Sucesos de las islas Filipinas (edición de José Rizal)/Capítulo segundo

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CAPÍTULO SEGUNDO


Del Gobierno del doctor Francisco de Sande, y sucedido en su tiempo en las Islas Filipinas.


 Habiéndose sabido en España la entrada y conquista que Miguel López de Legazpi había hecho en las islas Filipinas, y su muerte: proveyó su Magestad por gobernador y capitán general dellas, al Doctor Francisco de Sande, natural de Cáceres, Alcalde de la Audiencia de Méjico, donde hizo viaje, y entró en su gobierno, año de mil y quinientos y setenta y cinco.

 En este gobierno, continuó la pacificacion de las islas, y en particular, de la provincia de Camarines, por mano del capitan Pedro de Chaves, que vino con los Naturales muchas veces á las manos, hasta que los sujetó, y dieron la obediencia, donde se fundó una poblazon de Españoles, que se le puso nombre, la ciudad de Cáceres. Entre otras empresas, hizo el Gobernador por su persona, la jornada á la isla de Borneo[1], con armada de galeras y fregatas[2]; con que entró, y tomó la armada enemiga, que le salió al encuentro, y la poblazon principal, donde el Rey de la isla tenía su casa y asiento: y habiéndose detenido en ella algunos días, por enfermedad de la gente de su armada, y no poder sustentar, ni conservar los Españoles en la isla, la desamparó, y dio la vuelta á Manila. De camino (por su mandado), el capitán Esteban Rodriguez de Figueroa entró en la isla de Iolo, y vino á las manos con los Naturales y principal della, y los venció, y le dieron reconocimiento, y la obediencia en nombre de su Magestad, y de allí pasó á la isla de Mindanao, y la vio, y reconoció el río y poblazones principales della, y redujo á paz y amistad de los Españoles, otras poblazones y naturales de la misma isla en el camino, de las pacificadas. Despachó el Gobernador á la Nueva España la nao San Juanillo á cargo del capitán Iuan de Ribera, que se perdió en la mar, y jamás della se tuvo nueva.

 Duró en el gobierno el Doctor Sande, hasta que vino de España por nuevo Gobernador y capitán general, don Gonzalo Ronquillo de Peñalosa. Acabada su residencia[3], volvió á la Nueva España, á servir plaza de oidor de Méjico.

Notas de José Rizal
  1. Si el descubrimiento y la ocupación dan derecho á la anexión, Borneo pertenecía desde entonces y debe pertenecer á España.
  2. Fueron en esta expedición, según el P. S. Agustín, más de mil y quinientos Indios flecheros de las provincias de Pangasinan, Kagayan y Pintados. El motivo aparente de esta expedición era poner en el trono á Sirela ó Malaela, como le llama Colin, destronado por su hermano.
  3. Obsérvese cuan rigurosa era la responsabilidad que se exigía entonces á los gobernadores. Húbolos que estuvieron presos en Manila, uno de los cuales, D. Sebastián Hurtado de Corcuera, pasó cinco años en la Fuerza de Santiago.