Tercer Libro de La galatea: 14

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Tercer Libro de La galatea Miguel de Cervantes




MIRENO A SILVERIA

El pastor que te ha entregado
lo más de cuanto tenía,
pastora, agora te envía
lo menos que le’ha quedado;
que es este pobre papel, 5
adonde claro verás
la fe que en ti no hallarás
y el dolor que queda en él.
Pero poco al caso hace
darte desto cuenta estrecha, 10
si mi fe no me aprovecha
y mi mal te satisface.
No pienses que es mi intención
quejarme porque me dejas,
que llegan tarde las quejas 15
de mi temprana pasión.
Tiempo fue ya que escucharas
el cuento de mis enojos,
y aun, si lloraran mis ojos,
las lágrimas enjugaras. 20
Entonces era Mireno
el que era de ti mirado;
mas ¡ay, cómo te has trocado,
tiempo bueno, tiempo bueno!
Si durara aquel engaño, 25
templárase mi desgusto,
pues más vale un falso gusto,
que un notorio y cierto daño.
Pero tú, por quien se ordena
mi terrible mala andanza, 30
has hecho con tu mudanza
falso el bien, cierta la pena.
Tus palabras lisonjeras
y mis crédulos oídos,
me han dado bienes fingidos 35
y males que son de veras.
Los bienes, con su aparencia,
crescieron mi sanidad;
los males, con su verdad,
han doblado mi dolencia. 40
Por esto juzgo y discierno,
por cosa cierta y notoria,
que tiene el amor su gloria
a las puertas del infierno,
y que un desdén acarrea 45
y un olvido en un momento
desde la gloria al tormento
al que en amar no se emplea.
Con tanta presteza has hecho
este mudamiento estraño, 50
que estoy ya dentro del daño
y no salgo del provecho:
porque imagino que ayer
era cuando me querías,
o a lo menos lo fingías, 55
que es lo que se ha de creer;
y el agradable sonido
de tus palabras sabrosas
y razones amorosas
aún me suena en el oído. 60


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