Tercer Libro de La galatea: 24

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Tercer Libro de La galatea Miguel de Cervantes





en quien se cifra el mayor mal y ofensa
que en los males de amor s’encierra y siente.
Ni poner discreción a la defensa,
ni un querer firme, levantado, ardiente,
aprovecha a templar deste tormento 245
la dura pena y el furor violento.
Violento es el rigor desta dolencia;
pero junto con esto, es tan durable,
que se acaba primero la paciencia,
y aun de la vida el curso miserable. 250
Muertes, desvíos, celos, inclemencia
de airado pecho, condición mudable,
no atormentan así ni dañan tanto
como este mal, que’l nombre aun pone espanto.
Espanto fuera si dolor tan fiero 255
dolores tan mortales no causara;
pero todos son flacos, pues no muero,
ausente de mi vida dulce y cara.
Mas cese aquí mi canto lastimero,
que a compañía tan discreta y rara 260
como es la que allí veo, será justo
que muestre al verla más sabroso gusto.


OROMPO

Gusto nos da, buen Crisio, tu presencia,
y más viniendo a tiempo que podremos
acabar nuestra antigua diferencia. 265


CRISIO

Orompo, si es tu gusto, comencemos,
pues que juez de la contienda nuestra
tan recto aquí en Marsilo le tendremos.


MARSILO

Indicio dais y conocida muestra
del error en que os trae tan embebidos 270
esa vana opinión notoria vuestra,
pues queréis que a los míos preferidos
vuestros dolores, tan pequeños, sean,
harto llorados más que conoscidos.
Mas, porque el suelo y cielo juntos vean 275
cuánto vuestro dolor es menos grave
que las ansias que el alma me rodean,
  la más pequeña que en mi pecho cabe
pienso mostrar en vuestra competencia,
así como mi ingenio torpe sabe; 280
y dejaré a vosotros la sentencia
y el juzgar si mi mal es muy más fuerte
qu’el riguroso de la larga ausencia,
o el amargo espantoso de la muerte,
de quien entrambos os quejáis sin tiento, 285
llamando dura y corta a vuestra suerte.


OROMPO

Deso yo, soy, Marsilo, muy contento,
pues la razón que tengo de mi parte
el triunfo le asegura a mi tormento.


CRISIO

Aunque de exagerar me falta el arte, 290
veréis, cuando yo os muestre mi tristeza,
cómo quedan las vuestras a una parte.


MARSILO

¿Qué ausencia llega a la inmortal dureza
de mi pastora?, qe es, con ser tan dura,
señora universal de la belleza. 295

OROMPO

¡Oh, a qué buen tiempo llega y coyuntura
Orfenio! ¿Veisle?, asoma. Estad atentos:
oiréisle ponderar su desventura.
Celos es la ocasión de sus tormentos:
celos, cuchillo y ciertos turbadores 300
  de las paces de amor y los contentos.


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