidad de prostituta con que se tacha al diarismo; si fuese cierta, como en realidad no lo es, esa ausencia en él de todo principio fijo, de toda idea política. I en tal caso ¿cuál seria mas ventajosa para el pais, la influencia indirecta, imperceptible del Gobierno o la despótica intolerante del estranjero? ¿Cuál sería preferible?

Ese hecho del nacimiento de la Gaceta del Comercio citado por el señor Diputado es, como todos los demás, una prueba en contra de lo mismo que él quiere probar. Quiere prensa independiente dejándola enteramente abandonada a los vainenes del capricho de los suscriptores estranjeros, pues bien escuche. La Gaceta nació de la circunstancia de haber aparecido en El Mercurio un artículo atacando la política del Ministerio Melbourne de la Gran Bretaña con respecto a la América, i de otro artículo sobre esclavos en los Estados Unidos. Vea el señor Diputado si un diario puede ser así independiente. Se nos dirá que el pueblo nos sostendrá; i nosotros con los hechos por delante contestaremos, que ese apoyo en forma de suscriptores es pequeño; que la única salvaguardia, el único apoyo que tenemos, es la moderacion, la sanidad de nuestros principios i los esfuerzos incesantes i costosos que hacemos por merecer el patrocinio del público i propender al engrandecimiento del pais, a la prosperidad del comercio, al mejoramiento de todas las condiciones del pueblo.

Hemos estendídonos mas de lo que queríamos sobre este asunto, que concluimos para no retocarlo jamas.


  1. Esta sesion ha sido tomada de El Progreso del 24 de Agosto de 1844, núm. 555 —(Nota del Recopilador).
  2. Este artículo ha sido tomado de El Mercurio de Valparaiso del 28 de Agosto de 1844, número 4,903. —(Nota del Recopilador).
  3. Este artículo ha sido tomado de El Mercurio de Valparaiso del 30 de Agosto de 1844, número 4,905 —(Nota del Recopilador).